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aragón es extraordinario

En Alcubierre, la poción mágica es el ajedrez

Como la aldea gala de Astérix, la localidad monegrina maneja un arma poderosa; en este caso no se bebe, sino que mueve a la formación y la diversión

El estío no tiene miramientos con Alcubierre: sol de justicia, monegrino y ufano. Los más jóvenes del lugar disfrutan de los juegos al aire libre, naturalmente, pero desde hace unos años cuentan con otro aliciente para llenar las horas y divertirse a conciencia. Es el juego de los escaques, uno del que no se escaquean: el ajedrez.

Fernando Lasheras es responsable pedagógico del grupo de ajedrez de Alcubierre y elemento fundamental en la organización del Torneo Internacional de Ajedrez que se celebra en el pueblo desde 2007. “Soy monitor de iniciación de ajedrez por la Federación Aragonesa, e hice un curso en la Fundación Kasparov, de ámbito iberoamericano. En 2015, cuando se decidió incluir el ajedrez como elemento curricular dentro de los programas educativos, tras la recomendación de la Unión Europea, se hizo justicia con una disciplina que constituye una herramienta transversal extraordinaria para la docencia, como la música o el deporte; el problema era encontrar profesores de la noche a la mañana, y ahí los cursos de la Fundación han tenido éxito”.

Vídeo del ajedrez de Alcubierre en 'Aragón es extraordinario'

Los ajedrecistas acaban adquiriendo nociones muy variopintas en el desarrollo del juego. “¿Qué te digo? La anotación E4 –explica Fernando– es el peón del rey que avanza dos casillas, y cuando un chaval lo aprende está adquiriendo capacidad espacial, matemática y geométrica; el movimiento del caballo es pura geometría, alucinan cuando se dan cuenta de que pivotando puede hacer un círculo perfecto; la acción de comer piezas rivales implica repasar el número de tus piezas hábiles, asumir sacrificios, pensar más allá de la siguiente jugada… son ejemplos. Por otro lado, su aplicación en personas que padecen TDH, Asperger o Alzheimer es asombrosa. Lo cuenta a menudo Leontxo García, el periodista que más sabe de este deporte, probablemente; escribe hace muchos años en ‘El País’, es monegrino de adopción, viene cada año a nuestro torneo internacional, que lleva 13 ediciones”.

Formación del formador

En la biblioteca de Alcubierre había cuatro libros de ajedrez que Fernando y sus colegas curioseaban de chavales. “Jesús Boyero es otro gran periodista de ajedrez que escribe en ‘Marca’ y organiza eventos; además, tiene relación familiar con el pueblo. Con su hermano y alguno más aprendimos de críos la defensa india de rey gracias a esos cuatro libros, que simultaneábamos con los de Enid Blyton. En aquella época fue el famoso ‘match’ de Spassky con Bobby Fischer por el título mundial, a principios de los setenta, con la guerra fría de telón de fondo… todo aquello nos enganchó”.

El padrino del torneo es el ruso Anatoli Karpov, antiguo campeón mundial, que iba a venir a la edición de este año y estuvo en la primera; no va a ser posible, porque este año no habrá torneo. La contienda se libra cada año el tercer fin de semana de julio, en las vísperas de las fiestas de Santa Ana. “Se juega en el Salón Rosa, nuestro club social. Yo colaboro con el Ayuntamiento en la organización. Jesús Boyero es además representante de Anatoli Karpov para Iberoamérica, y tiene contacto con todas las grandes figuras; hablando con el alcalde Álvaro Amador, que ya ejercía el cargo en 2007, se lanzó la idea de hacer algo diferente, y surgió lo del torneo. Luego ya fue cosa de poner mimbres para hacer la cesta, que ahora mismo es muy grande; de hecho, Alcubierre es conocida en el mundo gracias al ajedrez, somos el pueblo más pequeño del planeta con un torneo internacional que ha tenido a infinidad de campeones y campeonas mundiales”.

"Boris Spassky se quedó totalmente fascinado con los cielos monegrinos"

A Fernando se le agolpan los recuerdos de todas las estrellas que han pasado por los tableros de Alcubierre, desde el mentado Anatoli Karpov a Boris Spassky o la china Yifan Hou. “Yifan es la campeona mundial y gran maestra más joven de la historia; aun estando semiretirada, actualmente sigue primera en la clasificación mundial Elo, llamada así por el físico húngaro que inventó este sistema de puntuación. También vino Anna Muzychuk, otra campeona del mundo, famosa a nivel dentro y fuera del ajedrez por negarse a jugar en Arabia Saudí debido a la discriminación de las mujeres en este país. Aquí nos falta traer a la inmensa Judit Polgar… ojalá podamos algún día”.

Fernando se remonta al inicio del torneo. “Karpov vino en 2007, el primer año, gracias a Boyero; sacrificó su caché habitual y fue muy generoso con nosotros. El segundo año estuvo el búlgaro Veselin Topalov, otro campeón mundial, que vive en Salamanca; el tercer año fue el de Boris Spassky, un revulsivo para el torneo a nivel internacional. Salieron artículos en prensa hablando de nuestro pueblo y su bajísima densidad de población, maravillados por el nivel del torneo en un sitio tan pequeño. Las simultáneas fueron un espectáculo aquella edición”.

El profe de Alcubierre recuerda con especial cariño los ratos compartidos con el ruso Spassky, que se nacionalizó francés. “Vino a comer a Sariñena un día y me buscaron para que le diera conversación, al hablar yo inglés y saber de ajedrez; me contó que abandonó la URSS debajo de la falda de su mujer. Le encantó el agua Veri, bromeaba diciendo que era ‘very good’ para sus riñones; también se quedó totalmente fascinado con los cielos monegrinos, decía que eran tan claros que parecía que unos angelitos habían barrido las nubes”.

El gran maestro español Paco Vallejo también ha pasado por Alcubierre, es el primer español en el ranking mundial y el jugador con más puntos Elo en la historia de España; fue campeón del mundo sub-18. “Cuando vino conquistó a los peques enseguida; un talento puro que si se hubiera dedicado al máximo podía haber alcanzado la cumbre mundial”.

Jan Timman, muy serio, antiguo subcampeón del mundo, también estuvo, como Miguel Illescas, ocho veces campeón de España, conferencista y gran maestro con una escuela de ajedrez en Barcelona. “Ruslan Ponomariov, tan genial como sencillo, nos contó que se enamoró de una azafata en un torneo, que perdió por su despiste... y hoy están casados; su esposa es de Bilbao y tocaba en un grupo punk. Le gustó mucho la Cartuja de los Monegros, fuimos a verla con él y Leontxo”.

“Otros grandes jugadores que han acudido el torneo –continúa Fernando– son el serbio Ljubomir Ljubojevic, amante de la cultura española, educadísimo, devorador de libros como Yifan Hou; ella adoraba al Atlético de Madrid y a Fernando Torres, se hizo una foto con la camiseta del Bandido Cucaracha que le regalamos aquí. Anna Muzychuk acababa de renunciar a defender sus títulos mundiales en Arabia cuando vino, causó una honda impresión por su valentía”.

Un pueblo que solo se enroca cuando toca y sabe dar jaque mate al tedio

El paso de tanta estrella por el pueblo motorizó la aparición del grupo de ajedrez local, con Fernando al timón. “Todos se hicieron fotos con Yifan Hou y Anna Muzychuk, con David Antón o Roberto Cifuentes, que con seis victorias es el que ha ganado más veces aquí. Por Alcubierre también ha pasado Pedro Ginés, zaragozano, campeón mundial sub-14; llegará muy lejos. Teniendo un torneo así debíamos contar con aficionados de las nuevas generaciones; con la concejal Ana Belén González planteamos un taller de dos días, que tuvo éxito. Hicimos dos más y finalmente eso desembocó en un curso”.

El entusiasmo fue instantáneo. “Yo quería que los alumnos aprendiesen a mover bien las piezas, como otros en el pueblo enseñaron a los chavales hablar francés o tocar instrumentos musicales. Cuando se apuntaron 22 me quedé impresionado; temí no estar a la altura para mantener la atención de tanta gente, pero la cosa salió adelante. Llevamos ya siete años en esto, hay niños, adolescentes y algún abuelo y abuela, que yo también soy abuelo, ¿eh? Es bonito dar a los alumnos una herramienta tan interesante como versátil, un videojuego sin pilas para los peques y una diversión para todos. No hay vocación competitiva aquí, solo disfrute”.

Artículo incluido en la serie 'Aragón es extraordinario'  

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