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El curioso ascenso a la Mesa de los Tres Reyes, el pico más alto de Navarra

La peculiaridad de la ruta es que transcurre prácticamente en su totalidad por territorio aragonés, alcanzando la cúspide ya en la Comunidad Foral.

La Mesa de los Tres Reyes es el punto más alto de Navarra
La Mesa de los Tres Reyes es el punto más alto de Navarra
Casi Aventurilla

Los reyes de Aragón, Navarra y el Vizcondado de Bearne (Francia) podían sentarse a conversar en su cima estando cada uno en suelo de su dominio. Se trata de la Mesa de los Tres Reyes, el pico más alto de la Comunidad Foral, que recibe su nombre de la citada anécdota.

Y es que esta montaña, situada en el Pirineo Oriental navarro, se sitúa en la frontera entre Francia y España, y transcurre, ya en territorio nacional, entre los límites de Aragón y Navarra. De hecho, la ruta más sencilla y más frecuentada por los montañeros se produce casi en su totalidad por tierras oscenses.

Situada a 2.450 metros, la cúspide de la Mesa de los Tres Reyes es la más alta de Navarra. El camino más corto para llegar hasta arriba es desde el refugio de Linza, en la localidad de Ansó. Se trata de una ascensión larga y exigente, pero asequible para personas con cierta preparación física y el material adecuado.

En total, la ruta propuesta tiene una distancia de ida y vuelta de 16,5 kilómetros, es circular y tiene una duración aproximada de ocho horas. Se recomienda llevar suficiente agua ya que durante todo el camino hay apenas una fuente. Además, como siempre que se va a realizar una actividad en alta montaña, es conveniente consultar previamente las condiciones meteorológicas y tomar las precauciones necesarias.

La dificultad de la ruta dependerá también de la época del año. Ahora, durante los meses calurosos de verano no presenta excesivas complicaciones técnicas, aunque llevar bastones, especialmente para salvar el pronunciado descenso, no está de más. En invierno y con nieve es imprescindible llevar el material adecuado de alpinismo y, con niebla, la falta de visibilidad puede jugar una mala pasada a la orientación.

Desde Linza hasta la cima, una caminata por territorio oscense

Teniendo estas advertencias en cuenta y una vez preparados y con las botas puestas, la marcha se emprende desde el refugio de Linza, a las afueras de Ansó. Este espacio tiene capacidad de alojamiento para 76 personas, en seis habitaciones compartidas de diferentes plazas. Se sirven desayunos, comidas y cenas por lo que una alternativa, si se llega desde lejos, es pasar la noche allí y emprender la subida a la Mesa de los Tres Reyes a primera hora de la mañana, con las pilas bien cargadas. Si no, se puede estacionar el vehículo en el aparcamiento del refugio y empezar la subida a pie.

El ascenso hacia la cima arranca tomando la pista GR-13, que surge pasado un puente junto al parking del refugio, dejando éste a la izquierda. Desde el principio, la senda empieza a ascender por una ladera de hierbas, dejando Linza atrás y ganando altura en dirección al monte del Petrechema.

La senda dará un rodeo para sortear el barranco y continuar el ascenso por las laderas de la Paquiza, un tramo largo que combina paredes rocosas con paisaje herboso conforme se va ascendiendo. Importante en este punto seguir las indicaciones de la pista GR, dejando a un lado una bifurcación a la derecha que llegará hasta Petrechema. El camino hacia la Mesa de los Tres Reyes continúa en dirección al collado de Linza.

Una vez alcanzado este punto, la cima ya se ve a lo lejos en la hoya de la Solana. De nuevo aquí, la dirección correcta es el camino que desciende a la izquierda y que, rodeando la hoya, llegará hasta el punto más bajo de la misma donde aparece un poste con señales informativas.

A partir de aquí, la ruta se adentra en terreno kárstico de pendiente considerable. Aparecen grietas y simas en la superficie por lo que conviene estar atento, también para seguir bien las marcas de la senda. Pasado este tramo y tras un empinado descenso bajo las paredes de Budogia, la ruta llega hasta el Portillo de Larra. En este punto, la senda proveniente del refugio de Linza se une con el camino de Belagua, otra de las alternativas de ascenso a la Mesa de los Tres Reyes, en este caso, por territorio navarro.

Los tramos rocosos y herbosos se van alternando en el último trozo de la subida, salvando un desnivel de 300 metros con zonas en las que será necesario ayudarse de las manos para poder continuar. A escasos cien metros aparece, por fin en terreno navarro, el collado entre Budogia y Tres Reyes, la antesala del camino final que llegará hasta la base de la cima.

El ascenso hasta la cresta se produce trepando sin gran dificultad pero prestando atención a las piedras sueltas. Tras atravesar un tramo de senda un tanto aérea, se habrá alcanzado la cima de la Mesa de los Tres Reyes, la cúspide de la Comunidad Foral de Navarra.

Un salto al Valle del Roncal

Por la proximidad de los Tres Reyes al Valle del Roncal, merece la pena dejarse caer por esta zona navarra que recoge siete pueblos genuinos. Sus paisajes, sus gentes y su gastronomía son la joya de la corona del Pirineo navarro, en el límite entre Aragón y Francia.

A esta belleza contribuye en gran medida el río Esca, que cruza el valle de norte a sur regando las orillas de Burgui, Vidángoz, Garde, Roncal, Urzainqui, Isaba y Uztárroz, los siete pueblos del Valle del Roncal. Hechos en piedra, con caseríos apiñados, tejados inclinados y humeantes chimeneas, la imagen es idílica.

La zona ofrece además alternativas de turismo activo, con pistas de esquí de fondo y caminatas de mayor o menor nivel, como el ascenso a la Mesa de los Tres Reyes u otras más sencillas.

Junto a sus pueblos, destaca el valle de Belagua, destino preferido en esta zona para los amantes del deporte. Con altitudes que van desde los 1.000 hasta los 2.400 metros, se puede practicar barranquismo, esquí nórdico, parapente, raquetas o espeleología, entre otras actividades.

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