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Cinco lugares que visitar sin salir de Huesca

El tramo aragonés del Camino de Santiago, las badinas del Alto Gállego, el ibón de Plan, el Mirador de los Buitres de Sarsamarcuello o una ruta gastronómica por la Ribagorza son algunas propuestas imprescindibles.

Inicio del tramo aragonés del Camino de Santiago en Somport.
Inicio del tramo aragonés del Camino de Santiago en Somport.
Oficina de Turismo de Canfranc

La provincia de Huesca ofrece un sinfín de propuestas turísticas para que el viajero pueda conocer espectaculares paisajes, leyendas ancestrales, gastronomía tradicional o su riqueza ornitológica. Aquí va una pequeña selección de cinco lugares imprescindibles para visitar.

El tramo aragonés del Camino de Santiago, ramal del Camino francés, entra en la península a través del puerto de Somport y discurre paralelo al río Aragón hasta que se une en Puente la Reina (Navarra) con el ramal procedente de Roncesvalles. En total, 90 kilómetros de extraordinaria belleza y contrastes paisajísticos y con la posibilidad de hacer parada en monumentos de enorme relevancia histórica y artística de la comarca de la Jacetania como el puente medieval de Canfranc, el monasterio de San Juan de la Peña, la catedral de Jaca o o varias iglesias del Camino como las de Santa Cilia, Santa Cruz de la Serós, Berdún o Artieda.

Siguiendo hacia el este encontramos la comarca del Alto Gállego, que en verano permite darse un remojón en sus badinas naturales. Entre ellas, destacan cuatro: Pozas de Polituara, un pueblo que tuvo que ser abandonado por la construcción del embalse de Búbal (siguiendo el curso del río Gállego hacia el sur); Pozas de Orós Bajo, en el barranco Os Lucas (tomando el desvío hacia Oliván un poco antes de llegar a Biescas); el río Guarga, en uno de los valles más desconocidos y despoblados de la zona (por la carretera que sale hacia Boltaña justo después del Monrepós); y el Salto de Sallent de Gállego (el sendero sale desde las piscinas se llega fácilmente en 15 minutos). 

Continuamos hacia Sobrarbe, donde no hay que perderse la oportunidad de subir a un lugar de leyenda, La Basa de La Mora. Es uno de los ibones de alta montaña y de origen glaciar más bellos del Pirineo, situado a 1.900 metros de altitud bajo las murallas calizas del macizo de Cotiella y rodeado de pinares. Para conocer este lago hay dos alternativas: desde Plan por un recorrido de elevada dificultad; o desde Saravillo por una senda mucho más cómoda y una pista transitable con 4x4.

Y finalizamos el recorrido por el Pirineo en la Ribagorza. Entre sus innumerables encantos destaca la gastronomía. El viajero puede recorrer la comarca degustando manjares como la ya famosa Longaniza de Graus o la Coqueta de Benabarre, que tienen sus propias fiestas en julio y en agosto, respectivamente; la trufa negra (de noviembre a marzo); los quesos de Sahún, Benabarre y Senz; las setas que cada septiembre protagonizan unas jornadas micológicas en Cerler; o postres y dulces típicos como el chocolate de Benabarre, el candimus de Benasque o los crespillos

Más al sur, en la Hoya de Huesca, uno de los lugares indispensables es el Mirador de los Buitres. Tras cruzar la localidad de Sarsamarcuello, arranca una pista forestal que conduce al mirador desde el que se obtienen magníficas panorámicas sobre los Mallos de Riglos. Además, se encuentra perfectamente adaptado a las personas con movilidad reducida y discapacidad visual. Dispone de plazas de aparcamiento y una rampa de acceso que lleva al mirador. También cuenta con una señalización interpretativa en braille y altorrelieve. Quienes se acercen hasta este punto, no hay que dejar de ver la Pared de los Buitres, donde se localiza una de las mayores colonias de buitre leonado de Europa.

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