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Las seis maravillas de Aragón catalogadas como Monumento Natural

Son formaciones que destacan por su singularidad y valor paisajístico y están protegidas. La mayoría se encuentran en Teruel (cuatro) y las otras dos, en la provincia de Huesca.

En verano, cuando se retiran las nieves, el glaciar del Aneto termina en este creciente ibón, hijo del deshielo.
En verano, cuando se retiran las nieves, el glaciar del Aneto termina en este creciente ibón, hijo del deshielo.
Javier San Román

En Aragón hay seis espacios catalogados como Monumento Natural. Todos estos elementos tienen en común la singularidad de sus formaciones, así como su valor paisajístico, geológico o histórico. Para conservar estas maravillas de la naturaleza, reciben una certificación especial y se les procura protección, enmarcadas dentro de la Red de Espacios Naturales Protegidos.

1. Las Grutas de Cristal

La mayoría de estos Monumentos Naturales de Aragón están en la provincia de Teruel. En total, cuatro de los seis se pueden encontrar en tierras turolenses. Uno de ellos son las Grutas de Cristal de la localidad de Molinos, en la comarca del Maestrazgo. También conocidas como la Cueva de Graderas, son una de las joyas geológicas de la provincia.

Como resultado de la lenta disolución de las rocas calizas, la gruta está compuesta por una red de galerías y salas subterráneas habilitadas para su visita turística. Durante la ruta, el visitante se verá rodeado de un buen número de estalactitas y estalagmitas, columnas, cortinas o cascadas. La particular morfología de algunas de estas formaciones ha propiciado que los lugareños las bauticen con nombres tan descriptivos como el Mantón de Manila, la Virgen, la Tarta Nupcial o el Pozo de los Deseos.

Junto con su valor natural, las Grutas de Cristal también destacan por su relevancia paleontológica y arqueológica. En el interior de la cueva se han hallado fósiles de mamíferos con más de 100.000 años de antigüedad y restos del denominado ‘Hombre de Molinos’, de hace unos 25.000 años, considerado el homínido más antiguo de Aragón. Las visitas a este Monumento Natural se organizan desde el Centro de Interpretación situado en Villarluengo.

Ruta del monumento natural Puente de Fonseca, geoparque del Maestrazgo (Gastellote).
Ruta del monumento natural Puente de Fonseca, geoparque del Maestrazgo (Gastellote).
Heraldo

2. Puente natural de la Fonseca

Sin dejar el Maestrazgo y con ese mismo centro de interpretación como punto de referencia, otro de estos espacios protegidos es el Puente natural de la Fonseca, en Castellote. En concreto, se sitúa en las proximidades de Ladruñán, barrio de la citada localidad, y es una formación fluvio-kárstica denominada toba que, atravesada por el curso del río Guadalope, origina un singular túnel.

En sus 249 hectáreas de extensión, el entorno del Puente de la Fonseca destaca por ser un hábitat con gran variedad de fauna. En él viven desde cangrejos y nutrias de río hasta águilas perdiceras, cabras montesas y buitres leonados. Además de este atractivo, la zona es de gran riqueza botánica, destacando la vegetación de ribera como sauces, chopos y álamos. Por otro lado, las laderas más alejadas del río están cubiertas por un bosque mediterráneo donde el protagonista es el pino carrasco.

Foto de Pitarque
Foto del nacimiento del río Pitarque
Laura Uranga

3. El Nacimiento del Río Pitarque

El Nacimiento del Río Pitarque es el tercer Monumento Natural de Teruel y también de la comarca del Maestrazgo. Situado a apenas unos kilómetros de la localidad del mismo nombre, este espacio es uno de los enclaves naturales más destacados de la provincia.

Aunque el verdadero nacimiento del río se encuentra en el término de Fortanete, volviéndose subterráneo casi en el mismo momento de nacer, es en la localidad de Pitarque donde mana de nuevo, a través de dos surgencias kársticas. En su recorrido inicial, el río excava un cañón fluvial enmarcado por grandes paredes verticales, hábitat para diferentes colonias de aves rupícolas como el buitre leonado, el águila real, el alimoche o el halcón peregrino. La riqueza natural de este enclave se completa con la presencia de especies protegidas como la cabra montesa o la nutria.

Este entorno se puede recorrer a través de una ruta señalizada desde Pitarque. La senda tiene unos cinco kilómetros de extensión y parte desde el casco urbano de la localidad. Su trazado no presenta grandes complicaciones por lo que la actividad es apta para todos los públicos.

Los Órganos de Montoro
Los Órganos de Montoro
E. VIÑUALES

4. Órganos de Montoro

A caballo entre el Maestrazgo y la comarca de Andorra-Sierra de Arcos se encuentra el cuarto y último Monumento Natural turolense. Se trata de los Órganos de Montoro, una formación caliza que destaca por la disposición subvertical de sus estratos de edad cretácica. Se sitúa entre los términos de Villarluengo y Ejulve y su nombre se debe a que las formaciones geológicas parecen los tubos de un órgano antiguo.

Son el resultado de la alternancia de materiales de diferente resistencia a la erosión sobre las grandes paredes de roca. Así, de manera casi vertical, las formaciones parecen estar esculpidas a mano.

A la belleza geológica del lugar hay que sumar la presencia de formaciones vegetales propias de la montaña media mediterránea, como carrascas y matorrales que colonizan las grietas y fisuras. En cuanto a la fauna, destaca la presencia de aves rupícolas, como el buitre leonado, o grandes herbívoros como la cabra pirenaica.

Glaciar inferior de Monte Perdido en una imagen de 2019.
Glaciar inferior de Monte Perdido en una imagen de 2019.
Ánchel Belmonte Ribas

5. Los glaciares pirenaicos  

Los otros dos Monumentos Naturales de Aragón están en la provincia de Huesca. Son los Glaciares Pirenaicos, que abarcan tres comarcas (Alto Gállego, La Ribagorza y Sobrarbe) y los Mallos de Riglos, Agüero y Peña Rueba (Hoya de Huesca), siendo esta la última incorporación a la lista, con su declaración como espacio protegido en 2016.

El conjunto de glaciares que engloba esta catalogación se extiende en seis macizos y picos del Pirineo aragonés. Algunos se encuentran en el término de Sallent de Gállego, en el macizo de Balaitus y en el del Infierno. El Vignemale, en Torla; La Munia, en Bielsa; y Monte Perdido son las tres formaciones de Sobrarbe que albergan parte de esta lista de glaciares pirenaicos. Completan el conjunto los situados en el Posets, Perdiguero y en el Maladeta-Aneto, en las inmediaciones de Benasque.

Todos estos glaciares tienen en común que son volúmenes permanentes de hielo, situados a entre 2.700 y 3.000 metros de altitud. Las formas que presentan son singulares, con morrenas, glaciares rocosos, ibones o artesas, entre otras. En todos ellos habitan especies de fauna y de flora endémicas, es decir, exclusivas de estos lugares.

Mallos de Agüero
Mallos de Agüero
Laura Uranga

6. Los mallos de la Hoya

Los Mallos de Riglos, Agüero y Peña Rueba son la última incorporación como Monumento Natural de Aragón. Este espacio recibió la catalogación en 2016 y lo componen estas formaciones geomorfológicas verticales sobre conglomerados del oligoceno, conocidas como mallos, que se pueden encontrar en la Hoya de Huesca.

En total, abarcan casi 189 hectáreas, distribuidas en tres recintos: los Mallos de Riglos, los de Agüero y los de Peña Rueba. De su riqueza faunística, destaca la importante población de aves rupícolas, con especial relevancia del buitre leonado, el quebrantahuesos o el treparriscos. Por su orografía, la zona de los mallos es una de las preferidas por los escaladores para realizar esta práctica en la naturaleza.

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