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aragón es extraordinario

Velilla de Ebro apuesta al ‘e pluribus unum’

La huella romana del yacimiento de Lépida Celsa articula el turismo local; la asociación Los Trabajos de Hércules se vuelca con el bien más preciado

En Velilla de Ebro, lo romano siempre ha tenido peso. Desde 2013, La Asociación Cultural Los Trabajos de Hércules (lostrabajosdehercules.com) ha conseguido que la historia sea parte actual y vibrante de la realidad del municipio.El yacimiento de Lépida Celsa, a las afueras del pueblo, es el epicentro de este esfuerzo que comenzó con unos cursos sobre patrimonio, y que en este periodo ha hecho un trabajo divulgativo ímprobo.

Durante el año, la asociación coordina visitas guiadas para grupos escolares y colectivos, que comprenden el yacimiento –amplio y rico en detalles– y su museo; el primer fin de semana de junio, además, llegan las Nonas y la celebración recreacionista que va más allá de lo tradicional, con una auténtica asunción de modos y costumbres de hace 2.000 años en una representación única. Es la más sonada, pero durante el año hay ocasiones puntuales para lucir las mejores galas patricias e imbuirse una vez más en los usos y costumbres imperiales de la que se dio en llamar Ciudad Eterna.

La casa de los Delfines y la casa de Hércules son las mejor conservadas en el yacimiento velillense; la segunda, por cierto, es la más pudiente. Hay que recordar además que Lépida Celsa fue la primera colonia inmune del valle del Ebro en la época romana, un siglo antes de la fundación de Caesaraugusta. La avidez de conocimiento de la Asociación –netamente femenina en su fundación, con la salvedad de Óscar García– hace que cada año se vaya un poco más allá en la investigación sobre la realidad romana, ya sea para aplicarla en las diferentes actividades o como vehículo de inspiración individual. Se hacen la ropa y los complementos, se preparan los textos y las escenas (validado todo por el Museo de Zaragoza, por cierto), y se huye con tino de las erratas históricas, respetando las particularidades de cada etapa de la historia romana; el Día de la Romanidad se conmemoró este año el pasado 4 de septiembre.

Variedad y gusto

La visita al yacimiento se completa con un paseo lectivo por la localidad cuando son los propios miembros de Los Trabajos de Hércules los encargados de guiar las visitas. En el fin de semana de las Nonas, se recibe a los asistentes en lo alto del yacimiento, junto a la casa de los Delfines, y comienza la narración entre imágenes en movimiento de escenas cotidianas, con parada y fonda en los oficios. Tampoco falta una ceremonia de boda, o un nacimiento. Hay que recordar que la excavación original data de los años 80, y la limpieza y el mantenimiento del yacimiento es una tarea que asume la asociación, con una mínima retribución por sus esfuerzos”.

En el recuerdo reciente de Lépida Celsa hay una figura de reconocimiento unánime a nivel local; se trata de José Continente, entusiasta y abnegado guardés de la excavación arqueológica durante años. Ya fallecido, recibió por sus esfuerzos en Lépida Celsa el título honorífico de ‘El último romano’. Su entrega desinteresada y concienzuda es una muestra del espíritu que mueve la voluntad velillense, tanto en este contexto como en otros esfuerzos encaminados a mejorar el día a día del pueblo; que las cosas se hagan, sí, pero que se hagan bien.

Cave Cane, 13 años de atención al entorno local y los ecosaberes

Miriam Sánchez Montaner y Pilar Serrano Sánchez, presidenta y secretaria de la Asociación Cave Cane, desgranan en una explicación somera la esencia de este colectivo. «Tiene –explica Miriam, natural de Velilla– 13 años de trayectoria; el objetivo principal era y es dinamizar el medio rural. Se trataba de gente joven que quería crear vecindad organizando actividades diversas; hacíamos cosas como jornadas orientadas al cuidado del entorno, con reforestación de parajes basadas en especies propias de los Monegros y la estepa aragonesa. Con los años ha evolucionado a un grupo que trasciende Velilla y trabaja en red con otras asociaciones; extendimos la acción al patrimonio cultural y etnográfico, con hincapié en el estudio de oficios perdidos. Nos interesan los ecosaberes y la voluntad de nexo entre jóvenes y también entre generaciones».

El nombre de la asociación está inspirado en un mosaico homónimo del yacimiento Lépida Celsa. Cave Cane también se interesa por la agroecología y la priorización de productos de proximidad, así como la ganadería de carácter sostenible y la transformación de productos en el modo tradicional, como la apicultura. «Fuimos a un abejar abandonado del siglo XIII y un señor de 90 años, José Blasco, nos enseñó a hacer colmenas con caña, verticales y circulares; se les llama arnas en aragonés, y la forma tradicional dice que hay que utilizar en su confección el elemento natural que esté más a mano».

Pilar, que llegó de Zaragoza al pueblo hace algo más de tres años, recuerda que hace unas semanas organizaron una muestra con productores de la zona. «Se celebró en Alforque, aquí al lado, y acudieron ganaderos, horticultores en ecológico incluyendo cebolla de Fuentes, apicultores… se explicaba el recorrido de cada producto desde sus inicios. Al final de la jornada hubo mercado».

Restaurar con visión de futuro

El entorno preocupa, y mucho, a Cave Cane, con la proliferación de las canteras como punto candente. «El paisaje frente al pueblo está marcado por la explotación de las canteras; la idea es que haya una restauración del terreno después de que concluya esta actividad, pero es una reclamación que corresponde liderar a las autoridades locales; los demás expresamos nuestra preocupación. Por nuestra parte, se ha trabajado en un corredor biológico dentro del término de Velilla de Ebro, con reforestación y una balsa propia que recoge regueros del monte».

Pilar Serrano, por cierto, es ilustradora y desarrolla en Cave Cane todo el esfuerzo de imagen, diseño y difusión en redes; además, imparte un taller de serigrafía y colaboró en el proyecto ‘Libros que unen’ ilustrando las fábulas de Esopo. También trabaja la cerámica. «Ahora estoy metida en el proyecto Rayuela, inspirado en el juego infantil tradicional, que involucra a cinco ilustradores de la zona: Alberto Gamón, Elisa Sancho, Vera Galindo, Sabina Blasco y yo». Habrá intervenciones en los diez municipios de la comarca; serán juegos para que se pueda disfrutar con ellos a la antigua usanza, con el apoyo del Festival Asalto en la parcela de localizaciones.

‘Made in rural’: manos a la obra, rodilla a tierra y mirada al horizonte

Cave Cane cree en la minuciosidad a la hora del aprendizaje y la entrega en la plasmación de los conocimientos adquiridos. “Nos apuntamos a la convocatoria de la iniciativa ‘Made in rural’ hace dos años y nos seleccionaron –explica Miriam Sánchez– con el patrimonio hídrico de la estepa aragonesa como un interés primordial en este esfuerzo; balsas arcillosas, aljibes y pozos. Lo primero que hicimos fue geolocalizar construcciones en el municipio y otros puntos de la comarca, como Gelsa y Alforque. Se hicieron talleres de bioconstrucción, buscando sinergias con la ornitología y el apoyo de Javier Blasco, de Pina; se miró la relación de los trabajos con el cuidado y recuperación de la etnobotánica, para prevenir la erosión. Donde ha habido carga ganadera abunda el sisallo, arbusto grisáceo de hoja perenne. Luego se metió vegetación de sotobosque... y sabinas, árbol fundamental de la estepa aragonesa".

VELILLA DE EBRO

Comarca. Ribera Baja del Ebro.

Cómo llegar. Desde Zaragoza, su capital de provincia, hay 55 kilómetros por la N-232 hasta el puente de Gelsa; luego se toma la A-1105 y finalmente el CP-611.

Doble norial. Restaurado recientemente, el grupo norial de doble rueda en el molino de Velilla es el único en Europa de esta tipología.

Campana milagrosa. Dice la leyenda que hubo una campana llamada M.ª Pilar Nicolasa del Milagro en la ermita de San Nicolás de Bari (junto al mirador del mismo nombre, que da una vista magnífica del pueblo) y marcó durante siglos sucesos relevantes sin que nadie la tocara.

Hostelería. Se cuenta con el bar La Plaza, junto al Ayuntamiento, y el Rincón del Amo, junto a las piscinas.

La Asunción. Iglesia de una nave, con capillas laterales, cabecera poligonal y torre a los pies, que combina, dentro de una gran unidad de concepción y ejecución elementos renacentistas y mudéjares. Data del siglo XVI y se restauró en la última década.

Artículo incluido en la serie 'Aragón es extraordinario'.

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