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El exótico bosque de pinsapos de Orcajo, un entorno único en Aragón

Es un tipo de abeto, conocido como andaluz, que solo crece en zonas de Andalucía y en el norte de África pero este paraje de Campo de Daroca se repobló con él.

El pinsapar de Orcajo es un bosque de 15 hectáreas de abeto andaluz
El pinsapar de Orcajo es un bosque de 15 hectáreas de abeto andaluz
Comarca Campo Daroca

El pinsapar de la localidad de Orcajo, en Campo de Daroca, es un bosque único en Aragón y que, en España, apenas se puede ver en algunas zonas de Andalucía. Lo componen pinsapos, un tipo de abeto conocido como andaluz porque solo se encuentra en las sierras de Ronda y Grazalema. También crece al norte de África, en algunas montañas de Marruecos, pero no es propio de la comunidad aragonesa.

Entonces, ¿cómo ha llegado hasta aquí este singular paraje? La historia se remonta a hace un siglo, cuando el ingeniero forestal García Cañada repobló este bosque de 15 hectáreas con pinsapos. Después de estos más de cien años, los pinsapos se han naturalizado perfectamente en la zona y en Orcajo se pueden encontrar ejemplares de hasta 15 metros de altura. A esta correcta y relativamente fácil integración contribuyó la orientación norte de la ladera de la Sierra de Santa Cruz por la que se extiende el bosque. Su altitud de unos 1.200 metros, así como su fuerte pendiente, ayudan a que los abetos crezcan altos y esbeltos.

Por las características de este entorno, en el monte de Fuentes del Villar, no es extraño avistar algún águila real o escuchar el ulular del cárabo al anochecer. En época de setas, este paraje está especialmente recomendado para amantes de la micología. De hecho, en Orcajo hay habilitada una sala micológica dado el éxito que tienen este tipo de salidas en la zona y la Asociación Micológica El Pinsapar organiza jornadas anualmente.

A diferencia de otros tipos de abeto, el pinsapo se distingue fácilmente por sus hojas, llamadas acículas, que están dispuestas de forma radial en las ramas, con un aspecto similar al de las coníferas de los países nórdicos. Dentro de su riqueza micológica, se podrán encontrar rebollones, boletus y amanitas, entre otros tipos de setas.

Ruta circular por el bosque

Para no adentrarse en el bosque sin saber hacia dónde tirar, quienes se acerquen a este singular paraje disponen de una ruta circular señalizada que sale desde el centro de interpretación de Orcajo. La duración es de unas tres horas y media, entre sendero local y turístico (el PR-Z 60).

La ruta sale desde el casco urbano en dirección sur, hacia el peirón de la Virgen del Pilar, que quedará a la derecha para tomar la pista hacia la Sierra de Santa Cruz. Este primer tramo discurre entre carrascales, vides y olivos, así como campos de cereal y pastos para ganado, un paisaje que no tiene nada de ver con lo que aguarda unos kilómetros más adelante.

El camino va en ascenso, hasta llegar a media ladera de la sierra sobre unos empinados campos de almendras. Sin dejar la pista, la ruta bordea el alto de Balconchán, que queda a la derecha del senderista. Una vez en el extremo este del cerro, la panorámica sobre Daroca al fondo es digna de admirar, así como los espesos pinares que contrastan con la loma pelada. Tras bordear el cerro, hacia la izquierda se pasa junto a unos depósitos de agua que dejan ver Orcajo a lo lejos.

A partir de este punto, al que se ha llegado por un sendero local, se toma el PR-Z 60, en un tramo donde los pinsapos ya rodean el camino. Los ejemplares están a varias decenas de metros por encima de la pista por lo que lo mejor es dejar el camino en algún punto para acercarse y contemplar de cerca la singularidad de estos abetos.

Una vez atravesado el bosque y disfrutado de un viaje a los países nórdicos, el camino de vuelta hacia Orcajo se emprende por una pista hacia la ermita de San Nicolás, donde el senderista encontrará un cruce de caminos. En este punto, habrá que tomar la pista de la derecha, que desciende entre campos de cultivo y lo mismo unos metros más abajo, en dirección al pueblo.

Al estar perfectamente señalizada, la ruta por el pinsapar de Orcajo se puede realizar por libre. No tiene pérdida y es un recorrido fácil, apto para toda la familia. Para quienes quieran vivir la experiencia al máximo, desde la comarca de Campo de Daroca también se organizan actividades guiadas por este exótico bosque. De la mano de un guía medioambiental, los interesados descubren todos los detalles sobre este paraje y también se accede a la sala micológica de Orcajo.

Para contratar una de estas visitas, hay que reservar previamente (664190041 / 690739108) y, en cualquiera de los casos, ya sea por libre o con guía, se recomienda llevar el calzado adecuado y ropa acorde a la estación del año. Menos importante pero útil para muchos son los palos de senderismo, que harán la caminata más llevadera.

Desde 2018, el pinsapar de Orcajo está inscrito en el catálogo de árboles y arboledas singulares de Aragón. Y no es para menos ya que es el único bosque de estas características que se puede encontrar en territorio aragonés.

La visita al pinsapar de Orcajo es una de las experiencias que se ofrecen desde Turismo de la comarca Campo de Daroca para dar a conocer su riqueza, tanto natural como patrimonial. Un paseo por la Laguna de Gallocanta, la ruta de las murallas de Daroca, una jornada de apicultura y recolección de miel o recorrer el sendero turístico de las Hoces del río Piedra son otras de las alternativas para conocer desde otro punto de vista la zona.

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