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aragón es extraordinario

Hinojosa de Jarque y su guiño a Aquisgrán

La localidad cuenta tiene uno de los edificios religiosos más singulares de Teruel; su planta recuerda a la de la Capilla Palatina en la ciudad teutona

Hinojosa de Jarque tiene el 'mojo' repartido entre lo humano y lo divino; se ve desde lejos y se matiza de cerca. El segmento pío se materializa sobre todo en la ermita de la Virgen del Pilar, que muestran con devoción a la causa Elisa y Benita Sánchez. Las visitas guiadas se reservan en el ayuntamiento y aúnan la ermita con el parque escultórico. “Fíjate -aclara Elisa- que en la cúpula, alrededor del rosetón, hay cuatro sirenas que representan el inicio de la vida: agua, sol, aire y tierra”, apunta Elisa nada más comenzar la visita. Hay mucho que explicar; el edificio es singular y merece un análisis a fondo. “El área interior está marcada por ocho columnas trapezoidales; el espacio que la rodea es el doble. La cúpula cuenta con óculos de alabastro para iluminación; destacan ocho figuras, los cuatro evangelistas y los cuatro padres de la iglesia. Los santos Mateo, Marcos, Lucas y Juan comparten espacio con San Ambrosio, San Jerónimo, San Agustín y San Gregorio Magno”.

La ermita es una obra barroca de corte rococó, detalle que se plasma sobre todo en sus motivos florales y marinos. Se empezó a construir en 1718 y se terminó por completo en 1802; está declarada Bien de Interés Cultural desde diciembre de 2001. La Virgen del Pilar cuenta con un hermoso baldaquino, que llegó después de las sucesivas restauraciones acometidas a finales del pasado siglo. Fuera de las columnas hay ocho capillas cuadradas unidas por arcos de medio punto y bóvedas semiesféricas, cada una con su cuadro; son fotografías pintadas en lienzo. Hay igualmente ocho hornacinas triangulares con otros tantos apóstoles. Entre 1988 y 1994 se restauró la ermita en varias fases bajo la dirección de Javier Ibargüen y Luis Fandos, “Se empezó por los cimientos, se siguió por cubierta y tejados y luego vino la ornamentación interior y las pinturas; costó el equivalente a unos 300.000 euros de los de entonces. El baldaquino para la Virgen se hizo luego; fue encargado a un artesano de Guadalajara y costó 1.800 euros”, explica Elisa.

La relevancia de la ermita no se limita al ámbito local ni comarcal: está considerada como uno de los edificios más notables de la provincia de Teruel debido, sobre todo, a la complejidad de su planta, que los expertos emparentan con la Capilla Palatina de Aquisgrán.

La torre

La torre-campanario de San Miguel, adosada a la iglesia parroquial, tiene origen defensivo en el medievo, y se restauró parcialmente en 1995 gracias a fondos autonómicos. Es de planta cuadrada de unos cinco metros de lado, construida en sillería y con remate almenado. La puerta de ingreso, hoy tapiada, se situaba a una cierta altura y se abría mediante un arco de medio punto. Para cumplir la función de campanario se abrieron dos ventanas en arco de medio punto en cada una de las paredes.

La última obra se centró sobre todo en la reparación de la cubierta. La iglesia se derrumbó en su día y se reconstruyó en el sentido contrario al original. Ahora mismo, debido al problema de acceso, la torre no es visitable; se consideró en su día la posibilidad de que albergase un museo con las maquetas del parque escultórico.

Esculpir es amar: 38 obras que conjugan carga semántica y arte

Cuando llegó el agua corriente a Hinojosa de Jarque, la práctica totalidad del pueblo colaboró ‘a concejo’, sin escurrir el bulto y por encima de diferencias ideológicas. En 1995, uno hijo del pueblo emigrado a Zaragoza llegó con una idea que se tachó de locura y que hoy, un cuarto de siglo después, constituye el principal reclamo turístico del pueblo y de todo el valle. El escultor Florencio de Pedro, de amplia y reconocida trayectoria en Aragón, siempre ha llevado a su pueblo natal en el corazón; lo ha hecho a su modo, con arreones románticos y la carga semántica derivada de su condición docente. No por dar lecciones, ojo, sino por motivar reacciones. “Lo que he podido, desde traer canastas y porterías para la pista deportiva a un montón de esculturas”, ríe.

Florencio reclama la dignidad de los pueblos, la necesidad de reivindicar su esencia por medio de la acción. “Soy de aquí, y la idea de generar algo diferente en el pueblo es algo que siempre estuvo ahí; muchas ideas salen de largas noches veraniegas de reunión, del ‘a que no te atreves’; te juntas con gente que no ves habitualmente, hablas, maquinas... hace 25 años había en Hinojosa una veintena de personas dedicadas a la enseñanza; cada uno aportamos ideas, y mi parte derivó en el parque escultórico”. Se montó la Asociación Cultural La Huerta para vehicular el asunto y empezó la búsqueda de financiación”.

Así nació ‘A la memoria de los pueblos’, tres docenas largas de esculturas que se hicieron realidad en cuatro veranos, entre 1996 y 1999. “La primera a tener en cuenta es quizá ‘La huella’, del artista local Vicente Berna –explica Florencio– por su significado; está llena de huellas reales de manos, que aluden al trabajo… el primer año se levantaron ocho obras en 10 días; no llegó gran cosa en tema de ayudas, pero al menos conseguimos una prima de 200.000 pesetas (1.200 euros) para cada escultor. No había competición, se buscaba hacer la mejor obra posible”.

Vídeo de Hinojosa de Jarque en 'Aragón es extraordinario'

Florencio, además de aportar una obra propia, ejerció la supervisión general del proyecto y recuerda con un punto de nostalgia el proceso creativo. “Trabajábamos la parte fundamental en una era, luego en un local del ayuntamiento... colocar cada escultura en su lugar idóneo era otro reto, porque además de la coherencia con el entorno había que pensar en dejar sitio a las siguientes. Hicimos además un festival musical, el Araboga, uno de los pioneros de Aragón. ¡El segundo año vino Amaral! El Parque Cultural del Maestrazgo nos apoyó y sí es verdad hubo algún resquemor de otros pueblos porque se hiciera aquí y no en otras localidades, pero al final salió adelante”.

Las obras se suceden en armonía: ‘O son do palleiro’, ‘El abuelo’, ‘La huella’ y sobre un montículo, al otro lado de la carretera, esa ‘Espiral de luna’ de Florencio. “Quise reflejar al hombre que lleva la luna a cuestas, la luna de siembra, vigía y objeto de consulta. Desde aquí se mira al pueblo”. La mirada puede ser limpia, sin obstáculo alguno, o tímida a través de los alargados vanos de la obra. El pueblo, ufano, se deja contemplar. Objetivo cumplido.

Apuesta en curso por la memoria a través de imágenes y códigos QR

Hinojosa de Jarque, como tantos otros pueblos, se ha consagrado a recuperar la memoria colectiva y digitalizarla para su difusión. Que las tradiciones no se pierdan es una meta loable que, en este caso, se apoya además en la genealogía y las imágenes familiares. Florencio de Pedro explica la idea. “Estamos consagrados ahora a un proyecto para re vivir la memoria de las casas, con la familia... si las circunstancias son favorables y el trabajo se concluye a tiempo del modo exhaustivo y estético que queremos desarrollar, se hará una muestra la próxima primavera; recogemos las fotos más antiguas de los que han habitado cada casa, hasta la familia actual, se prepara un archivo PDF y se crea el código QR. Luego se sitúa ese código en la fachada de cada casa, grabado en una placa; es un modo de conocer a fondo cada lugar, gracias a un simple escaneo de móvil”.

HINOJOSA DE JARQUE

Comarca. Cuencas Mineras.

Cómo llegar. Desde Teruel, su capital de provincia, hay 62 kilómetros por la N-420.

Casa rural Victoria. Situada en el centro del pueblo, junto al bar municipal, es de alquiler completo y cuenta con 4 habitaciones, además de zona de barbacoa.

El bar. Con la dominicana Paulina de los Santos al frente, tiene terraza elevada y además del servicio habitual, ofrece cenas por encargo en ocasiones especiales, en las que se puede contar con suculentas especialidades criollas como los tostones de plátano maduro o la yuca.

Reparto protagónico. En las fiestas de San Agustín se dedica cada día a un colectivo distinto: hay día de mujeres, niños, mayores... en cada una de esas jornadas, todo está enfocado al citado grupo.

Pasado minero. Hasta hace apenas un cuarto de siglo, el pueblo era minero; muchos de sus habitantes trabajaban en las explotaciones cercanas, incluyendo Utrillas y Montalbán., o en la térmica de Escucha, y regresaban diariamente a Hinojosa.

Artículo incluido en la serie 'Aragón es extraordinario'.

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