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Villarroya de los Pinares: larga vida a sus pilones

En el corazón del Maestrazgo, estos gigantes de piedra jalonan un camino de seis kilómetros que comunica Villarroya de los Pinares con Allepuz

Diego Villarroya, el carpintero, es alcalde de Villarroya, la de los Pinares. “Y no soy del pueblo, aunque llevo aquí más de 20 años, pero ya ves”. Se gana el pan en la serrería local, ubicada en la parte alta del pueblo, en un antiguo molino desde hace ya un siglo. Desde allá arranca el Camino de los Pilones, una de las atracciones patrimoniales más singulares de la provincia de Teruel. Se trata de un tramo del antiguo Camino Real entre Teruel y el Levante, que atraviesa el Maestrazgo turolense. No hay otro de estas características con tal grado de conservación en Aragón; en este caso se trata de casi seis kilómetros de pilones de considerable altura, colocados (hay 113) cada 50 metros, y que comunican Villarroya con la vecina Allepuz. Se hicieron para guiar a los caminantes en las copiosas nevadas que caen en la zona desde siempre. Tienen de media un basamento de 57 centímetros, un fuste de 154 centímetros y un remate de 26.

Diego celebra el disfrute de ese patrimonio. “Son un apoyo grande a nuestra economía, porque suponen el principal aliciente para que nos visiten. La verdad es que a lo largo del año viene mucha gente a hacer este camino, es un paseo sencillo y muy bonito. Luego se paran un rato en el bar o el restaurante, se llevan pastas y dulces de la panadería, jamón en el secadero, compran artesanía en Villa Rebei o, como tenemos un paisaje estupendo, se quedan en una de las viviendas de uso turístico. Además, cuando llegan los meses de nieve, también recibimos turismo de esquí, porque estamos a una distancia razonable”.

Las fiestas locales se concentran en los primeros meses del verano, así que este año su celebración no llegó siquiera a plantearse formalmente. Las de San Benón llegan a mediados de junio, mientras que Santiago se celebra por todo lo alto en su fecha, el 25 de julio. También hay otra fecha señalada tras la Semana Santa, en el lunes de Pentecostés; se trata de una romería a la ermita de Santa Isabel, tradición que se comparte con los habitantes de Allepuz.

Bonito por donde lo mires

Villarroya es un pueblo llamativo desde el punto de vista arquitectónico, y cuida los detalles. Obtuvo la declaración de Conjunto Histórico Arquitetónico en 1982; no necesita de grandes edificios para brillar, gracias al buen número de casas solariegas en excelente estado, la casa-palacio Peña sería la excepción monumental que más que confirmar, refuerza la regla, porque es imponente y sobria al mismo tiempo.

Villarroya de los Pinares, de pilón en pilón hasta Allepuz

El edificio del Ayuntamiento llama la atención. Es renacentista, de finales del XVI, y su portada adintelada de sillería es digna de mención. Enfrente, la fuente que evoca un pinar es otro punto muy fotografiado en el pueblo; además, la cercanía del río confiere a la estampa una imagen fresca y bucólica, con las montañas en la función de testigo silente.

En cuanto a la mentada excepción, de Casa Peña se dice bromeando que tiene tantas puertas y ventanas como días el año. Es renacentista, data del sigloXVII; refiere al hijo distinguido de la villa Monseñor Francisco Peña, quien fuera auditor de la Rota Romana a finales del XVI y principios del XVII.

El nacimiento del río Guadalope y el recuerdo de los sanjuanistas

Villarroya no es solo piedras y pilones. Tiene mucha vida, aunque no sobren habitantes. De hecho, hace apenas dos años se fundó una asociación deportiva en el pueblo. Israel Varela, el alguacil, es uno de sus miembros. “Hemos estado activos, marcando rutas junto a otros municipios; las últimas que hemos dejado listas para los visitantes son una de aquí a Fortanete, de unos 15 kilómetros, muy bonita, y dos circulares distintas en Villarroya, de seis y siete kilómetros. Además, seguimos haciendo salidas propias; cada año vamos por San Jorge a Pitarque andando, son 26 kilómetros”.

Israel es originario de Montalbán, pero ibicenco de adopción y, como él dice, trotador de mundo. Toca muy bien el piano, por cierto, y es un apasionado del deporte. “Ibiza fue divertido, pero el tiempo que llevo aquí me ha dejado claro que este es mi sitio. El paisaje es una maravilla, el pueblo está muy bien y además hay afición al deporte. Fíjate que llevamos cuatro ediciones del Trail Villarroya de los Pinares, y hemos conseguido traer varios campeones aragoneses”.

El nacimiento del río Guadalope, por cierto, está el Villarroya de los Pinares. Un río muy importante para Teruel; en Alcañiz, por ejemplo, daba el nombre al circuito urbano de velocidad. “La pena –explica Diego Villarroya– es que el entorno de la fuente y el manantial del Guadalope no está aprovechado, la zona necesita de un lavado de cara, pero eso lleva sus trámites más allá de nuestras competencias. El río, a su paso por el pueblo es muy bonito; en verano baja poca agua pero luce mucho”. No es el único cauce local, también está el riachuelo del Cañadiano y el río del Agua Blanca. Y como cabía esperar, la zona tiene un gran atractivo micológico, tanto en las especialidades primaverales como en la época dorada de la actividad, que está a punto de comenzar.

T*Guío, un puntal

Villarroya tiene una empresa de turismo activo con un sesgo hacia el ecoturismo.Se llama T* Guío y su responsable es Serafina Buj. Desarrolla una hermosa actividad llamada ‘Abriendo pueblos’, que se desarrolla por toda la zona, y en el pueblo hace rutas de comprensión patrimonial. Además, ha desarrollado una actividad de comunicación con el entorno natural, que incluye esa demostración tan gráfica de amor por la naturaleza que es el abrazo a los árboles. .

El Centro de Interpretación de la Orden de San Juan del Hospital es otra visita insoslayable en el pueblo; se concertan en el Ayuntamiento, por cierto. Hay que recordar que los sanjuanistas, al igual que los templarios, centraron sus esfuerzos en el avance de la reconquista. Su papel tiene un desarrollo en este Centro de Interpretación, que atiende a las tres bailías de la orden en la zona: Cantavieja, Castellote y Aliaga. Aquí se puede entender la dimensión de la comarca en aquella época: fue sin duda uno de los lugares más prósperos de los gestionados por la orden. El edificio que alberga el centro es la antigua cárcel local, que data del siglo XVI y cuenta con una única celda abovedada.

San Benón, Loreto y la Asunción, el patrimonio religioso local

La ermita San Benón, a las afueras, es una obra del siglo XVII, de mampostería, que fue reformada en siglos posteriores. Tiene una nave, cubierta por bóveda de medio cañón con lunetos y crucero con cúpula. Junto a la ermita se sitúa la casa del ermitaño, hoy en ruinas, que conserva un cuerpo de tres pisos, de sillería caliza y arenisca rodena en dos colores. La ermita de Loreto es barroca, del siglo XVII. La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción presenta dos partes: una nave gótica fechada alrededor de 1459 y una cabecera y porche renacentista, construidos hacia 1600-1609. Por otro lado, la parte gótica –construida con mampostería y sillar– se reduce a la nave. Lo más curioso es la torre campanario de la iglesia; está separada varios metros del templo, , sobre un promontorio que domina la población, aprovechando un antiguo torreón fortificado que, posiblemente, data del siglo XVI.

VILLARROYA DE LOS PINARES

Comarca. Maestrazgo.

Cómo llegar. Desde Teruel, su capital de provincia, hay 55 kilómetros por la A-226.

Dónde comer. El Mesón Villarroya (conocido antiguamente como Fonda Mari Carmen) sirve platos originales, de cuidadosa elaboración, y también buenas carnes. El almuerzo y el tapeo tiene su coto en el bar Amadeo, junto al puente.

Compras. Casa Ramiro es un excelente secadero de jamones. Tiene adjunta la tienda de abastos de Irene Nebot, que abre todo el año. La panadería Elisa está especializada en pastas artesanas, y es parada obligatoria de visitantes ocasionales y vecinos de los pueblos cercanos. Por su parte, el centro de artesanía cerámica Villa-Rubei tiene vocación pedagógica y creaciones muy originales.

Hospedaje. Los apartamentos creativos Villa Rubei, los apartamentos El Patio del Maestrazgo, la casa rural Chulilla, la Masía El Cabrero, la casa rural Amador... hay una amplia variedad de alojamientos en el pueblo para disfrutar del entorno.

Artículo incluido en la serie 'Aragón es extraordinario'.

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