Despliega el menú
Viajes

aragón es extraordinario

La vida es muy bella en Sallent de Gállego

La localidad ha sabido crecer exponencialmente en recursos y diseñar caminos francos hacia la tranquilidad del entorno, con el monte como aliado

Aunque el verano aún no ha concluido formalmente, Sallent de Gállego ya ha dicho ‘hasta luego’ a la mayor parte de sus visitantes coyunturales en otro verano de llenazos, sin apreciar de manera visible mermas de consideración en los números turísticos, a pesar de la pandemia; el ocio nocturno, lógicamente, constituye la salvedad de esta ecuación que ha vuelto a poner de manifiesto el tirón del valle de Tena.

Algunos de los grandes alicientes de cada año no han podido ejercer esta vez de imanes, como la Trail Valle de Tena, que a finales de cada mes de agosto revoluciona la vida local durante unos días. La concentración de BMV España en la segunda semana de septiembre tampoco podrá celebrarse este año, y Pirineos Sur no alegró en esta ocasión las calles y la ribera del Aguas Limpias con su mercadillo de productos de medio mundo y conciertos gratuitos.

La Asociación Valle de Tena se ha encargado de una tarea tan ingente como fundamental: crear sinergias entre todos los microempresarios locales, para que se reme a una en beneficio de todo el colectivo. Las temporadas bajas, como octubre y noviembre, se aprovechan muchas veces para el cierre y el descanso, en espera de la inminente llegada de la nieve. El milagro del boca a boca, sigue siendo tan efectivo como los ‘likes’ de las redes sociales a la hora de atraer nuevos públicos.

Entre las empresas de turismo de aventura destaca Gorgol, con sede central en el pueblo después de llegar de Tramacastilla –donde está el barranco del mismo nombre– con una actividad estelar, los 3.000 ibones. Se trata de una semana completa de marchas con 105 kilómetros recorridos y hasta 7.000 metros de desnivel positivo. Para el parapente, el ‘mushing’ –espectaculares carreras de trineos tirados por perros– o las motos de nieve se tiene a Tena Park.

No hay que olvidar un paseo tradicional de los sallentinos: el camino hacia el Salto. Apenas un kilómetro por senda, mínima dificultad y premio en cascada al final: son tres caídas de agua, con una de 12 metros de altura como la más visible –tiene magníficas pozas– y dos saltos por encima en el río Aguas Limpias y el embalse de la Sarra.

En invierno, Sallent y su entorno constituyen una apuesta segura. La ubicación sureste de la estación de Aramón-Formigal (hermanada con la de Panticosa en un conjunto que sitúa el dominio esquiable a la cabeza del país) supone muchos días buenos de nieve, porque la calidad de la nieve suele ser más que suficiente para tratarse de una cota baja con muchos días de sol.

En cuanto a la montaña en sí misma, es muy apropiada para un turismo familiar. Las excursiones son incontables hasta para los habituales de cada año; no obstante, subir al ibón del Anayet es uno de los paseos favoritos junto a la caminata en dirección al ibón de Respomuso, dos horas y media con el paso por un magnífico hayedo, los sencillos vados y el propio ibón al final como recompensas. En Respomuso, además, hay un refugio perfecto para reponer fuerzas con un personal de primera al timón. Los paseos bajo la Foratata, la caminata hacia la Sarra para probar allá la deliciosa brasa y el chuletón del restaurante a pie de río... hay para elegir.

El pueblo del invierno alegre que encontró su verano galopante

A sus 40 años de edad, Ángel Fernández es sallentino viejo; las circunstancias de su vida, que en los años formativos le llevaron a Inglaterra, le trajeron de vuelta al valle de Tena con apenas 21 años, y es en Sallent donde ha hecho su apuesta vital desde entonces. Es la tercera generación al frente del Hotel Valle de Izas, en pleno centro del pueblo. “Comenzó en 1973 con mi abuela y luego seguiría mi madre; en un principio fue el hotel Mediodía. Fue bar primero, luego pusieron habitaciones... como muchas mujeres sallentinas, mi madre emigró a Francia en una época en la que la frontera se abría normalmente cuando se iba la nieve, y seguía así hasta final de verano. Estuvo 11 años en París”.

Con los aportes de su madre, el negocio familiar se fue ampliando, adquirió el rango de hostal y luego el de hotel. Tras 12 años llegó la desgracia: el tío de Ángel murió en un accidente y la familia aguantó apenas tres meses en el negocio antes de alquilarlo a terceros. “Estuvo así muchísimos años, con administradores entrando y saliendo hasta que mi madre decidió cerrar en 1996. En el año 2000 decidimos emprender una reforma que se convirtió al final en un nuevo establecimiento, de arriba abajo; optamos por un hotel de tres estrellas con menos habitaciones y más exigencia en los detalles. Aramón empezaba a plantear la ampliación de Formigal y por ahí apostamos; el 7 de julio de 2004 lo inauguramos, y hasta hoy”.

Un pueblo lleno de vida

Conforme pasan los años, Sallent está cada vez más demandado por el turismo. “Hay 13 hoteles y 25 sitios –explica Ángel– para comer en un radio de dos kilómetros, contando Formigal. Lo que notamos por aquí es que el verano va cada vez a más; en invierno, por fortuna, somos uno de los destinos más solicitados por los esquiadores, junto con Baqueira y Sierra Nevada, pero el verano sigue en escalada”.

El festival Pirineos Sur es otro imán de visitantes cada mes de julio (este año, como casi todo, no se ha podido celebrar) y en las últimas ediciones atrae un público más adulto, simultaneando grandes figuras de las músicas del mundo y el rock sin olvidar su tradicional apuesta por la riquísima policromía subsahariana y latinoamericana en el universo musical. “Hay mucho visitante fiel que se pasa una semanita aquí, y ahora pasa tanto en verano como en invierno, además de los que vienen los fines de semana y llenan todo”.

Sallent trabaja muy bien el mes de julio con las tres semanas de festival, pero es que la Feria de las Brujas en junio también trae mucha gente; la temporada se anticipa. “La Quebrantahuesos de Sabiñánigo –explica Ángel– también se nota aquí, las 25.000 personas que atrae se diseminan por todo nuestro valle y el del Aragón. Y en agosto tenemos cada vez más público familiar, amén de mucha gente que se viene al monte, sobre todo el cliente francés con los paseos por los ibones. Y el turismo de barrancos y grandes picos, algo más especializado, también ha crecido: no sé si será Calleja o Kilian Jornet quienes motivan así, pero bienvenido sea todo amante de la montaña, claro”.

Un gigante honrado por sus vecinos en el mismo corazón del pueblo

Hace tres años triunfó ‘Handia’, la historia fílmica del gigante vasco Joaquín en una España rural y postcarlista. En Aragón no fueron pocos los que lamentaron que la historia de Fermín Arrudi, el gigante de Sallent, no tuviera su ‘biopic’. Fermín vio mucho mundo gracias a su estatura de 2,29 metros, causada por la acromegalia, una anomalía que hace crecer de manera descomunal osamenta y extremidades. Fermín nació en 1870 en el seno de una familia ganadera de Sallent; en su adolescencia, un comerciante pidió permiso a su padre para introducirle en el espectáculo, donde conoció más sinsabores que alegrías. El pueblo honró a Fermín hace seis años con una escultura de forja a tamaño real en la plaza del Ayuntamiento; ya tenía dedicado el paseo que une el barrio del Paco con el de Aguas Limpias. Arrudi también destacó como músico, y murió a la edad de 43 años a causa de la tuberculosis.

SALLENT DE GÁLLEGO

Comarca. Alto Gállego.

Cómo llegar. Desde Huesca, su capital de provincia, hay 86 kilómetros por la E-7.

Dónde comer y dormir. Hay 13 hoteles y 25 lugares donde comer (entre bares, fondas y restaurantes) en el término municipal de Sallent. Entre los primeros, y dentro de la localidad sallentina, destacan el Valle de Izas, El Reino, el 3 Quiñones, el Bocalé o los veteranos Balaitus, Centro y Faure, también con restauración. Para comer, aunque el nivel general es elevado, los más demandados son Malinche, Casa Jaimico, Martón (recientemente renovado) y Garmo Blanco.

Núcleos de población. Además del propio Sallent de Gállego, el municipio está integrado por la urbanización de Formigal, Portalet d’Aneu, Lanuza, Escarrilla, Tramacastilla de Tena y Sandiniés.

El Escaladillo. Este complejo deportivo tiene pabellón polivalente, squash, gimnasio, piscina climatizada, spa, zona de tratamientos y polideportivo exterior con piscina, pista de tenis, pista de padel y un escenario para la realización de espectáculos.

Artículo incluido en la serie 'Aragón es extraordinario'.

Etiquetas
Comentarios