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Viajes

aragón es extraordinario

Gúdar; genoma de águila, vistas de lujo

El municipio sabe dividir el enfoque entre los maravillosos atardeceres y la lluvia de estrellas; su altura va más allá de la medición métrica

Lo de Gúdar es de altura, en todos los sentidos. El municipio es el tercero entre los gigantones de Aragón, con 1585 metros sobre el nivel del mar, tras Valdelinares (sus vecinos) y Griegos, en la Sierra de Albarracín. Gúdar es en sí misma un balcón al Valle del Alfambra, pero desde su altura (es un pueblo que no se hizo a la orilla de un río, sino en lo elevado: el municipio sí baja, claro) se puede disfrutar de unas vistas espectaculares en 360 grados. La gradación de colores durante el día y sus atardeceres, famosos en la zona, son alicientes más que válidos para acercarse por allá y poner imagen a las elogiosas palabras ajenas.

Ángel Lorenzo Lucía lleva el hotel Gúdar, con apoyo familiar (su hermana) e historia de emprendimiento de la anterior generación (padres y tío). También tienen un bloque de apartamentos para alquiler en el pueblo. “Abrieron ellos en 1996, coincidiendo con las fiestas de San Juan; al principio era más restaurante y hostal, y funcionó muy bien, sobre todo los primeros años. Había menos oferta que ahora y el acceso por carretera era peor, con lo que mucha gente que llegaba hasta aquí decidía quedarse a dormir. Ahora mismo el turismo es sobre todo de invierno, aunque los fines de semana hay buen nivel de ocupación el año entero. La primavera, eso sí, es la peor temporada aquí; el verano suele ser bueno, también lo ha sido este año a pesar de la pandemia y este año, también, sobre todo con un clima como el que tenemos, sin bochorno. En otoño, el volumen de visitantes tiene un motor muy claro: las setas. Si hay setas, hay vida; si no, va más lento hasta que llega la nieve”.

Amén de otras alturas magníficas en derredor, la localidad de Gúdar tiene un mirador privilegiado en la parte alta del pueblo. Allá hay un indicador para la observación de la estrella polar, y el camino de subida está jalonado por farolas alimentadas gracias a micropaneles solares; se viene a ver el atardecer primero y las estrellas después.

Ángel reconoce que la consolidación de la estación de esquí de Aramón en Valdelinares, contigua al pueblo (hay comunicación directa) ha dado mucha vida a Gúdar. “Es un empujón los inviernos, claro. Solemos acceder desde aquí por la cota 1.700, sobre todo la gente con cierta experiencia de esquí, aunque estamos a mitad de camino entre esa entrada ‘baja’ y la cota 2.000 en la entrada principal; lo que pasa es que por abajo siempre hay menos gente y, por tanto, menos filas”.

Ángel tiene una historia curiosa. Hace no mucho tiempo rechazó hacer de guía de caza (en la zona suelen hacerse batidas para clientela de ‘posibles’ llegada de todo el mundo) para el mismísimo Junior, el hijo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. “Me llamaron con apremio para el trabajo, vino un poco de sorpresa, y era sábado; tenía el hotel lleno con bastantes habituales y nadie para cubrirme en el servicio. Tengo claras mis prioridades; un cliente de la zona, sobre todo los que suelen venir siempre, no merece peor servicio porque venga un personaje famoso”.

Ángel también es concejal del pueblo, en el que Alberto Izquierdo (que fuera hace dos décadas el alcalde más joven de Aragón) sigue siendo primer edil. Quieren preservar lo bueno y mejorar lo que falta. Un buen credo.

Los Caños de Gúdar, un paseo de fábula en el corazón del monte

El paseo desde el pueblo es un ratico (y la subida en el regreso, un reto) pero siempre está ahí la posibilidad de acercarse en vehículo a la zona de los caños de Gúdar para ver un fenómeno natural hermoso y ubicar, si se tercia, un espacio para pasar el día entre excursión, comida campestre y fotos conmemorativas de la jornada. El camino es agradable y está perfectamente marcado. Los Caños de Gúdar son siete surgencias en mitad de la Cantera, en la ladera del monte hasta el río Alfambra; con el deshielo, en abril y mayo, son espectaculares, pero cuando solo bajan hilillos de agua también destacan por su belleza. Al final del sencillo paseo hay cascada, además.

Hay más alternativas. Una muy cercana, aunque con pendiente (todo la tiene en Gúdar) es la Fuente de Abajo, a 150 metros del casco urbano, junto al barranco. En el verano se suele bajar allá a por agua de boca, a la antigua usanza. Hay senda hasta la fuente, que se rehabilitó gracias a un taller de empleo desarrollado hace un lustro. Por otra parte, se cuenta con el valle de Motorrita, a los pies del Pico de Peñarroya (2.204 metros), el más alto de la provincia de Teruel. En esa zona nace el río Blanco (que luego pasa a llamarse Alfambra), y cerca del nacimiento emerge la Ermita de Santa Quiteria.

Gúdar presume de otros valores interesantes para mostrar que su compromiso con el progreso (se realizó en su día y se sostiene hoy una experiencia piloto de 4G en telefonía e Internet de alta velocidad con 300 megas de fibra) no está reñida con la apuesta por la preservación del medioambiente: de hecho, la instalación de agua se alimenta de paneles solares, y permite el abastecimiento y almacenamiento con el bombeo en las horas de sol.

Dos referencias básicas en el patrimonio religioso

Gúdar conserva sus tradiciones religiosas con mimo. El viacrucis está perfectamente marcado y renovado, en pequeñas columnas pétreas distinguidas con placas referenciales a cada uno de los pasos. La ermita de la Magdalena es, sin duda, la edificación más relevante en el patrimonio religioso local, porque está asociada al emplazamiento original del pueblo, y mantiene su propio cementerio (hay dos en el pueblo). El templo tiene base gótica y está datado a finales del siglo XIV, sobre los restos de una iglesia anterior. La parte más antigua está en la portada. En cuanto a la iglesia parroquial de Santa Bárbara, su llamativa presencia en el centro del pueblo se materializa en una edificación de mampostería, construida en el siglo XVIII. Como ocurre en su vecina Valdelinares, la torre campanario es el elemento más relevante del edificio, y destaca poderosamente su veleta de hierro en el remate.

GÚDAR

Comarca. Gúdar-Javalambre.

Cómo llegar. Desde Teruel, su capital de provincia, hay 57 kilómetros por la A-226, con desvío a la A-228 a la altura de Allepuz.

Para comer y quedarse. Además del hotel Gúdar, hay otros dos establecimientos (Sierra de Gúdar y el Rancho Grande) que tienen restaurante y apartamentos. Hay una tienda de multiservicios muy bien surtida junto a la plaza, La Alacena.

Vicsa Esquí. Esta tienda de reparación y alquiler de esquís, que lleva Francisco Javier Edo, proporciona también forfaits y permite acceder directamente a pistas.

Asociaciones. La Asociación Cultural Cielo y Tierra, que une a las mujeres del pueblo, y la Peña Taurina Los Cerriles conforman el núcleo asociativo local.

Fiestas. Las patronales son para San Juan, a finales de junio. En agosto llega la Fiesta de la Amistad, que une a los residentes con los hijos del pueblo en la diáspora. En octubre, Feria Micológica.

Artículo incluido en la serie 'Aragón es extraordinario'.ç

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