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Los dólmenes de Aragón, una ruta de este a oeste del Pirineo

Repartidos en los diferentes valles, el territorio altoaragonés cuenta con más de 70 monumentos megalíticos catalogados.

Dolmen Tella
Dolmen Tella
I.Pardinilla / Archivo C. de Sobrarbe

Desde Hecho hasta Arén, en la Ribagorza, pasando por el Sobrarbe y los valles de Tena y del Aragón, el Pirineo aragonés es tierra de dólmenes, con más de 70 monumentos catalogados. Estos restos megalíticos se reparten por toda la cordillera, salpicando el paisaje montañoso con las huellas que dejaron sus primeros pobladores.

Una de estas formaciones, la más oriental de Aragón, es la de Cornudella. En este conjunto megalítico, situado en el término municipal de Arén, destacan los de la Cabañeta del Fornó y la Cabañeta del Tancat de Dalt. Ambos se encuentran un tanto escondidos dentro de un frondoso bosque de robles. Para llegar hasta él desde Arén, el visitante tendrá que tomar un desvío a la izquierda al pasar por la localidad en dirección a Sobrecastell. En coche podrá llegar hasta Hostalet, donde las formaciones se sitúan dentro de una propiedad privada, por lo que para visitarlos habrá de pedir permiso.

De la Ribagorza a Sobrarbe y siguiendo de este a oeste por el Pirineo, otra parada obligatoria en la ruta de los dólmenes de Aragón es en el municipio de Tella-Sin. Sobrarbe forma parte del Itinerario Cultural Europeo Rutas Megalíticas por su un amplio patrimonio megalítico. Repartidos por su territorio se hallan dólmenes, círculos de piedra y túmulos.

Uno de estos restos, de fácil acceso, es el dolmen de Tella, también conocido como de Losa la Campa o Piedra Vasar. Se sitúa a unos 700 metros del casco urbano del municipio y para llegar hasta él basta con tomar un sendero señalizado a la izquierda, poco antes de la entrada al pueblo por carretera. Declarado Bien de Interés Cultural, se ubica a más de 1.220 metros de altitud y data del neolítico.

Dolmen Cornulleda
Dolmen Cornulleda
Turismo Ribagorza

El prolífico conjunto de Guarrinza, entre Hecho y Ansó

Los dos dólmenes de Santa Elena, el segundo de ellos hallado hace apenas dos años, y el de Ibirque son los principales restos megalíticos del valle de Tena, continuando con esta ruta hacia el oeste de los Pirineos.

Para llegar a los restos de Santa Elena se puede optar por una ruta senderista de una duración aproximada de una hora desde Biescas, término municipal donde se albergan. El visitante podrá encontrar los dólmenes, que están apenas a 50 metros el uno del otro, poco antes de llegar al último tramo del camino que asciende hasta la ermita del mismo nombre.

En el mismo valle de Tena, Nocito es la localidad más próxima al dolmen de Ibirque, situado en el núcleo deshabitado del mismo nombre. Conocido popularmente como la Caseta de las Brujas, basta con contemplar su forma para entender este segundo nombre. Para llegar hasta él desde Nocito hay que recorrer siete kilómetros de pista de tierra en buen estado, apta para cualquier tipo de vehículo si se circula con precaución y buenas condiciones meteorológicas. En la subida, un desvío señalizado a la izquierda marca la dirección hacia el dolmen.

Llegar tendrá su recompensa, no solo por contemplar este resto megalítico donde, cuenta la leyenda, se refugiaban las brujas del lugar. También son de valorar las vistas panorámicas que se obtienen desde este punto de la sierra de Belarra, a 1.330 metros de altitud, con la cordillera de los Pirineos al norte y el Tozal de Guara hacia el sur.

Dolmen Letranz
Dolmen Letranz
Turismo Ribagorza

Saltando al Valle del Aragón, la localidad de Villanúa concentra tres dólmenes, el de la Güixas, el de Diezcampanas (o de las Tres Peñas) y el de Letranz.

Un cómodo paseo de unos 15 minutos desde la oficina de Turismo de Villanúa llevará al visitante hasta el dolmen de las Güixas. Se trata de una ruta fácil, accesible y recomendada para realizar en familia y con niños, que transcurre por el camino de Santiago. Además, se puede compaginar con la visita a la cueva de las Güixas, uno de los principales atractivos turísticos de la localidad por su pasado como refugio de brujas.

Para llegar hasta el dolmen de las Diezcampanas, no mucho más alejado que el de las Güixas, se propone una caminata de 50 minutos, también apta para todos los públicos. La ruta parte desde el centro de Villanúa, tomando el camino de Orbil hasta el viaducto de Cenarbe.

El de Letranz es el más alejado, aunque se sitúa a tan solo tres kilómetros de Villanúa, junto a la pista de Collarada que accede a los refugios de la Espata y la Trapa. El dolmen se ve desde el camino y se localiza junto a un muro de piedra que limita con una propiedad privada.

Descubrimiento de un dolmen de hace 5.000 años en Santa Elena
Descubrimiento de un dolmen de hace 5.000 años en Santa Elena

El prolífico conjunto de Guarrinza, entre Hecho y Ansó

Los restos del Neolítico más occidentales de Aragón se encuentran en el conjunto megalítico de Guarrinza. Es el mayor de todo el Pirineo y se sitúa entre los términos municipales de Ansó y Hecho.

Uno de los más conocidos de este entorno es el dolmen de Aguas Tuertas, conocido también como la Caseta del Duende. Su buen estado de conservación y el paisaje que lo rodea hacen de éste un enclave muy visitado. Las excursiones hasta allí son de nivel bajo y se pueden realizar con niños. Una alternativa consiste en, desde la localidad de Siresa, tomar la carretera hacia la Selva de Oza, pasando por la boca del infierno hasta llegar por un tramo de pista forestal al aparcamiento de Guarrinza. Desde allí hasta el dolmen, la ruta a pie es de cuatro kilómetros, sin apenas desnivel.

En esta misma zona, en el valle de Hecho, se encuentra la Corona de los Muertos, uno de los yacimientos más prolíficos. Se sitúa en la Selva de Oza y alberga más de 120 círculos de piedra que corresponden a fondos de cabañas donde habitaron los primeros hombres. El visitante encontrará también dólmenes, monumentos funerarios y menhires.

Junto con uno de los más visitados y el más prolífico de los restos, en este entorno se ubica también el dolmen más alto del Pirineo. Se trata del de Foyas, situado a 1.810 metros de altitud, en plena ascensión por el puerto de Palo.

Junto con éstas propuestas, los centros de interpretación y oficinas de turismo de cada zona ofrecen toda la información del pasado megalítico del Pirineo Aragonés así como otras alternativas para conocer todos los monumentos, declarados Bien de Interés Cultural, que componen la ruta de los dólmenes.

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