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Viajes

aragón es extraordinario

Colungo sobre ruedas, camino con premio

Un destino para rodar y rodar, pararse a admirar la belleza circundante y sorprenderse con el arte rupestre o los barrancos desde los miradores

En este otoño de meteorología cambiante se están disfrutando de unos cuantos días hábiles para actividades más propias de tiempos cálidos, como las caminatas o las salidas en bici. Si además la meta es micológica –actividad predilecta de la época en todos los rincones de Aragón– y los paisajes son tan bonitos como los que rodean la localidad de Colungo, el plan pasa automáticamente a ser planazo. Y si además se hace parte del trayecto en modernas bicicletas eléctricas, que convierten la pedalada del novato en una cadencia digna de Roglic o Valverde... aunque están acostumbrados al monte y podrían servirse de bicis convencionales, Maricarmen Gramiel, Mario Iniesta y Pedro Palacio (que lleva cestas en un pequeño remolque) se han lanzado a la aventura con ganas. El servicio se proporciona en un lateral del Mesón de Colungo, y el material rodado cuenta con diversos formatos para atender a todo tipo de visitantes.

“Desde Colungo –explica Pedro– hemos trazado 25 rutas diferentes, de todo tipo y dificultad. Tenemos la ruta de las ermitas, la de las viñas, de los puentes, de los pozos neveros, la de las pinturas rupestres, la micológica... aquí no hay setas en primavera, pero ahora abundan. Se pagan tres euros por jornada al ayuntamiento para salir a cogerlas; hay máquina expendedora para sacar tickets, y un máximo cuatro kilos con persona. Regulamos para salvaguardar nuestros montes”.

Los pinares de la Cunarda son el destino del día: Una marcha sencilla de apenas cuatro kilómetros, se sale por carretera y enseguida se accede a una pista en buen estado para subir hasta un magnífico mirador. Se unen con el Camporroyo y el Pinar de Asque, y se ve todo el Pirineo.

En Colungo, a por setas y en bici eléctrica

Patrimonio natural

La localidad tiene en Asque a la pedanía que completa el municipio; además, cuenta con un coqueto Centro de Arte Rupestre, donde se combina el afán pedagógico con la diversión. Desde allí salen las excursiones y se ofrece información de primer orden para disfrutar de los paños de pinturas rupestres de la zona, reconocidas como Patrimonio Mundial desde 1998.

El centro se divide en el Parque Arqueológico, con muestras de enterramientos prehistóricos (hay un dolmen y túmulos), la Casa Museo y el Espacio Cueva Fuente del Trucho, que recrea la única cueva aragonesa con pinturas paleolíticas. Son argumentos de peso para competir por la atención de los visitantes en el área; el tirón de las pasarelas de Alquézar y su entorno ha encaminado más el turismo montañero de la zona hacia las paredes de escalada de los vecinos, pero Colungo tiene también sus bazas en ese segmento con el barranco del Fornocal y los diversos miradores.

Pedro Palacio y su familia llevan el Mesón de Colungo, a pie de carretera. La fundadora, la señora Joaquina, abrió en los años 30 del siglo pasado para atender a los andariegos del monte; hoy en día se cuenta con nueve habitaciones, bar y restaurante, además de una hermosa terraza que en las actuales circunstancias es todo un tesoro, y que suele albergar iniciativas culturales durante buena parte del año. En la cocina destaca el cordero a la brasa, las judías y las chiretas”.

La tradición del anís continúa muy viva gracias a Dionisio Albás

Anís de Colungo: tradición sostenida a las mil maravillas en la actualidad. Lo sabe y lo trabaja Dionisio Albás, que lleva con su familia el bar y restaurante A Olla justo enfrente del Mesón de Colungo, con quien ejerce una suerte de turno pacífico de guardias que ni Cánovas y Sagasta en el gobierno de la nación hace algo más de un siglo. “Ellos cierran lunes, martes y jueves en invierno, y nosotros los miércoles, para que haya bar abierto a diario en el pueblo entre noviembre y febrero. El resto del año vamos cada uno a nuestro ritmo, pero nos llevamos muy bien”.

Lo del anís recoge una historia viva que va aún más atrás en el tiempo; se emplea anís en grano, canela, espliego, regaliz de palo, tremoncillo, higos o tomillo, con el vino como base. Una vez prensada la uva para extraer el vino, el residuo o brisa se destila, obteniéndose el orujo. Este aguardiente era el preferido de los peregrinos a la hora de caminar a Santiago: es de destilación directa, el líquido se aromatiza con los elementos citados para producir un verdadero néctar de dioses”. El caso es que el peregrinaje de la zona no es solamente debido al bagaje artístico o el afán montañero; también hay muchos que llegan atraídos por el producto de los alambiques que maneja Dionisio.

A Olla tiene seis habitaciones contiguas bajo el nombre La Era de Casa Capellán. “Con el bar empezamos en 1994 y con el hospedaje, diez años menos. Nuestros platos estelares son las judías y las chiretas, que aunque pueden encontrarse por muchos sitios saben de una manera muy especial en este pueblo, gracias a las recetas de nuestras abuelas. El anís se distribuye en toda la comarca desde Barbastro, y también lo vendemos aquí, claro”.

Dionisio es una persona afable, como sus amigos (y competencia) del otro lado de la carretera; entiende que el servicio al cliente siempre ha sido fundamental a la hora de generar y mantener clientela. Además, le tocó en su día asumir responsabilidades municipales como alcalde y concejal, mientras que su vecino Pedro es ahora quien completa su esfuerzo privado con el trabajo por el municipio.

Asque

A siete kilómetros por carretera desde Colungo, que son menos de dos en línea recta a pie por un sendero que comunica ambos núcleos, tiene varios alicientes para la visita. Para empezar, la miel artesana de la familia Berges, uno de los más antiguos de España con raíces en 1850. No solo es antiguo el esfuerzo; también exitoso, gracias a la calidad de sus variedades de romero, romero-tomillo y encina-roble, envasada en tamaños de medio kilo y kilo.

Los Berges son una familia emprendedora: también mantienen La familia también tiene Casa Sanz (casasanz.net), suntuoso alojamiento rural con tres apartamentos (Arpán, Mallata y Trucho, así llamados por parajes de la zona) y que cuenta con instalaciones como piscina cubierta, jacuzzi y jardín con barbacoas. Desde ahí se puede alimentar el alma (después de probar la miel, claro) con unos paisajes espectaculares.

La casa Carmen de Arnas, historia en cada lustrosa esquina

Entre las opciones de alojamiento de Colungo destaca una por original: la casa rural Carmen de Arnas. Un caserón de ensueño a las afueras del pueblo, con la historia de la familia Mur en su esencia y operatividad. Ya desde la entrada destila elegancia: una bicicleta clásica en lo alto de la escalera preside un auténtico museo de fotografías y recordatorios de ilustres visitantes de la Bodega del Vero en Barbastro, uno de los restaurantes más originales de Europa. El resto de la casa es otra maravilla. “Comenzaron con negocio familiar mis abuelos José e Iluminada –explica Pablo Mur, dueño de la casa– y además de tienda y café, tenían camioneta para desplazamientos. Hicieron una gran labor en la posguerra: mi abuela tenía mucha templanza. Mis hermanas y yo trabajamos mucho tiempo allá, y luego yo me vine para Colungo. Restauramos la casa y abrimos en 2008”.

COLUNGO

Comarca. Somontano de Barbastro

Cómo llegar. Desde Huesca, su capital de provincia, hay 51 kilómetros por la A-22 hasta el desvío previo a la entrada de Lascellas, para coger luego la A-1229 camino de Abiego y Adahuesca hasta destino.

La Royera Nadal. Este árbol singular tiene 13,65 metros de circunferencia en la base de su tronco y ocho metros de altura. Se le atribuye una edad milenaria y es, sin duda, uno de los árboles más bonitos y conocidos del Alto Aragón.

Negocios locales. El pueblo mantiene panadería y hay varias casas rurales.

Iglesia Virgen del Pilar. Templo construido en el gótico tardío aragonés del XVI. Se conservan algunas piezas del retablo mayor, aunque la mayoría fue destruido en la Guerra Civil.

Arte rupestre. Se encuentran los tres estilos clásicos de la prehistoria europea: arte Paleolítico, levantino y esquemático. Fue declarado Patrimonio Mundial por UNESCO en 1998 dentro del “Arco Mediterráneo de la Península Ibérica” y está en el itinerario CARP.

Artículo incluido en la serie 'Aragón es extraordinario'.

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