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Fuentespalda a vista de superpájaro desde la gran tirolina

La tirolina doble y continua más grande de Europa registra un éxito sostenido en esta localidad, que cuenta además con el hotel de lujo La Torre del Visco

Es minuto y medio de caída, dos kilómetros y doscientos metros sobre monte pelado, árboles y, finalmente, algunas casas; se alcanzan los 120 kilómetros por hora en algunos puntos. La bajada es en horizontal, a lo flecha humana; se tenga o no un físico apolíneo, la sensación es superheroica. Se valen gritos, aullidos y lo que haga falta. La tirolina doble y continua más grande de Europa está en Fuentespalda.

César Navarro es uno de los cuatro socios de Alqui Fuentespalda, firma con sede local que maneja la más famosa de las nuevas atracciones turísticas en el Matarraña. “El Ayuntamiento, con la alcaldesa Mari Carmen Agud y el secretario Antonio Albesa plenamente involucrados, quería que el pueblo tuvieran más visibilidad como destino turístico. La tirolina era un proyecto espectacular, el encargo soñado, y decidimos quedarnos a hacer la obra civil y la explotación”.

Tras dos años de preparativos llegó el alzado de telón (metafórico, claro, sería mucha tela) el 2 de agosto de 2019. La cosa funcionó desde el principio, pero en marzo llegó el mismo parón que ha afectado al resto del planeta. “Abrimos de nuevo este 1 de julio; ya habían desconfinado Madrid y Barcelona, de donde vienen la mayoría de nuestros clientes, aunque cada vez tenemos más gente de Zaragoza, y desde Valencia siempre hay flujo. Ahora mismo manejamos cifras increíbles para el momento que vivimos, están todos los saltos vendidos con varios días de antelación. Además de lo espectacular que es la experiencia, el hecho de que sea en mitad del monte, en grupos reducidos y con distancia garantizada ayuda a que la diversión sea también percibida como algo seguro en relación a la pandemia”.

El salto cuesta 28 euros, y además de los programados durante el día también hay muchas sesiones de saltos nocturnos, tanto con luna llena como con luna nueva. “Saltar en la oscuridad más absoluta, hasta el final, es una sensación increíble –explica César– pero el baño de luna llena es mágico, sorprende la fuerza de esa luz para iluminar el recorrido”.

En la tirolina se aplican a la hora de cumplir las peticiones de Inaga: cero basuras en el monte, cero impacto de los visitantes en los espacios naturales. “Vamos a montar un punto en la llegada para que la gente pueda tomarse algo mientras espera la llegada de los saltadores, y la energía saldrá de placas solares. Seguimos rígidos a la hora de que nadie suda al punto de salida, ni botellas ni cigarrillos: ya les decimos que la subida en nuestro vehículo es un momento, y que el cigarrillo se lo pueden fumar abajo si quieren, con toda la adrenalina del salto. Arriba se puede beber agua de un ‘dispensador 2.0’, un botijo de los de toda la vida. Nunca falla”.

En Fuentespalda hay alegría. “El objetivo de mayor atractivo turístico está ahí, y a la hora de generar puestos de trabajo también se tira de la zona, en verano hay doce puestos de trabajo directos, y creo que se ha notado también la repercusión en los negocios de la zona. El año que viene, porque con lo que ha pasado hubo que atrasarlo, abriremos unas vías ferratas: ya tenemos los equipos. Y es que queremos que la gente tenga más opciones y se plantee un día completo en Fuentespalda, más allá de ese minuto y medio de vuelo”.

La Torre del Visco, un oasis verde que cumple 25 años de alegrías

Sería injusto compararlo con Shangri-La; el Matarraña no es el Himalaya, y aquí se puede salir y entrar sin miedo a maldiciones. Lo que ocurre es que dentro se está tan bien, que no es raro maldecir el momento de la partida. La Torre del Visco es el hotel de Jemma Markham, una mujer admirable que nació en un pueblecito del sur de Inglaterra y tras la universidad marchó a Madrid a aprender español. “Llevo 47 años en el empeño –ríe con ganas– porque verás que aún no lo domino, aunque a estas alturas sí pienso en castellano; no pedo hacer nada con el acento y la pinta, claro, tengo la teoría de que con la edad parezco más guiri”. Humor británico con sesgo del Matarraña.

Jemma es la fundadora y directora de este hotel incluido en la asociación Relais & Châteaux, que agrupa a 500 establecimientos en 60 países; son restaurantes gourmet, hoteles de lujo, ‘resorts’ y villas.En 2019, Jemma fue distinguida por este colectivo como la mujer del año. Se enamoró de su Torre del Visco en cuanto la vio, por cierto. “Mi marido Piers y yo queríamos salir de Madrid y buscábamos un lugar en el campo para empezar un proyecto como éste. Hice miles de kilómetros buscando; cuando me hablaron de esta zona, me decían ‘eso está muy lejos’, y eso me gustó. Soy de pueblo; los que nacimos en el campo tenemos ese aprecio por la libertad de movimientos que no existe en la ciudad”.

César, de la Posada de Monroyo, habló a Jemma de una bonita finca con torre medieval y pozo en Fuentespalda. “Me presentó a unos forestales que me acompañaron a verla. En el camino ya tenía una buena sensación; cuando vi esto, llamé a Piers a Madrid y le dije: la he encontrado. Por mil razones, y dos muy prácticas además: no es tan común hallar una finca con pozo registrado y todos los papeles en orden”.

La Torre del Visco está en mitad del monte; para llegar hay algo más de cinco kilómetros de camino de tierra. “Y no queremos asfaltarla, está bien así, es parte de nuestra filosofía. La idea desde el principio era un hotel tranquilo, con buen restaurante y un proyecto agrícola ecológico. Tenemos solamente 17 habitaciones, y ahora ni siquiera pretendemos llenarlas todas, es fundamental que nadie se sienta agobiado en estos tiempos difíciles”.

La celebración del vigesimoquinto cumpleaños del hotel (abrió en 1995) se ha complicado. “No es el momento más oportuno para una fiesta como la que pensábamos, quizá en otoño... o celebraremos el 25 más 1. Aquí seguirán nuestros espacios abiertos, los jardines, el servicio de gran nivel que trabaja de modo discreto; no queremos algo demasiado ceremonioso ni intrusivo. La gastronomía es primordial, cuidamos la bodega con una oferta no convencional, la verdura es de la finca, hacemos nuestro propio aceite, contamos con invernaderos y proveedores de kilómetro cero en las carnes, los quesos... también somos pioneros Starlight en Aragón, ¡y hacemos picnics nocturnos! La idea es romper la estacionalidad, trabajar las bondades de noviembre, y las febrero con el almendro en flor… aquí se puede disfrutar doce meses al año”.

Una colección de pergaminos que pespuntea la historia local

El Ayuntamiento tiene habilitado un espacio de archivo en el que se conservan 152 pergaminos, fechados en momentos muy dispares. El más cotizado es sin duda el de la carta de fundación y donación de término de Fuentespalda, de mayo de 1254 con el calendario gregoriano. Hay que recordar que España (y buena parte de la Europa occidental) adoptó este calendario en 1582, aunque el año que marca el documento es 1232 con el calendario juliano, entonces vigente. Hay pergaminos en latín, castellano y catalán, según la preferencia de cada notario a lo largo de las épocas. En 1987, con la coordinación de Pilar Gay, los fondos documentales del archivo se ordenaron y catalogaron, trabajo continuado más tarde por la documentalista Alexandra Maicas y la restauradora Gema Perales. Además de los citados pergaminos, hay catalogadas 310 cajas, 24 libros y 7.669 legajos.

FUENTESPALDA

Comarca. Matarraña.

Cómo llegar. Desde Teruel, su capital de provincia, hay 185 kilómetros por la N-420, la A-1409, la N-232 y finalmente la A-1414 hasta destino.

Estelas discoideas. Las estelas se colocaban en las cabeceras de las tumbas, orientadas generalmente hacia el Este. Fuentespalda tiene 19 de distinto grosor y tallaje en la entrada de su cementerio viejo; fueron alineadas en 2003 para preservarlas mejor.

Dónde comer y dormir. Además de la Torre del Visco, Mas de la Serra (proyecto del cineasta británico Alasdair Grant) es otro alojamiento de lujo, incluido en la Lista de Oro de la revista Condé Nast. El pueblo tiene el Camping Municipal, con restaurante, el bar de las Piscinas, la Fonda Aparicio y la Tasca de la Plaza, amén de varias casas rurales.

Patrimonio. Un paseo por Fuentespalda permite apreciar en sucesivas paradas construcciones como la Torreta, antigua cárcel local, además del portal de la Virgen del Carmen, la capilla portal de San Francisco Javier y el de San Antonio de Padua.

Artículo incluido en la serie 'Aragón es extraordinario'

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