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Ruta al nacimiento del río Pitarque, una excursión obligatoria con sorpresa final

Siguiendo el caudal del agua desde el pueblo del mismo nombre, esta ruta senderista, joya natural del Maestrazgo, es una de las más populares de Aragón.

Foto de Pitarque
Foto del nacimiento del río Pitarque
Laura Uranga

El nacimiento del río Pitarque es una de las joyas naturales del Maestrazgo y la excursión hasta este paraje desde el pueblo del mismo nombre es de obligado cumplimiento para los aficionados al senderismo. Es una de las rutas más populares de Aragón, tanto que las autoridades han planteado controlar el aforo en el sendero de acceso para proteger este espacio, catalogado como Monumento Natural y Lugar de Interés Geológico.

Para llegar hasta allí, una senda de unos cinco kilómetros parte desde el casco urbano de Pitarque. Está señalizada y su trazado no presenta grandes complicaciones por lo que la actividad es apta para todos los públicos. De las posibles agujetas posteriores se deberá hacer cargo cada uno, en función del ejercicio físico al que esté habituado su cuerpo.

Y es que caminar por el monte siempre supone cierta exigencia. Según como se mire, lo bueno de esta excursión es que los desniveles más exigentes aparecen en el primer tramo del recorrido. En el camino de ida, el río queda a la izquierda de la senda, que nada más cruzar el puente de salida desde el pueblo presenta la primera cuesta importante.

Foto de Pitarque
Foto del nacimiento del río Pitarque
Laura Uranga

A la derecha, una mole de piedra caliza, margas y arcillas escolta al caminante, al mismo tiempo que sirve como hogar para buitres y alimoches, entre otras aves. De hecho, el paraje está catalogado como ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves).

El senderista irá acompañado siempre por el rumor del agua, protagonista indiscutible, junto a las formaciones kársticas, en esta ruta. Tras haber recorrido la mitad del camino de ida, aparece la ermita de la Virgen de la Peña, un buen lugar para realizar una parada. Dispone de bancos y césped. Desde aquí, además, se puede descender al río.

Dejando atrás este primer tramo, que coincide con una variante del sendero GR-8, el camino hacia el nacimiento del río Pitarque continúa por una senda que, si se recorre en primavera, está secundada por cascadas. El trayecto continúa y pronto aparece una caseta de eléctricas. Es la antigua estación de Pitarque, ahora en ruinas. Ésta también es zona de refugios antiaéreos y otras formaciones construidas durante la Guerra Civil.

El tramo restante hasta el monumento natural es de un kilómetro aproximado donde las aguas cristalinas nada tienen que envidiar a las del mismo Caribe. No así sucede con la temperatura, más aún si la ruta se realiza en invierno, así que cuidado si la visión invita al baño.

Si durante el trayecto uno se ha maravillado con las formaciones rocosas, el brotar del agua y los buitres sobrevolando la zona, lo mejor está por llegar. Tras caminar durante aproximadamente una hora, sin paradas, el milagro de la naturaleza del Pitarque aparece casi de la nada.

Una de las estampas más sorprendentes se puede contemplar en época de buen caudal, a finales del invierno o casi en primavera con el deshielo o tras unos días de lluvias abundantes. Solo entonces se podrá presenciar cómo un chorro de agua brota a través de una formación de piedra conocida como la chimenea, porque es justo lo que parece. Si es temporada seca, al no haber agua, es posible acercarse hasta ella e incluso subirse. También hay una pasarela que permite acceder hasta el mismo nacimiento del río, si no hay agua. Si la hay, cada uno es libre de mojarse para llegar también hasta allí.

La ruta hasta el nacimiento del río Pitarque trascurre por el GR-8
La ruta hasta el nacimiento del río Pitarque trascurre por el GR-8
Laura Uranga

Aunque el surgimiento del agua del monte es el principal atractivo de esta formación, no es menos espectacular la gran cavidad excavada en la roca por la erosión donde se encuentra el nacimiento del río. Se puede pasear por ella y acceder hasta la parte opuesta donde, atravesando un corto desfiladero con una cadena en la pared para mayor seguridad, se accede a otro punto. Aquí se ve cómo el agua llega desde Fortanete, donde realmente nace el río.

Tras unas dos horas de caminata con fotos, paradas para descansar o para admirar las vistas incluidas, el camino de vuelta se realiza sobre las huellas de la ida. Una segunda oportunidad para no perderse ni un solo detalle de esta maravilla de la naturaleza escondida en el Maestrazgo turolense.

 

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