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Pueblos con encanto del Matarraña: de Cretas a Beceite

Toda la comarca turolense ofrece rincones de ensueño: se le llama la Toscana española.

Rincón de Cretas en el Matarraña (Teruel)
Rincón de Cretas en el Matarraña (Teruel) donde ha pasado unos días de descanso el ministro Salvador Illa 
Laura Uranga

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha sido visto en el Matarraña estos últimos días, concretamente en Cretas. La presencia de uno de los rostros más populares del país en la zona ha servido para que el resto de España indague un poco más sobre las bondades de la zona, que en Aragón son cada vez más conocidas. En su día, los propios habitantes de la comarca se quejaban de ser más populares como destino vacacional en Tarragona y Castellón que en Zaragoza. Gracias a lugares tan espectaculares como El Salto de La Portellada, las pozas del Algars entre Arens y Lledó, el Monte Santo de Fórnoles, la tirolina más grande de Europa en Fuentespalda, municipìo que también tiene un hotel Relais como la Torre del Visco, las calles e iglesia de Calaceite o la ruta de las cárceles, que recorre los ayuntamientos de varias localidades de la comarca, el Matarraña atrae cada vez más visitantes. 

Las paradas de interés son muchas más, pero a la hora de elegir, hay 5 puntos que destacan sobre el resto:

Localidad de Monroyo en el Matarraña de Teruel
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Monroyo

Desde la apertura del tramo de la N-232 que llevaba más de veinte años en obras, Monroyo está más accesible para las capitales levantinas y también para quienes acuden desde Zaragoza. Su casco antiguo es empinado y hermoso, especialmente las casas solariegas; las masías son otro elemento clave en la zona y en el pueblo, y una de ellas sirvió de inspiración para la apertura del hotel Consolación, uno de los más exclusivos de España. Con edificio central de servicios, sus habitaciones son casitas desperdigadas por las laderas, con el frontal de cristal y nadie enfrente.

Foto de Beceite
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Beceite

El Parrisal, el pantano de Pena, los Puertos y la zona de baño de La Pesquera son los puntos fundamentales en los que se apoya el turismo de Beceite. El primero es un bellísimo paseo entre rocas, con río a los pies y pasarelas para superar los tramos más retadores de la andada. La Pesquera significa refrescarse en un entorno muy bonito, y el pantano es zona de recreo, deportes náuticos e inicio de excursiones por los Puertos, todo un símbolo para el pueblo, con buena infraestructura hotelera y un gran camping, con chef italiano en el restaurante.

Vistas de La Fresneda
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La Fresneda

Visitarlo por primera vez suele llevar a la gente a decir cosas como “parece de cuento”. Ya desde la carretera asombra la belleza plástica de su conjunto urbano, con los edificios más relevantes en la parte alta. El Convent es una parada obligatoria para los amantes de la cocina de altos vuelos; es uno de los lugares favoritos de Karlos Arguiñano. En la ruta de las cárceles puntúan doble, ya que pueden visitarse dos: la cárcel de ricos y la cárcel de pobres. Para comer hay dos productos típicos perfectos para los amantes del dulce: los almendrados y las casquetas.

Foto de Cretas
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Cretas

El pueblo que al parecer ha seducido a Salvador Illa destaca por su casco antiguo y la producción de vino y aceite, tanto en la cooperativa local como en explotaciones privadas. Es la sede de Matarraña Aventura, empresa que explota el turismo de naturaleza con especial atención a las rutas ciclistas por la Vía Verde Val de Zafán. Además, la Hípica recibe a dos tipos de turistas; los amantes de los equinos, que pueden desarrollar actividades de monta, doma y paseos, y la brasería especializada en arroces y carne, especialmente la de buey en momentos selectos del año.

José Ramón Moragrega, con la carretilla llena de despojos de matadero, rodeado por buitres en busca de su alimento, en Valderrobres
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Valderrobres

El conjunto formado por el castillo y la iglesia de Santa María la Mayor es el principal atractivo patrimonial de la cabecera de la comarca, que tiene además un símbolo en el Puente de Piedra por el que se accede al casco antiguo. Perfecta para pasear, restauración variada, un hotel increíble a las afueras como el Mas de la Costa; hay muchas razones para pasarse por allá, y la más curiosa es sin duda Buitreman (en la imagen), el hombre que alimenta cada día a los buitres que acuden al muladar del Mas de Bunyol desde hace tres décadas. Verle en acción se ha convertido en todo un aliciente turístico.

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