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aragón es extraordinario

Hoz de Jaca sigue enamorada de su tirolina

La instalación funciona a buen rendimiento todo el año, y solo cierra en noviembre para el mantenimiento anual

Cae la tarde en Hoz de Jaca, en los estertores del verano extraño; las instalaciones administrativas de la Tirolina Valle de Tena (tirolinavalledetena.com) hierven ordenadamente de gente interesada en someter a sus cuerpos a una aceleración progresiva, que roza los 100 kilómetros por hora en varios momentos del kilómetro en caída libre desde el pueblo, por encima del pantano de Búbal; posición sedente, dos personasen paralelo, un minuto de adrenalina creciente y una llegada segura al otro lado de las límpidas aguas de Búbal, algo bajitas en estas fechas pero siempre hermosas; no en vano son espejo del esplendoroso monte que jalona el valle de Tena.

José Antonio Roig y José Luis Salicio son los socios fundadores de la Tirolina Valle de Tena, y también sus actuales mentores. El primero se centra más en la parte técnica y el segundo en la administrativa y divulgativa, pero ambos alternan sus funciones sin muchos problemas. Esta vez le toca a José Antonio dar la cara ante la prensa. “El 13 de julio de 2016 fue la primera bajada por estos cables. El Ayuntamiento se volcó para ayudar y el proceso llevó seis años para asegurar bien todo. Fuimos pioneros en España en el segmento de tirolina doble extrema”.

Descenso controlado e ilusión incontrolable en Hoz de Jaca

Koro y Lourdes, llegadas de San Sebastián al valle tras darse un garbeo de dos semanas por el Pirineo aragonés, saltan entusiasmadas. “Está muy bien esto –explica Koro– porque impresiona, pero no asusta, y la bajada se disfruta mucho”. Son dos de las más de 300 personas usuarias de la jornada, en todo el rango de edad imaginable. “Este año -exploca José Antonio- la actividad ha mantenido el nivel a pesar de todos los problemas derivados de la pandemia; simplemente hemos tenido que ser aún más estrictos en los protocolos de seguridad, en todos los sentidos, e incorporar personal extra;18 personas en total. Además de gente de la tierra, vienen muchos catalanes; también vascos, madrileños… y tened en cuenta que también alquilamos bicis eléctricas también bajo la marca Bike Park Pirineos”.

Experiencia rápida e intensa

La bajada por el cable se lleva minuto y diez segundos, aproximadamente. “Equipamos a los saltadores en la oficina, caminamos unos metros hasta la salida, se hace el salto tras dar las explicaciones procedentes y luego de llegar, hacemos andando un breve camino de bajada rehabilitado este año; al pie del camino recogemos con furgoneta y de nuevo a la oficina”.

Hay que pesar un mínimo de 40 kilos para bajar, y un máximo de 125. En la edad no hay límites, más allá de los que crean convenientes los responsables de los menores que cumplan el requisito del peso. El precio es único: 20 euros por cabeza. “Al llegar usamos un sistema de frenos con doble reducción; tras el punto de control hay unos 200 muelles de tensiones diversas para absorber la velocidad gradualmente, de menor a mayor”.

En el pueblo también hay un ‘panticuto’ adoptado que alquila quads y buggies, Pedro Fernández; afincado en Panticosa, donde alquila vespas para excursiones y motos de nieve en invierno, tiene subsede en la vecina Hoz. De Panticosa bajará la futura tirolina que proyecta el dúo d emprendedores, basada en el revolucionario sistema empleado por la NASA en Cabo Cañaveral para la evacuación de torres de lanzamiento: ¡casi nada!

Cuatro senderos circulares y muy accesibles para explorar a gusto

El entorno de Hoz de Jaca invita al paseo buena parte del año, aunque lógicamente la llegada del blanquísimo invierno dificultan algunos de los recorridos transitables durante los meses verdemarrones. La llegada desde la carretera, túnel incluido, es una metáfora válida de entrada a un mundo ‘distinto’, en el que la masificación está vetada de modo natural. En julio y agosto, además, se han planteado cuatro recorridos circulares guiados y ‘apadrinados’, accesibles para todo tipo de públicos

En primer lugar, el ayuntamiento local propone un paseo de dos kilómetros y medio y una duración aproximada de dos horas que comienza en el sendero de los Cotones; desde ahí se llega al magnífico mirador situado junto a las antenas, y se continua por la pista de Los Coronazos, para coger el desvío de Los Pacos y caminar hasta el sendero de Sayetas. Se finaliza en la pista Sabocos, por la que se regresa a Hoz; hay que tomar a la derecha la pista hacia el punto limpio, y descender por el sendero de Sopellana hasta el pueblo.

El segundo recorrido es dos veces y pico más largo (cinco kilómetros y medio), y la duración media para completarlo es de cuatro horas. Se inicia desde el este del pueblo, por la pista La Fueva en el sendero Callizo y se sigue por pasillo forestal hasta el sendero de Costacirón, para ascender luego hasta la pista de Las Planas. Hay que seguir luego hacia el sur, hasta el sendero de Las Balsas, que conduce por media ladera de Tendeñera hasta el sendero de la Articalda; ahí aparece el Haya de Huertas Cols. Luego se desciende hasta tomar el sendero del Monte, por el cual se retorna a Hoz.

El ‘suave’

El paseo de un kilómetro y trescientos metros que se propone a continuación suele recorrerse en algo más de hora y media. Saliendo por el este de Hoz se toma el sendero del Viaral hasta la pista La Fueva; a la derecha se continúa hasta la entrada del sendero de Radasins, con el regalo de unas vistas de excepción desde el mirador de Cenisarruebo. El robledal que acompaña hasta el sendero del Monte es otro plus antes de regresar a Hoz; la tradición manda que se eche un trago de agua en la fuente del Puente Vicen, uno de esos puntos que suelen concentrar ‘garraferos’ anónimos que se llevan esas aguas mucho más lejos de lo que soñaron los dioses al hacer brotar los manantiales cercanos.

Desde el oeste del pueblo comienza el cuarto sendero propuesto, de tres kilómetros y medio y factible en dos horas y media; hay que subir por el sendero de Los Cotones en paralelo al embalse de Búbal. Es fácil imaginar las vistas, ¿verdad? Pues por ahí se llega hasta un barranco, el de San Lorenzo, y se asciende luego por el sendero del Chuncar hasta cruzar con el PR HU 92 Panticosa- Hoz el sendero de Frazacoz, en dirección a Hoz. Tras ese tramo, se toma el sendero de Sestas para descender después por el de las Cecilias hasta el pueblo.

El pueblo hay que recorrerlo también; pequeño, coqueto y lleno de rincones con magia. Lejos del mundanal ruido, literalmente, y con todo lo mejor del Pirineo concentrado; una gozada.

La historia del Valle de Tena contada en clave de quiñones

La primera mención histórica de Hoz de Jaca data del año 1062. Más tarde, junto con Panticosa y el Pueyo de Jaca, formó parte del Quiñón de Panticosa, uno de los tres en los que se dividía el Valle de Tena. La Junta General de la Val de Tena, presidida por el Justicia, agrupaba 12 lugares en estos tres quiñones. Sallent y Lanuza formaban el quiñón de Sallent; Panticosa, Hoz, El Pueyo y Exena, el de Panticosa; y Tramacastilla, Saqués, Búbal –con el núcleo de Polituara y los anejos la casa de La Artosa y la pardina de Estarluengo– Piedrafita, Escarrilla y Sandiniés, el de la Partacua. A mediados del siglo XIX, Hoz contaba con unos 160 vecinos, y su escuela tenía 18 alumnos. Tradicionalmente la economía local se ha basado en la ganadería vacuna y lanar, así como el cultivo de centeno junto a pequeñas huertas de autoabastecimiento. Actualmente, el turismo es un pulmón para la economía local.

HOZ DE JACA

Comarca. Alto Gállego.

Cómo llegar. Desde Huesca, su capital de provincia, hay 86 kilómetros por la E-7, con desvío a la altura del pantano de Búbal para transitar los tres últimos kilómetros hasta el pueblo.

Dónde comer y dormir. Los dos bares de toda la vida (también ofrecen comidas son el Mirador, que también cuenta con habitaciones, y el Refugio.En los últimos años y al calor de la tirolina apareció una nueva taberna, con caseta de madera: el Frankfurt.

Arquitectura. Aunque Hoz sea un destino turístico en alza, su urbanización se sigue manteniendo de un modo muy controlado, con mimo y pocas ganas de aluviones. La oferta de hospedaje la capitaliza la casa rural El Jardín de Hoz y una casa de alquiler, Forelsa.

San Lorenzo. También conocida popularmente como Iglesia de los Santos Reyes, es un templo edificado entre los siglos XVII y XVIII, y presenta una sola nave rematada en cabecera plana y cubierta mediante bóvedas de cañón con lunetos.

Artículo incluido en la serie 'Aragón es extraordinario'.

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