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aragón es extraordinario

Pradilla de Ebro boga y aboga por su río

La localidad ribereña ha trabajado en la recuperación de las orillas del poderoso caudal, que tantos sustos ocasiona a éste y otros pueblos de la zona

Hace año y medio, Raúl Moncín sustituyó a Luis Eduardo Moncín en la alcaldía de Pradilla de Ebro. El hijo daba un paso al frente y el padre, otro al costado. Comparten apellido, ilusiones y una meta para el pueblo; inclinar hacia la zona luminosa la tortuosa relación amor-terror que mantienen Pradilla y el Ebro, nombre y apellido, vida y amenaza cuando las aguas braman en vez de fluir, y se adentran en las calles.

Raúl comienza hablando en positivo. "Se ha venido trabajando junto a la Confederación Hidrográfica del Ebro y el Gobierno de Aragón en soluciones y alternativas para la zona de la ribera. Existe un área de recuperación que queremos acondicionar aún más, con zona verde, juegos para niños y otros recursos. El plan se completa con un proyecto de albergue juvenil sobre la zona deportiva, ya en el pueblo, para potenciar campamentos en verano; es un presupuesto grande, pero optamos a ayudas y creemos que puede funcionar bien".

Raúl recalca uno de los principales activos de Pradilla: su gente. "Aquí somos hospitalarios, no nos asusta trabajar y nos encanta celebrar. Hace ya unos cuantos años, con la excepción del pasado, que se organiza una piraguada popular; bajamos desde Gallur a Pradilla, hasta el embarcadero de la antigua barca de paso. Viene gente de media España y lo disfrutamos mucho, al salir del río se organizan actividades de espíritu medioambiental y por la noche hay verbena. Y para diario, hay senderos por los sotos muy interesantes para el paseo".

Su padre, Luis Eduardo, reflexiona con una frase muy gráfica. "No perdemos ocasión para disfrutar del río, ya que otras veces lo padecemos. Con la riada del 61 se hundieron más de 100 casas; ahora verás hormigón y ladrillo, sin gran valor histórico, pero con más seguridad. Las zonas verdes son nuestro fuerte, como el Parque Bellavista, de una hectárea, y el Parque del Ebro, que medía un kilómetro de largo y ahora se ha reducido un poco, al rebajarse metro y pico el terreno para que en caso de avenidas no subiese tanto el nivel del agua. El Gobierno de Aragón ha limpiado las orillas, con lo que la zona de la mejana también se ha recuperado para los ciudadanos; de la maleza y las zarzas se ha pasado a camino entre los chopos, rincones para pescar... y menos riesgo".

Durante los tres últimos años (nuevamente, con la excepción de 2020) se ha organizado un campamento medieval el último fin de semana de agosto, con recreaciones de episodios históricos en Aragón y más de 100 personas en faena. En cuanto a la iglesia, consagrada a La Virgen del Rosario, tiene una torre mudéjar restaurada, aunque torcida. "Se trabajó en la cimentación –explica el antiguo alcalde– y la cúpula se cambió por almena; fue en su día una torre de vigilancia, al ser ésta zona de vado del Ebro en la Edad Media. La iglesia tiene una talla de Cristo con más de 400 años de antigüedad, que pasó más de dos siglos en Santa Engracia, en Zaragoza; lo descubrió allá Rufi Muñoz, una mujer del pueblo que había estudiado a fondo el archivo parroquial y reconoció la talla. Fue hace algo más de una década: se publicó en los medios y se restauró gracias al interés de Patrimonio de la DGA. Un cura gestionó su regreso a Pradilla".

Un pequeño paraíso charcutero en el reino de los cebolleros

Sebastián Escalera es, probablemente, el charcutero y carnicero más conocido de toda la zona. Con su tienda a un paso del bar Mary Ros y muy próxima igualmente a la torre torcida de la iglesia, Sebastián ejecuta con maestría el complejo arte de pasar del ‘está buena la longaniza’ al ‘dame nueve o diez, que me han encargado al saber que venía a Pradilla’. Antiguo matarife, conoce el proceso de la transformación cárnica desde la raíz; María Enriqueta Blasco, su esposa, le ha acompañado (le acompaña) en el esfuerzo y el pulso microempresarial durante tres décadas.

La longaniza es una receta casera, y la mima hasta el punto de no venderla cuando aún no tiene el punto de curación deseada; no quiere perder el control del proceso y que ello signifique una decepción para sus clientes. «No hay conservantes ni potenciadores de sabor añadidos a lo natural; lo único que cuento siempre es que además de lo obvio, lleva toques de canela e hinojo. Creo que el sabor es reconocible, o al menos eso nos dicen». También tiene chorizos de escándalo, en tres variantes de picor, desde el más suave a la intensidad media y uno que pica como el mismísimo demonio justo después del mordisco. Es de cerdo o jabalí, y permite por un gozoso instante el disfrute de su sabor antes de echar mano de una bebida fresca para paliar el fuego en la lengua. También hay que hablar de su butifarra, elogiada por los propios catalanes que le visitan.

La materia prima del producto estelar de Sebastián es perfecta para preparar una de las recetas más típicas de Pradilla, cualquier cosa. No, no es una generalización: el plato se llama ‘cualquier cosa’, y lleva en sabia mezcla un poco de longaniza, espárragos y huevo. "Eso viene –explica Luis Eduardo Moncín– de cuando llegaba antaño la gente del campo y preguntaba por la comida; antes o después de recibir respuesta, decía las dos palabras mágicas y el resultado era un plato con producto de la matacía, de las gallinas ponedoras y de una de las variedades estelares del huerto de casa. Cero hambre".

Hablando de horticultura, en el pueblo se está ejecutando un rescate de temporada muy concreto: el tomate de mesa de Pradilla, que llevaba tiempo orillado en las prioridades de los productores locales. Jesús Pallarés anda en ese empeño, totalmente artesano. La última temporada acabó en septiembre, y ya hay paladares ansiosos porque llegue la siguiente.

El gran capitán

En fútbol, las temporadas suelen empezar a final de verano;antes era en septiembre, ahora las ligas profesionales se ha puesto europeas y arrancan en agosto. De eso sabe un rato cierto pradillano ilustre que responde al nombre de Luis Carlos Cuartero; alto directivo del Rea Zaragoza, jugó durante 15 campañas en el primer equipo como defensor y ocasional centrocampista, y se retiró en 2009, aunque los tres últimos ejercicios casi no pisó el verde por culpa de graves lesiones. También es ganadero en el pueblo, y familia de cebolleros. Fue internacional español desde la sub-16 hasta la sub-23, proclamándose campeón de Europa sub-21 en 1998.

El Puskas del pueblo no destaca en el fútbol, sino trabajando el hierro

A Enrique Carcas, escultor especializado en el trabajo con hierro, lo conocen en su pueblo por el apelativo de Puskas. No ha trascendido si llegó a destacar en los campos de fútbol por su poderoso disparo lejano, como ocurría en los 50 y 60 con el húngaro de oro que triunfó en el Real Madrid, la inolvidable selección magiar que llegó a la final de Suiza’54 y, en menor medida, en la propia selección española después de nacionalizarse. El de Pradilla es un hacha haciendo que las varillas de hierro cobren vida, aunque a veces las creaciones sean robóticas y, por tanto, exentas de latido cardíaco. Un ejemplo es el ‘transformer’ que ideó y materializó para su exhibición en la zona de las Bajadicas, junto a la rampa que desciende al parque ribereño delEbro; ‘El guardián de las Bajadicas’, nombre que honra ese barrio del pueblo, vela por el caminar de todos los viandantes.

PRADILLA DE EBRO

Comarca. Ribera Alta del Ebro.

Cómo llegar. Desde Zaragoza, su capital de provincia, hay 43 kilómetros por la AP-68.

Dónde comer. El bar Mary Ros es el único abierto actualmente en el pueblo;había otro, que cerró por jubilación. Hay tres tiendas y ningún alojamiento rural.

La cebolla. Hay cuatro empresas cebolleras en el pueblo, que constituyen el segmento económico más potente del entorno local, aunque ese gigante de la automoción que es el actual Grupo PSA de Figueruelas sea el mayor empleador de la zona.

Las peñas. Pradilla es un pueblo muy fiestero, de gran tradición peñista. El Cado, El Cascajo y el Tobo son algunas de las más populares; para San Sebastián y en verano, la actividad es incesante.

San Sebastián y el dance. El patrono local celebra su fiesta cada 20 de enero (este año no ha podido ser) y la gran tradición del dance, que ahora también tiene versión infantil, contempla los dichos del mayoral y el rabadán en forma de coplillas guasonas.

Artículo incluido en la serie 'Aragón es extraordinario'

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