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Diez rutas botánicas por Aragón para disfrutar la explosión de la naturaleza

Las plantas y flores están en su máximo apogeo durante estos meses. En las tres provincias hay entornos naturales privilegiados para pasear en esta época del año.

Ejemplares de Galanthus nivalis, en el camino de Sallent de Gállego a Artouste..
Ejemplares de Galanthus nivalis, en el camino de Sallent de Gállego a Artouste.
Colectivo Foratata/Fernando de Frutos

Por su extensión y la diversidad de ecosistemas y altitudes, Aragón puede presumir de una vegetación rica y diversa. Estas cualidades hacen, además, que haya especies endémicas, es decir que solo crecen en tierras aragonesas. Para promocionar esta riqueza, comarcas, municipios y espacios naturales protegidos han diseñado rutas botánicas que acercan al visitante a la flora autóctona de cada zona.

Estos senderos se reparten por las tres provincias y, aunque no todas las propuestas están señalizadas, hay muchas opciones para disfrutar de la riqueza floral de Aragón. Durante los meses de primavera y también en verano, estos paseos ofrecen a la vista una explosión de flores y los árboles muestran toda su frondosidad y verdor.

Antes de echar a andar es importante recordar que se debe respetar la naturaleza y esto incluye no cortar flores ni arrancar plantas. Lo mejor sería no llevarse nada de recuerdo y, como mucho, hacer fotos. En algunos casos, estas prácticas pueden conllevar multas, si se trata de especies protegidas.

Paseos en la provincia de Zaragoza

La provincia de Zaragoza ofrece al menos cuatro rutas para perderse entre flores y plantas. En las Cinco Villas está la Senda de la Sarda, una ruta circular que comienza en Undués-Pintano hacia el norte. La caminata se produce en ascenso por una pendiente suave de la ladera sur de la sierra Peña Musera. En esta zona destaca la gran variedad de orquídeas y, en cuanto a los árboles, en la ladera sur crecen encinas y enebros, mientras que en la norte, el protagonista es el roble.

Las dos siguientes propuestas discurren por la comarca de Valdejalón. Aquí se encuentra uno de los humedales más importante de Aragón, el paraje de Ojos de Pontil, a un kilómetro de la localidad de Rueda de Jalón. En sus seis hectáreas de extensión surgen manantiales de agua termal rodeados de juncos, lirios amarillos y otras especies propias de estas zonas húmedas. Más lejos de la orilla crecen salsonas de flores amarillas, malvaviscos o zarzas con moras y en las alturas destacan olmos, chopos y sauces blancos.

La otra ruta en esta zona transcurre entre la localidad de Alpartir y el convento de San Cristóbal, en un cerro. Además de las especies arbóreas propias del ecosistema mediterráneo, como lirios o tulipanes silvestres, hay un mirador que ofrece una panorámica de todo el valle del río Jalón.

Chus Sanjuán en Plantaria
Plantaria
Laura Uranga

Para finalizar con la provincia de Zaragoza, en Cosuenda (Campo de Cariñena) está el espacio Plantaria, un centro de interpretación botánica. En él se ofrece información sobre la vecina Sierra de Algairén, una de las zonas de mayor biodiversidad vegetal de la cordillera ibérica, con más de 700 especies. Destaca entre ellas la cerulea pinnata, que solo crece en este lugar; y también en régimen protegido se encuentran el acebo. El entorno se puede recorrer en dos rutas sencillas, de unas dos horas y media de duración.

Rutas en la Hoya de Huesca y el Prepirineo

El entorno de Sallent de Gállego ofrece dos propuestas botánicas sencillas. Una es recorrer los alrededores del Monte Pacino en una ruta que atraviesa el hayedo conocido como Selva de Sallent. Durante el camino se encuentran plantas medicinales o alimenticias, como frambuesas. Si desde el municipio se toma dirección Francia, hacia la frontera, aparecen especies de alta montaña como orquídeas o la saxifraga oppositifolia, típica del Ártico y capaz de romper rocas.

Del Valle de Tena al de Benasque. En el parque natural de Posets-Maladeta se encuentra el sendero botánico de Cuenca del Moral. Las señales comienzan en el prado situado a pocos metros del puente sobre el río Ésera y el recorrido termina en las inmediaciones de los Baños del Hospital. La ruta es variada ya que cruza por un bosque de pino negro y también discurre junto al Ésera, con matorrales de arándanos y flores como el martagón o los helechos.

Bajando del Pirineo, en Biscarrués (Hoya de Huesca) se encuentra el sendero del río Gállego. Transcurre a orillas del cauce, con la vegetación típica de ribera. Está señalizado por completo y lo custodian arces, olmos y chopos, entre otros árboles (algunos singulares) propios de estos ecosistemas. Destaca por su tamaño el sauce bautizado como Aspirino, con cinco metros de circunferencia. Hay una ruta corta, de algo menos de seis kilómetros en la que se pueden ver 14 especies, y otra larga, de 9 km, con 21.

Tremedales de Orihuela.
Tremedales de Orihuela.
L. A. Gil Pellin

Tres excursiones en Teruel

La ruta entre Bea, Piedrahita y Loscos, en la comarca del Jiloca, es una de las más ricas en singularidad. Es un recorrido de tres horas sencillo, apto para familias. Está marcado como sendero PR y hay paneles informativos de cada paraje. En el primer tramo se encuentran cuatro árboles catalogados como monumentales. Son la sabina de Bea, dos carrascas centenarias y el chopo cabecero de Piedrahita. También crecen flores singulares protegidas, como varias especies de orquídeas.

En la localidad minera de Andorra se encuentra la ruta de Val de Molinos, un recorrido fácil que permite ver gran parte de la vegetación predominante en la comarca. Está señalizado y tiene mesas de interpretación para enriquecer el paseo. Destacan las plantas aromáticas y medicinales, como el tomillo o la autóctona hierba bandera, que se usaba para lavar heridas por sus propiedades antisépticas.

En esta zona, el morado de las lavandas se mezcla en primavera con el rojo amapola y las malvas. La variedad arbórea es importante en esta ruta, donde aparecen tanto carrascas o encinas (zonas secas), como chopos y álamos (zonas húmedas) y especies cultivadas tradicionalmente como olivos o higueras.

El último destino de este tour botánico por Aragón es un paisaje singular donde los haya. Se trata de las turberas de Orihuela del Tremedal. También conocidos como tremedales, estos ecosistemas, situados en la sierra de Albarracín, son únicos y su origen se remonta a la era glaciar. En los alrededores de la citada localidad hay tres rutas: la de Garganta Avellanos, la de Escampada y la de Los Ojos. Transcurren por terrenos húmedos, con especies como helechos y musgos, adaptadas al medio acuático. También crecen plantas droseras carnívoras como el atrapamoscas. Se alimenta de insectos, de ahí su nombre, que son atraídos hacia ella por la sustancia dulce y pegajosa que segrega.

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