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aragón es extraordinario 

El Frago y su calendario agrícola románico

La iglesia de San Nicolás de Bari es un libro abierto con elementos que glosan labores del campo, amén de exhibir la huella de escultores judíos en su construcción

Los vecinos de El Frago han sabido mantener el encanto medieval de sus calles. Esta pequeña población guarda la colección más importante de epigrafía hebrea de Aragón y la muestra en un centro expositivo con piezas procedentes del Fosal de los Judíos. Por si fuera poco, las portadas de San Nicolás de Bari, románica del siglo XII, encierran singularidades que merecen una visita. El calendario agrícola que preside la portada principal es prácticamente único en la escultura del románico aragonés.

Aunque sufren un deterioro considerable, las doce dovelas representan los meses del año a través de otros tantos trabajos propios de cada uno de ellos. De derecha a izquierda puede verse como el Maestro de Agüero representó escenas como la poda de la viña, el invierno en la lumbre, la siega del cereal , la cetrería, la matacía del cerdo, la recogida de la leña o la celebración de los mayos.

Aunque de menor tamaño, la portada Oeste no es menos singular que la principal. El elemento más destacable es el crismón rodeado de dos ángeles. La rareza viene dada por los símbolos que los acompañan y que no han pasado por alto a estudiosos del románico cincovillés como García Omedes ni a la profesora y escritora fragolina Carmen Romeo. “En el crismón de otras iglesias aparecen las letras griegas alfa en mayúscula a la izquierda y una omega en minúscula a la derecha y el mensaje sería Cristo desde el nacimiento a la muerte”, dice. En el Frago es justo al revés: la omega minúscula aparece a la izquierda y la alfa mayúscula a la derecha. Carmen empezó a dar vueltas a la idea y le dedicó uno de sus relatos. “Pensé que si es al revés, vamos de la muerte a la vida. Pero también en que en El Frago hubo una importante judería y que los judíos escriben del revés, de derecha a izquierda, así que deduje que bien pudiera haberlo labrado un judío y escribí mi relato. Yo pienso que el Maestro de Agüero tendría contratados a judíos en su equipo y que esculpieron la portada a su manera en su ausencia. Luego han venido expertos y, para mi sorpresa, me han dicho que se han dado algunos pocos casos más y que efectivamente, sería obra de escultores judíos”.

Preservar el patrimonio

El alcalde de El Frago, Jose Ramón Reyes, se muestra muy preocupado por el grado de deterioro que presenta la portada principal. “Hemos pedido en diferentes ocasiones la ayuda del Arzobispado, sin ningún resultado, y no descartamos iniciar una recogida de donaciones mediante el ‘crowdfunding’, a ver si llega una solución”. Sin embargo la principal de las preocupaciones del edil es el cada vez más escaso número de vecinos. “Ahora somos 35, y la despoblación es lo más urgente para nosotros. Junto a otras poblaciones del entorno estamos trabajando con Adefo y también con la empresa Arraigo para conseguir a familias que puedan venir a vivir aquí. Ellos buscan perfiles de candidatos y seleccionan”. José Ramón detalla que su primera iniciativa al presentarse como candidato a la alcaldía fue visitar a las familias del pueblo, para preguntar cuáles eran sus necesidades. “Todos coincidieron y me dijeron: queremos jóvenes”.

Charrar aragonés en L’Orache y dos viviendas de turismo rural

Chesús Asín regenta el decano de los bares de la población. L’Orache abrió sus puertas hace 26 años y forma parte de los escasos establecimientos donde es posible charrar el aragonés. “No hay muchas oportunidades, así que cuando entra alguien y ve el cartel que lo anuncia, es una alegría”, dice Chesús Asín. Es hostelero por vocación; fue el último niño que hizo la EGB en las escuelas locales y después salió fuera para continuar sus estudios, pero tuvo siempre la clara intención de volver. “Trabajé, ahorré y cuando pude regresé a mi pueblo para abrir este bar, que era mi sueño. No es sencillo tener un bar en una población tan pequeña. Sé que es un trabajo estacional, que hay que trabajar cuando los demás están de fiesta y hay parte del año que se abre para seguir prestando un servicio”. L’Orache está situado en el Gallizo de Pío, un mirador privilegiado de la arboleda del Arba, con la caricia del cierzo en verano.

Casa Torralba está junto a la plaza. Inés Laplaza se encarga de gestionar esta vivienda con más de diez años de experiencia en acoger clientes”. Muchos de ellos son amigos de familias con residencia en el pueblo o también grupos de cazadores o grupos que vienen a Murillo a practicar rafting. Casi todos suelen repetir y no se pierden por ejemplo, pasar aquí la la Nochevieja”, explica su hija Andrea.

La Posada del Arba tiene unas vistas espectaculares en un entorno natural; cuenta con una sala de terapias y persigue que el usuario recupere el biorritmo natural con actividades como pasear por la naturaleza, a pie o en bicicleta, disfrutar de una alimentación natural o volver a sentir el bienestar a través de una sesión de masaje.

Sus propietarios, Juan Manuel Moreno y Consuelo Oliván, dan cursos de psicología natural y de mejora de la comunicación familiar. “Los clientes este año son sobre todo zaragozanos”, dicen.

Cuatro Reyes: de aquí no se va nadie sin poder comer

La de Celia Luna fue una vocación tardía. A sus 70 años, la matriarca de la familia está al frente de los fogones del bar restaurante Cuatro Reyes. Lo del nombre tiene su historia. “Reyes es el apellido de la familia de mi marido, que murió, y lógicamente de mis tres hijos; además, aquí se juega al guiñote. En el cartel, está la media luna hecha por mí, con los cuatro reyes en la mano”, dice. Asumieron la gestión del bar de la plaza hace siete años. Para comer, advierte que es mejor avisar al menos con una hora de tiempo. “Nuestra cocina no cierra, preparamos un plato combinado en cualquier momento”. Celia se ocupa de la cocina, de la barra y de lo que venga. “Entre semana y en invierno somos pocos, como una familia”. Los vecinos entran para esperar al médico o a la farmacia y el bar hace de centro social. “Soy muy madre, algunos me llaman mamá. Quiero a la gente y siento que ellos me quieren a mí”, dice.

EL FRAGO

Comarca. Cinco Villas.

Cómo llegar. Está a 79 kilómetros de Zaragoza, su capital de provincia, y a 38 de Ejea, desde donde se llega por la A-125 y A-1103.

Qué ver. La iglesia parroquial de San Nicolás de Bari. Edificio románico del siglo XII, ampliado en el XVI con dos capillas. En la cripta se conserva la imagen del Santo Cristo de El Frago, con fama de milagroso y hermano del de Calatorao.

El Terrao. Las dos calles principales convergen en un pasadizo en forma de arco convertido en un mirador natural.

Centro ‘Rabi Yom Tob’. Centrado en la Edad Media en Aragón; reúne la colección más importante de epigrafía hebrea en Aragón con piezas del Fosal de los judíos. Ofrece una panorámica del patrimonio natural, urbanístico y monumental de la villa.

Tres ermitas románicas. San Miguel se halla en la subida al casco urbano. En la parte alta se sitúa la ermita de Santa Ana, en piedra y con cubierta de madera. La tercera está en el despoblado de Las Cheblas.

Artículo incluido en la serie 'Aragón es extraordinario'.

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