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Los Bañales, el ‘showroom’ romano

Enclavado en el actual término municipal de Uncastillo, y muy cercana a Layana, Sádaba y Biota, el yacimiento muestra los secretos de lo que fue todo un escaparate del poder de Roma

El historiador y director científico de los trabajos de investigación en el yacimiento romano de Los Bañales, Javier Andreu, comienza su explicación invitando a mirar al horizonte desde lo alto del cerro del Pueyo, inicio habitual de las visitas al lugar. Ya habrá tiempo de escudriñar el suelo. “Fijaos: allá está el Moncayo, Ejea en diagonal, al fondo el valle del Ebro, asoma el Pirineo tras aquellas montañas… la ciudad ya existía antes de Roma, en el cerro, y tenía un gran valor estratégico; los romanos la trasladaron al llano y colonizaron toda esta zona, lo que llamamos La Val de Bañales”.

Andreu es prudente, como buen científico, y trabaja sobre supuestos que, a su vez, ha fundamentado con el análisis minucioso del terreno y los elementos hallados en él tras doce años de trabajos de campo. “Tenemos la impresión de que cuando Roma llegó al territorio, convirtió a esta ciudad en su escaparate local. Al fundarse Caesaraugusta, en el 14-15 a.C., se abrió una vía que pasaba por este valle. Toda la arquitectura pública de la ciudad, con el foro y las termas como mejor ejemplo, se proyectaba hacia esa vía;tras esa montaña –señala al Huso y la Rueca– estaba aquella vía”.

La ciudad de Los Bañales tenía unas 24 hectáreas, justo la mitad que Caesaraugusta. “Aun así –aclara Andreu– es el doble del tamaño normal de una ciudad hispanorromana. Su equidistancia de Caesaraugusta y Pompaelo, construida medio siglo antes que Caesaraugusta, refuerza la idea de la relevancia que tuvo esta ciudad”. El foro, que el actual equipo investigó en profundidad entre 2010 y 2019, se fundó con un programa escultórico dedicado al emperador Augusto y sus hijos adoptivos, Caio y Lucio César. “Lo sabemos –apunta Javier– por el hallazgo de dos inscripciones. El foro se concibió como un gran mirador; luego se cerró. Por su parte, en la zona de excavación actual –que coincide con el límite norte de la ciudad– se aprecian calles y pasos de cebra, urbanización más típica de Roma; el poblamiento prerromano en la ladera del cerro tenía, lógicamente, otro esquema”.

Vídeo del yacimiento de Los Bañales de Uncastillo en 'Aragón es extraordinario'

Crisis y abandono

La ciudad mantuvo su ritmo vital durante dos siglos, para empezar luego a dar muestras de crisis. “El foro revela esta situación –explica Andreu– y cuando el corazón político y social se deteriora, la situación crítica es indudable;en la primera mitad del III, se abandonó. La hipótesis principal habla de una epidemia de peste antonina como golpe final. Luego se reocupó en la época visigótica, hacia el siglo VI, y hubo alguna presencia emiral hacia el IX. En la documentación medieval aparece únicamente como un hito en el paisaje. Quedó la ermita de Nuestra Señora de los Bañales, y la zona se usó como cantera”.

El equipo que lidera Javier Andreu cuenta con colaboradores de lujo, como Pablo Serrano, que participó en las excavaciones cuando era estudiante, y que ahora se ha convertido en un experto en fotogrametría y recreaciones virtuales de patrimonio. Los cuadernillos pedagógicos son tarea del ilustrador y arqueólogo Iñaki Diéguez, que trabaja habitualmente con Pablo.

A la hora de excavar, lógicamente, el cuidado es máximo. “Se ha hecho con medios manuales, muy despacio; se van quitando las capas con mimo, desde el manto vegetal a un aluvión de tierra, construcciones parásitas de la ciudad… es como quitar capas de cebolla, no se puede meter una excavadora porque destruiría la información que ofrece la estratigrafía”.

¿Y qué decir del acueducto, bandera del yacimiento? Es el único de Occidente con base en piedra en cada pilarón y alzado para la circulación del agua en canal de madera. “Creemos que el agua se pudo canalizar con una tubería de cerámica. En el antepenúltimo sillar de cada pilar hay un orificio que permite el paso de una viga para soportar el canal del agua; destacan las marcas en los sillares con la inscripción L4, que nos llevan a la cuarta legión macedónica del emperador Augusto. El acueducto parece ser más un tema de prestigio que de utilidad, ya que previamente a Roma tenían resuelto el abastecimiento. Hay 32 pilarones en pie a día de hoy, pero el trazado pide más de 80”.

El estado de conservación del yacimiento es admirable; año a año se producen descubrimientos de relevancia, como los cuatro pedestales imperiales hallados en 2015, tres de un ciclo dedicado a Tiberio y otro a Caio, Lucio y César Augusto. “Son muchos referentes –concluye Andreu– desde el acueducto, que lógicamente estuvo siempre en pie, al foro que trabajamos nosotros, las termas excavadas por Antonio Beltrán en los 70 y los trabajos de José Galiay en los 40. No obstante, lo que se ha excavado es poco en comparación a lo que nos espera ahí debajo”.

Esfuerzos mancomunados para impulsar y sostener las investigaciones

El impulso de la Fundación Uncastillo (que coordina las visitas), los ayuntamiento de Sádaba, Biota, Layana (con Centro de Interpretación) y Uncastillo, amén de la Dirección General de Patrimonio del Gobierno de Aragón, ha sido clave para que las excavaciones y sostenimiento de Los Bañales hayan vivido una eclosión sostenida desde 2009, año en que Javier Andreu y su grupo desembarcaron en la zona para el inicio de las nuevas prospecciones y catalogaciones. Plantear un proyecto con visitas guiadas y actividades pedagógicas, ha sido además disuasorio para los expoliadores. Andreu es director del Diploma en Arqueología de la Universidad de Navarra (colaboradora activa como institución de los trabajos en Los Bañales) y máximo responsable científico de la investigación. La que comienza a finales del próximo mes de junio es la decimotercera campaña de excavación, con el apoyo en el trabajo de campo de un grupo de estudiantes universitarios compuesto por candidatos que llegan de toda Europa. El cierre de esta próxima campaña está previsto para el próximo 25 de julio. El proyecto de la Fundación Uncastillo incluye la recuperación de la ermita para convertirla en un centro que aúne la acogida de visitantes y un espacio para investigadores.

Artículo incluido en la serie 'Aragón es extraordinario'.

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