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Viajes

aragón es extraordinario

Alfajarín, el castillo y el toro de Osborne

El astado de la firma jerezana está en línea con la fortificación de los Cornel; ambos referentes, junto a la ermita de la Virgen de la Peña, son símbolos para el pueblo

Al otro lado de la carretera, vigilantes ellos, hay tres símbolos en altura que parecen otear en silencio el casco urbano de Alfajarín: la ermita de la Virgen de la Peña, el castillo de los Cornel (justo al lado) y algo más allá, uno de los famosos toros de Osborne. El gigantesco astado promocional no lleva mucho tiempo ahí, apenas dos años: 51 tenía su antecesor, de idénticas hechuras, hasta que un temporal lo decapitó en el verano de 2018. La firma jerezana, presta en la reparación de su gran símbolo por todos los rincones de España, lo reemplazó al completo en apenas unos días.

Alfajarín tiene un ‘yenesecuá’ con el arte; el teatro es parte de su genoma, sobre todo gracias a José María Cardona y el festival de teatro aficionado que lleva su nombre. Emilio Martínez Lázaro rodó aquí su filme ‘Carreteras secundarias’ (1997), basado en la extraordinaria novela del zaragozano Ignacio Martínez de Pisón. Y en el castillo se hizo la sesión de fotos para la portada y el libreto de ‘Senderos de traición’, el segundo álbum de estudio de Héroes del Silencio.

El castillo

Llegar a la fortificación desde el pueblo supone un paseo monte arriba, muy corto, aunque se puede acceder en vehículo hasta sus puertas por firme asfaltado. Fue construido por Aben Alfaje en la atalaya natural de los Montes Blancos, y su objetivo era vigilar la ribera del Ebro, amén de proteger la ciudad de Zaragoza en los albores de la Reconquista. Jesús Ferrer, de la Asociación Cultural la Portaza, explica que “hay asentamiento en este punto desde la época íbera, aunque el castillo se construyó a finales del siglo IX; los restos actuales son sobre todo de la época de los Cornel, cuando se fortificó y remodeló en los siglos XIII y XIV. Un dato: es el castillo más visto de España, dada su localización junto a una de las vías más transitadas del país.

Los Héroes

Javier Clos tuvo bares en Zaragoza desde los 80 hasta hace pocos años, y siempre fue aficionado a la fotografía, hasta que esta afición acabó convirtiéndose en una salida profesional. Alfajarín es su pueblo, y a Alfajarín se llevó a Héroes del Silencio (clientes habituales de su bar) cuando le propusieron hacer las fotos de ‘Senderos de traición’. “Quedamos varias veces, cuando su agenda tenía huecos. Nos movíamos en dos coches: mi Dyane 6 y el R8 de Enrique. Una tarde le dije a Enrique que me acompañara a Alfajarín, mi pueblo: agarramos unas latas de cerveza y subimos por el camino que va hasta el castillo. Le gustó mucho y quedamos en volver con todos a la semana siguiente”.

Clos tiene grabada la fecha. “Fue el 7 de septiembre del 90, la víspera de las fiestas y el día de cumpleaños de mi padre. Mis amigos del pueblo se quedaron muy sorprendidos al verlos, pero pudimos trabajar tranquilos. La que finalmente sería la portada estaba en uno de los últimos rollos. Utilicé una cámara de gran formato, cuadrada, para alterar lo menos posible el destino final de la imagen, que era la portada del disco. Fue divertido”. Los fans del grupo, que se cuentan por millones en España, América Latina y varios países europeos, Alemania sobre todo, aún peregrinan de vez en cuando al lugar para recrear la foto de Clos.

Devoción y fervor: de la Virgen de la Peña a San Miguel Arcángel

El patrimonio arquitectónico de Alfajarín está jalonado de referencias que ocupan un amplio intervalo del último milenio, desde la dominación musulmana hasta la reconquista y el gótico. Tanto las edificaciones religiosas más importantes como la obra civil son motivo suficiente para la visita. La ermita de la Virgen de la Peña, sin ir más lejos, es una construcción enmarcada en el gótico tardío (siglo XVI) y se compone de una sola nave, cubierta por tres tramos de bóvedas de crucería estrellada y cabecera.

La ermita está literalmente a dos pasos del castillo de los Cornel. de hecho, comparten actualmente área de aparcamiento. Tiene un remate en forma pentagonal, cubierta también con bóveda estrellada. La torre, de planta cuadrada, se adosa a los pies en el lado de la epístola: consta de un primer cuerpo ciego y otro superior con un vano en cada lado, con remate octogonal y chapitel piramidal.

Las fiestas de Alfajarín reparten su titularidad en dos momentos de septiembre: los días 8 y 29, con Nuestra Señora de la Peña y el patrón, San Miguel Arcángel. Los festejos suelen continuar casi ininterrumpidamente con los ecos de las fiestas del Pilar de Zaragoza, por lo que la población local suele bromear con ese periodo de fiestas ‘non stop’.

La iglesia de San Miguel Arcángel está construida con ladrillo y yeso. Cuenta con una nave única de cuatro tramos con testero recto, con capillas entre los contrafuertes y una tribuna sobre éstas. La torre campanario, situada a los pies, es de dos cuerpos, un cuerpo bajo de planta cuadrada al que se superpone un cuerpo octogonal, resolviéndose el paso entre los cuerpos mediante torreoncillos de ángulo.

Construida en el siglo XII sobre la mezquita zagrí original, el templo sería reutilizado como iglesia cristiana y la remodelación a fondo se acometió en el siglo XIII. En el siglo XIV se recrece la nave principal se construye el hastial occidental y la torre. Entre los siglos XVII y XVIII se hizo la reforma barroca: se sustituyeron las bóvedas medievales por las actuales de medio cañón con lunetos, ampliación del presbiterio y de las naves de la iglesia.

Aunque hoy en día se encuentre en estado ruinoso, no puede soslayarse la presencia de la Ermita de la Virgen de la Cueva en este término municipal; se trata de una edificación situada en los terrenos del antiguo convento dominico.

Un poco de historia local

En 1293 Jaime II ordena que el castillo, la villa y las aldeas sean entregados a Pedro Cornel, lo que hizo que Alfajarín se convirtiera en un señorío dependiente de la familia de los Cornel, que fortificó la villa; de esta empresa queda la puerta de entrada de la muralla, el arco de La Portaza, fechado en el siglo XIV y que sigue siendo el gran símbolo identitario del pueblo, además de un punto muy frecuentado para fotos. Consiste en un arco apuntado de doble rosca asociado a extramuros a un corto lienzo de muralla. El arco es de ladrillo y el resto del conjunto de mampostería. Ocupa parte de la calle del mismo nombre, y es lo único que queda de las antiguas murallas de la localidad.

Un pueblo que exuda amor por la cultura y el deporte

La actividad asociativa hace que la visita a Alfajarín resulte atractiva en cualquier momento del año. En Alla Catallá se encargan de preservar las tradiciones locales desde hace casi 20 años: el Día del Árbol, el Día de la Cultura (que coincide con el patrón de Aragón, San Jorge) y la popular Tronca, amén de recorridos por rutas senderistas y cine de verano. La Asociación de Mujeres La Fondolaria, fundada en 1998, también mantiene una actividad permanente, lo mismo que el club A340K (agrupa a los triatletas locales) y el fútbol, que mueve una división de base de más de medio millar de chavales de toda la contornada. El Festival de Teatro Aficionado lleva el nombre de su inspirador, José María Cardona, entrega como premios las ‘Portazas’ y suma 40 ediciones desde 1981; este año se celebró entre febrero y principios de marzo, y solamente quedó pendiente la clausura.

ALFAJARÍN

Comarca. Central.

Cómo llegar. Desde Zaragoza, su capital de provincia, hay 20 kilómetros por la A-2.

Soto de Bruil. Aunque funciona como finca de bodas, en su día se trataba de una masía de cuatro plantas dotada de excepcionales jardines. Anexas a este bello edificio de influencia francesa se construyeron viviendas para los trabajadores. Está situada entre Alfajarín y El Burgo, en un espléndido paraje natural.

Hostal Javier. Situado en el centro del pueblo, a cinco minutos de la iglesia de San Miguel, es uno de los destinos favoritos de toda la zona en la plataforma Booking. El copioso desayuno y la comida son el detalle más apreciado por la clientela; se sirven en el Restaurante Vaticano, a apenas 100 metros de las habitaciones.

Rausán. Parada obligatoria de camioneros a las afueras del pueblo; esta miniciudad de reposo abre 24 horas con hospedaje, tienda, gasolinera, un gigantesco aparcamiento, cajero, cafetería con autoservicio, comedor, restaurante y hasta peluquería.

Artículo incluido en la serie 'Aragón es extraordinario'.

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