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aragón es extraordinario

Alberto Pallarés, marchador y capitán de barco atlético

El actual presidente de la Federación Aragonesa de Atletismo entrena con frecuencia en Cariñena, su pueblo por vía paterna, y disfruta especialmente del tramo que une la localidad con Encinacorba

Alberto Pallarés entrena en el camino de Cariñena a Encinacorba.
Alberto Pallarés entrena en el camino de Cariñena a Encinacorba.
Laura Uranga

Alberto Pallarés es el presidente de la Federación Aragonesa de Atletismo desde el pasado invierno, y atleta de élite en la especialidad de marcha. Nacido en Zaragoza, sus raíces paternas están en Cariñena, y a la localidad vinatera acude con frecuencia a entrenar. "Tengo otro pueblo por parte de madre, Lacorvilla, no me lo quiero dejar, que le tengo mucho cariño. Aquí en Cariñena tengo muchos recuerdos y sigo viniendo a entrenar. Los siete kilómetros que hay hasta Encinacorba son perfectos para series y tandas variadas; son durillos, sobre todo en la parte final, tras el túnel del ferrocarril. Me encanta la zona, y se respira muy bien. Además, tenemos la opción de la sierra de Algairén, una maravilla para perderte en caminos y pinares, subir y bajar. En Lacorvilla hay mucho monte, y también trabajo allá el fondo".

Alberto creció con las dos grandes figuras históricas de la marcha atlética española como referentes directos, ambos medallistas olímpicos: el desaparecido Jordi Llopart y Josep Marín. "Empecé con Pedro Millán en Zaragoza, el precursor de la marcha atlética en esta tierra. Soy coetáneo de Valentí Massana, entrenamos juntos en 1989 en el Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat, donde llegué con 19 años. Marín era mi entrenador y el grupo era de mucha calidad con Mari Cruz Díaz, Reyes Sobrino… Barcelona’92 estaba cerca y aunque teníamos grandes medios, la presión era altísima, un polvorín. No duré mucho allá, apenas un año; sufrí ‘bullying’ y decidí que no quería pasar por eso. No obstante, estas cosas sirven en la vida, te hacen más fuerte; seguí compitiendo hasta los 30 años , y mis mejores años fueron el 96 y 97. Me faltaron los Juegos: es muy difícil llegar, no obstante, y estoy contento con la carrera que tuve".

El marchador zaragozano es amigo del gran Chuso García Bragado, que se acaba de retirar de la alta competición a los 51 años (cumple 52 el próximo mes) con récord mundial absoluto de participaciones olímpicas para un atleta: ocho, desempatando con la velocista jamaicana Merlene Ottey. "Ha cuidado todos los aspectos de su carrera, no ha tenido lesiones en los momentos clave y ha sabido siempre gestionar el miedo, las dificultades, los malos momentos; tiene una fortaleza mental tremenda. Es un ejemplo. Su trinchera ha sido siempre la pista y la carretera, siempre supo decir ‘aquí estoy yo’, pocas palabras y muchos hechos. Tenerlo al lado compitiendo ha sido sensacional… y puedo presumir de haberle ganado alguna vez. Yo también solía ir de menos a mas en las carreras".

Vídoe de Alberto Pallarés de Cariñena en 'Aragón es extraordinario'

Celebrar y reivindicar

Cariñena tiene otro gran referente atlético: el saltador de altura Alejo Vélez, campeón paralímpico en Barcelona y plata en Atlanta. "Un fenómeno. En Cariñena gusta el atletismo, hay una 10K anual y aquí se celebró la última gala del atletismo aragonés, con trato exquisito de Grandes Vinos. El atletismo también es celebración, sabemos cómo hacerlo".

¿Carencias? El presidente las lista. "Hay un problema con las instalaciones en Zaragoza capital, por ejemplo; tiene que haber un centro de tecnificación y un estadio para grandes citas. En cuanto al Palacio de los Deportes, hay que remodelarlo y hacer una pista de 200 metros, porque la actual es de 180 y no se pueden hacer competiciones nacionales ni internacionales. Además, hay que remodelar un estadio clave para muchos atletas, donde han competido gente como Merlene Ottey o Steve Ovett: el Universitario José Manuel Juan Boix. Dejó de estar homologada hace apenas un par de semanas, por cierto, está hecha trizas. Una ciudad como Zaragoza merece mejores lugares de entrenamiento: Es y va a ser mi lucha en este mandato".

"Tenía posibilidades de ir a Atlanta en el 96; al final me quedé a las puertas, pero fue un gran año"

El mejor recuerdo deportivo de Alberto data en 1996, y se extiende a toda la temporada. "Tenía posibilidades de ir a Atlanta, me encontré de maravilla todo el año; al final me quedé a las puertas, pero fue un gran año, que gocé de muchos modos. Por ejemplo, siempre me ha gustado sentir cómo vive el público nuestras carreras en Francia e Italia, donde la marcha es muy apreciada y tienen grandes especialistas. Dentro de España, Cataluña es la cuna indiscutible de nuestra especialidad, aunque Chuso sea madrileño; El Prat de Llobregat fue el escenario de la explosión de nuestra marcha atlética".

El peculiar estilo de los marchadores siempre ha generado cachondeo entre el espectador no iniciado. Alberto no se inmuta al respecto. "Yo siempre he ido a mi marcha, nunca mejor dicho –ríe– porque siempre digo lo mismo, incluso en los entrenamientos y charlas: la marcha es el arte de caminar. Así lo decía el gran Jordi Llopart, y el estilo que va aparejado a esta especialidad es el modo más rápido de hacerlo sin tener los dos pies en el aire; es una técnica que biomecánicamente favorece esta meta, muy complicada y que requiere de muchísimo entrenamiento; además, necesitamos un gran acondicionamiento físico en el gimnasio, incluyendo el tren superior, porque los brazos también marchan. Vamos a cuatro minutos el kilómetro en carretera, y haciendo series en pista bajamos a 3.45; bastante rápido, ¿no? El récord del mundo de 50 kilómetros marcha lo tiene el francés Yohann Diniz en 3 horas y 32 minutos; pasó la distancia del maratón en 2 horas y 58 minutos el día del récord".

Alberto Pallarés, en el centro de Cariñena
Alberto Pallarés, en el centro de Cariñena
Laura Uranga

Feliz como una dinamo

El presidente de la Federación no le da al pádel o la bici, porque prefiere marchar; es lo que le hace feliz. Con la gestión federativa, el espíritu y el foco son similares en intensidad, pero lógicamente repartidos en el variado mundo del atletismo. "Llevo menos de un año, desde diciembre, y ha sido duro por los efectos de la pandemia. Por suerte, tengo un equipo fantástico; Isabel Macías es la vicepresidenta y responsable de comunicación, y su marido Luis Alberto Marco el director técnico, dos atletas con un palmarés increíble y, por si fuera poco, grandes personas. El tema peliagudo es el económico, sacar las competiciones adelante es muy difícil. En 2023 es el centenario de la Federación Aragonesa y hay que sacar esto adelante en honor a todos esos hombres y mujeres que han peleado un siglo por esto".

Un vagón de logros y muchas ganas de ver crecer a los nuevos talentos

Alberto explica que los marchadores siguen tres rutinas de entrenamiento: tiradas largas de kilómetros en carretera, recorridos de montaña que suelen suponer tres a cuatro horas a buen paso, para coger el ‘colchón’ aeróbico, y la pista para series de kilómetro, dos o cinco kilómetros. "Hasta diez, aunque eso yo ya no lo hago. Ahora practico lo que podría llamarse deporte-salud, sigo marchando y compito de vez en cuando en categoría máster, porque un atleta no se retira; cuando acaba la alta competición, sigues porque es bueno para el cuerpo y la mente. Esa transición es complicada, hay que gestionar bien los tiempos y adaptarte al nuevo ritmo. Es bueno tener gente que te apoye, de hecho, hacerlo solo es muy complicado. Yo tuve suerte de contar con esa ayuda cuando me tocó, psicológica sobre todo, y por desgracia ha habido otros que no pudieron con esa desaceleración vital, con fatales consecuencias".

No lo dice, al parecer no está en su carácter sacar pecho, pero bucear en el palmarés competitivo del ‘presi’ impresiona, más allá del juego fónico. Ha sido campeón de Aragón en todas las categorías en marcha. Además, fue campeón de España junior en pista cubierta, y subcampeón absoluto. Atesora 13 medallas en nacionales, ha sido tres veces internacional con España y ha cosechado subcampeonatos nacionales ‘máster’ en ruta (20 kilómetros) y pista. Trabaja en ventas de la firma Mizuno, dedicada al mundo del material deportivo, y también es entrenador, quiere aportar su esfuerzo a que los futuros competidores también sean felices con su elección deportiva. "Cuando echas la vista atrás en la carrera deportiva de un atleta... a ver, empecé a los 14 y ahora sigo pensando que lo importante de verdad no es guardar trofeos en una vitrina, sino coleccionar, experiencias, sensaciones y amistades; es lo que realmente queda".

Alberto lamenta que los grandes atletas aragoneses sigan siendo semidesconocidos para el gran público. "Hablas de Carmen Valero y poca gente sabe que fue doble campeona mundial, por ejemplo. Tenemos a fenómenos como Carlos Mayo o Toni Abadía que ahora suenan más, pero ni comparación con talentos de otros deportes, y por suerte llegan grandes promesas por debajo. Los resultados vienen de un trabajo de muchos años: Scorpio, Zaragoza Atletismo, Zenit, Monzón que no para de sacar atletas… hay entrenadores fantásticos en Aragón, y el fruto del trabajo está saliendo con nombres como Sergio del Barrio o David Cartiel, que me recuerda mucho a Roberto Parra cuando empezó. Mireya Arnedillo, Pol Oriach, Laura Pintiel, Elena Guiu, los Díaz en martillo… son muchos".

Artículo incluido en la serie 'Aragón es Extraordinario'.

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