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aragón es extraordinario

¿Una visita a Mozota? No hay razón para ‘deskartarla’

Ponerse al volante de los bólidos de David Muniesa es una acción racional y sabia, que garantiza un rato de fábula

David Muniesa fundó Karting de Mozota (a escasos 20 minutos de Zaragoza) hace 11 años. También lleva otra pista en la Cartuja Baja. Este joven empresario es del modelo ‘one man show’, o Juan Palomo en castellano recio; lo mismo aprieta una tuerca que sirve un refresco, repara un motor o vende experiencias corporativas de carrera y almuerzo a una empresa. De energía tan arrolladora como sus vehículos, pero igualmente controlada, David no para un segundo de pensar en nuevos retos y consolidar los ya acometidos.

"Empecé por una afición; corría con minimotos, hacíamos el cabra por ahí unos amigos; en un terreno de mis padres adaptamos una pequeña pista de asfalto para este fin, y aquello fue evolucionando poco a poco, hasta convertirse en una forma de vida. En Mozota empezamos en 2010; era un terreno accesible en todos los sentidos, y la pista de la Cartuja no se podía ampliar. Preparamos dos pistas, una para los karts de alquiler y otra para que la gente llegase con su vehículo, además de una pista para coches de radiocontrol y el espacio de cafetería y baños junto a almacenes y zona de taller. Los karts de alquiler funcionaron, lo otro no tanto y nos enfocamos en ello. También tuvimos buggies para excursiones; quizá lo retomemos con un matiz familiar, de paseo relajado; para correr están los karts".

Vídeo de Karting Mozota en 'Aragón es extraordinario'

Entre las dos pistas, el circuito tiene una cuerda de 1.500 metros. Se hacen carreras de resistencia de hora y media con el recorrido completo, y cuando se usa solo la que está en primer término, son 750 metros, que pueden hacerse en unos 40 segundos dadas las curvas y contracurvas; el circuito completo en vuelta rápida puede hacerse en un minuto y 12 segundos, más o menos. "Viene todo tipo de público, algunos de incógnito porque su trabajo es teóricamente incompatible con este tipo de diversión, ya me entiendes, por eso no se dicen nombres -sonríe- pero ha habido gente conocida, sí. Ha pasado de todo, aunque por suerte nada grave; los karts tienen cinturón de seguridad y respaldo para la cabeza, por ejemplo, y se imparten una serie de normas que minimizan las sorpresas desagradables. Para los vehículos confío en Egarakarts, una casa muy seria; cuando hace falta alguna reforma para adaptarnos a los requerimientos de los clientes, reaccionan enseguida; yo también me apaño".

Fernando Alonso o Ayrton Senna empezaron sus carreras arrasando en los karts. David también los admira, pero reitera que la competitividad exacerbada entre los niños no es buena. "Yo le pido a los padre que traigan a los peques a divertirse, la preparación para llegar a niveles altos en el mundillo es complicada y requiere de mucho presupuesto y sacrificio. Aquí se viene a disfrutar, no a rebajar tiempos por obligación; si luego los peques tienen las condiciones y el respaldo para ganar, ganarán".

“Tenemos karts dobles para que los más pequeños compartan viaje con los adultos responsables”

David ha ido sumando alicientes al trazado de Mozota. Pronto desarrolló el paintball, con 10.000 metros cuadrados de hierba y tierra, más una pista de la misma actividad adecuada para niños, en este caso más pequeña y asfaltada. "Algunos padres y madres preferían a los niños en un espacio más manejable, así que preparamos una pista con ese elemento. También se hacen barbacoas en el circuito, aunque es cierto que ese detalle ha estado parado un tiempo por las circunstancias actuales; lo retomaremos cuando la situación sea más adecuada para las reuniones sociales sin distancias prudenciales, y se pueda disfrutar relajadamente de ello. Hay dos salones, uno para 60 personas y otro para 150, una sala multiusos para eventos; hacemos lo que haga falta para redondear la experiencia de conducción y ocio si el cliente nos lo pide".

Los karts son seguros; los cascos y los vehículos se desinfectan tras cada uso, por ejemplo. David tiene una máquina preparada a tal efecto, y además les da una pasada extra con líquido desinfectante. "Hay karts dobles para que los más pequeños compartan viaje con los adultos responsables de ellos, con cinturón y barra de seguridad y limitación de velocidad a 20 km/h; igualmente tenemos un coche infantil para pequeños de más de 1,15 de altura y al menos cinco años de edad. Desde los 9 años, coche juvenil con más velocidad, mientras que el adulto ya lo usan todos los mayores. También tenemos vehículo adaptado para minusvalías físicas en ambas pistas, con acelerador y freno en el volante. Vino un chico el otro día con piernas ortopédicas, por ejemplo, y pudo disfrutar a plenitud de la experiencia. Hay ahora mismo unos 70 coches, y un total de 130 entre las dos flotas".

La otra pista de David es algo más pequeña, y al estar en terreno limitado por las naves industriales no puede crecer más, a diferencia del terreno de Mozota. El Karting La Torre está de la Cartuja Baja, junto al actual cuarto cinturón, y comenzó su andadura como negocio en 2005.

Gran Premio, desde el camino a la meta final

Cuando se acude al circuito de Mozota solo, en pareja o con un grupo de amigos o familiares, el factor competitivo emerge, incluso contra uno mismo en el afán de rebajar los tiempos. "Hay posibilidad de hacer tandas cronometradas simples –explica David– para quien solo quiere dar unas vueltas, pero en Mozota se puede organizar un MiniGP. Hay explicaciones previas del trazado y la normativa local, entrega del casco en mano porque lógicamente es personal e intransferible en el momento actual, y se monta con mascarilla por higiene; además, se pide vaciar los bolsillos de objetos que puedan caer a la pista y ocasionar sustos a sus dueños u otros corredores".

En el GP se hacen ocho minutos de entrenamientos libres para cogerle el tranquillo a los coches, aunque esas vueltas ya se cronometran, para que la inmersión en la dinámica sea mejor; además, se hace al estilo Fórmula 1. "Se les recomienda la mejor trazada para dar la vuelta rápida; luego se hacen entrenamientos cronometrados para formar parrilla y, por último, se lanza la carrera: son 11 vueltas. Al acabar hay entrega de trofeos, sidra y si son menores, gaseosa, para simular las ceremonias de verdad. Las carreras de resistencia de hora y media más dos vueltas son por parejas, con cambios de piloto cada cinco minutos y parrilla al estilo Le Mans; ahí los ganadores se llevan un jamón. Hay una cita anual fija en este formato el último domingo del año".

El circuito de Mozota abre de miércoles a domingo, de 10.00 a 14.00 y de 16.00 a 19.00, aproximadamente, aunque suele haber pequeñas variaciones; los fines de semana concentran el grueso de la actividad pública. Hay que hacer cita previa para evitar atascos y esperas largas en el 625 413 292 o en la página web circuitodemozota.es.

Artículo incluido en la serie 'Aragón es Extraordinario'.

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