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Viajes

aragón es extraordinario

Astún tunea su sonrisa durante el verano

El telesilla de Los Lagos es el muelle desde el que se impulsan varias rutas senderistas en verano, y va a estar activo hasta el lunes 6 de septiembre

Alejandro Madrid lleva más de media vida en Aragón, y un lustro como director de montaña y máximo responsable técnico de la estación invernal de Astún. En verano, la estrella del lugar es sin duda el telesilla de Los Lagos (popularmente, el de Truchas), que ha extendido su actividad una semana más, hasta el próximo 6 de septiembre. “Me casé con una jaquesa, y está claro que el acento ya lo tengo, me lo dicen en cuanto llego de visita a Madrid, que es donde nací. Buena parte de la fuerza laboral de la estación es local, por cierto. Yo llevo en el mundo de la nieve muchos años, he trabajado en Baqueira y Sierra Nevada, y estos cinco años en Astún han sido muy bonitos; se pueden hacer muchas cosas, hay ilusiones por cumplir. El telesilla delos Lagos ha funcionado nuevamente muy bien este verano, de 300 personas los días más suaves a más de 1.000 en los fuertes, y no descartamos abrir en futuros veranos el telesilla de la Raca, que podría cargar bicicletas; aquí preferimos solamente senderistas, para que las bicis y los caminantes no compartan ruta”.

En telesilla se sube desde la estación (1.710 metros) al Ibón de Truchas (2.144 metros) en 10 minutos. La silla asciende entre 9.30 a 17.00 (última subida) y la última bajada hacia la zona de taquillas y aparcamiento es a las 17.30. “Si subes andando son unos 45 minutos por el sendero a paso suave hasta la llegada del telesilla –explica Alejandro– pero es una paliza de desnivel, así que la opción de subir cómodamente sentado es preferible si prefieres reservar tus fuerzas para el paseo por arriba. Hay gente que coge la silla en la subida y luego baja andando si quieren aprovechar más el día para la andada. Depende de las posibilidades de cada cual”.

En el ibón de Truchas hay pesca con suelta, pero se precisa licencia. “Hay mucho sarrio y corzo en la zona –explica Alejandro– y por aquí mismo aparece alguna marmota cuando hay calma; normalmente asoman por la tarde. Los animales son importantes aquí, ya ves las ovejas cómo pasean por entre las pilonas; por otro lado, nuestra obsesión es mantener la montaña limpia”. No son solo palabras: el ‘boss’ de la estación anda con una bolsa de plástico y un gancho, y va recogiendo papeles, plásticos y latas a los lados del sendero. Hay quien le felicita directamente; otros se quejan amargamente “de lo guarros que son algunos”.

En la Terraza Los Ibones, justo en la llegada del telesilla, ha habido ambiente este verano; la obligada separación entre mesas y las precauciones derivadas de la pandemia no han sido óbice para una buena ocupación, tanto en la pequeña terraza como en la campa con mesas de madera habilitada justo debajo de la caseta. “Hay unos bocadillos excelentes, las hamburguesas también llevan fama –explica Alejandro– pero lo que más triunfan son los pollos asados”. Medio a 5,5 euros, pollo entero a 9,5; van que vuelan, literalmente.

Abajo, junto a las taquillas, los negocios de esquí y los puestos hosteleros comparten espacio con el hotel Europa, que ha recibido un lavado de cara para actualizar instalaciones sin perder en el camino el carisma de antaño. Así las cosas, y en espera de unas nieves aún lejanas al final del año más raro, Astún alarga su veraneo unos días más.

De caminata por los ibones: un reto regulable que no decepciona

En el mes de agosto han sido muchos los que se han aventurado por la ruta de los siete lagos desde la estación de Astún. Una delicia de caminata, hábil para incondicionales de todas las edades y siempre con arreglo a las fuerzas de cada cual, por supuesto. Hay varias opciones válidas y, sobre todo, satisfactorias.

La deMaría Jesús Rodrigo, entusiasta zaragozana de la montaña, no es precisamente la más fácil. “Hoy toca una buena andada. A mí me encanta venir al monte, aunque me cuido para no pasarme; por suerte, puedo permitirme este esfuerzo a mis 71 años, llevo mucho tiempo viniendo al Pirineo. Y cuido todo esto; lo que uno se lleva a la montaña no puede quedarse ahí, hay que llevárselo otra vez, cero basuras”. Mientras habla admira desde lo alto el ibón del Escalar, también llamado el de las Ranas (a 2.080 metros) donde ya no hay elementos mecánicos, y sí bastante gente por la ladera y en las orillas, admirando el paisaje con delectación.

La ruta de los lagos (ibones sería más propio, por aquello del localismo) permite admirar estas láminas de agua de origen glaciar en un paisaje que parece dibujado por el más fino de los pinceles naturistas. Tras los 11 euros del telesilla (subida y bajada; 6 si se opta solo por un tramo, rebajas para peques y veteranos, y gratuidad para los menores de 5 años) toca elegir reto.

La ‘app’ Astún Trekking detalla las rutas principales desde Truchas, con sus desniveles. Del ibón de Truchas, por ejemplo, se coge hacia la izquierda hasta el ibón de Escalar, a donde se llega en unos 20 minutos; verde en las aguas y en derredor, con la senda que se bifurca para optar por el siguiente lago o subir a la Cresta de los Monjes. Si la opción es por los lagos, se llega ya a territorio francés y en unos 40 minutos se alcanza Lac Casterau (2.227 metros); reposo, reinicio de la marcha y en unos 20 minutos, el Lac Bersau. El sendero pide 30 minutos más de esfuerzo a las piernas hasta el Lac Gentau (1.947 metros) desde donde se ve en plenitud una mole granítica que quita la respiración, el Midi d’Ossau; esta zona también es conocida como la de los Lacs D’ Ayous, y en Gentau está precisamente el Refugio de Ayous.

Diez minutos de camino más tarde se llega al pequeño Lac Miey, y un cuarto de hora después se alcanza el Lac Romassot. Cerca está igualmente el Lac Paradisse, y un poco más allá se encuentra otro lago represado, el Bious Artigues, al que suelen acercarse los andariegos más experimentados.

Alejandro Madrid detalla otro particular sobre estas excursiones. “El recorrido permite que los retos de quienes vienen a visitar nos sean progresivos. Por ejemplo, un año vienen con niños pequeños o con personas mayores y se quedan en los lagos del lado español, pero luego los peques crecen y vienen con amigos a hacerse tres o cuatro lados, y los deportistas se proponen hacerlos al trote, y así sucesivamente. Por eso tenemos tanta tasa de repetición y visitantes fieles; muchos de ellos regresan también en invierno”.

Bajo el amparo de Jaca y en un acuerdo secular con los vecinos galos

Astún pertenece al municipio de Jaca, aunque haya 32 kilómetros de por medio. Además, es el epicentro de un tratado cuyo origen se remonta al siglo XII, y que sigue renovándose a día de hoy. Los ayuntamientos de Jaca y el Valle del Aspe de Etsaut, Cette-Eygun y Urdos son los signatarios del Tratado del Puerto de Astún y las Mugas, que se renueva anualmente . La mención más antigua es de 1131, cuando Alfonso I el Batallador de Aragón concedió la utilización de los pastos fronterizos de Candanchú, La Raqueta y el Espelungué a los monjes del Hospital de Santa Cristina. Aunque hubo disputas a lo largo de los siglos, Fernando el Católico otorgó a Jaca la propiedad ‘indiscutible y para siempre’ del territorio de Astún en 1513., estableciéndose entonces un acuerdo de uso con los pastores del valle del Aspe. En el siglo XIX, el tratado se completó con los acuerdos de ayuda mutua.

ASTÚN

Comarca. Jacetania. Pertenece administrativamente al término municipal de Jaca.

Cómo llegar. Desde Huesca, su capital de provincia, hay 102 kilómetros por la E-7 y la N-330a. Desde Jaca hay 32 kilómetros por carretera.

Dónde comer y dormir. A pie de pistas está el emblemático hotel Europa, uno de los más reconocibles de todo el Pirineo, con la cafetería Midi en sus bajos; junto a sus instalaciones hay cafeterías y restaurantes, siendo el Yeti el más conocido. En lo alto del telesilla de Truchas está la Terraza Los Ibones, con vistas espectaculares. Canfranc Estación y su infraestructura hostelera están a apenas 10 kilómetros; la estación invernal de Candanchú, enclavada en el municipio de Aísa, a 4.

Bus desde Jaca. Hay cinco servicios diarios en ambas direcciones, y la duración aproximada del trayecto es de 45 minutos (hay varias paradas). Los horarios están disponibles en la página web astun.com. El billete se compra directamete en el autobús. 

Artículo incluido en la serie 'Aragón es extraordinario'.

 

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