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Aragón

Unai Sordo: "CC. OO. debe dar un salto adelante e insertarse en el siglo XXI"

Este sindicalista bilbaíno de 45 años aspira a lograr un sindicato con "capacidad de intimidación para poder condicionar las políticas de los gobiernos y de las empresas".

Unai Sordo, candidato a relevar a Toxo al frente de CC. OO.
Unai Sordo: "CC. OO. debe dar un salto adelante e insertarse en el siglo XXI"
V. Carrasco

Salvo sorpresa de última hora, en menos de una semana Unai Sordo (Bilbao, 1972) se convertirá en el nuevo secretario general de CC. OO. No le gusta que le vean como el ‘delfín’ de Toxo y prefiere resaltar que su nombramiento es fruto de una decisión colectiva.

El próximo sábado, ¿cuál será su primera decisión?

Quiero situar al sindicato cada vez más próximo a la realidad múltiple de los centros de trabajo, hacer un planteamiento de cómo incorporar en la organización las situaciones de precariedad que se están dando y de alguna manera empezar a poner planes de trabajo y organizar a la gente precaria.

¿Le ha dado ya Fernández Toxo algún consejo?

El mayor consejo que pueden dar las personas es su propia actitud, vital y sindical. E Ignacio ha sido un ejemplo muy importante. Primero por la capacidad que ha tenido de coser un sindicato en un momento de enorme dificultad y por la capacidad para entender que era el momento de dar un paso a un lado ante los cambios de paradigma que se están dando en la sociedad española. Me parece una señal de grandeza.

¿Qué líneas se fijarán en el Congreso el próximo fin de semana?

La línea es tratar de mantener y reforzar el poder contractual del sindicato ante las patronales y el Gobierno, con una mejor presencia en los centros de trabajo, así como poder organizar a colectivos precarizados que posiblemente han sentido lejos la acción sindical y la utilidad del sindicato. Quiero que entiendan la necesidad del sindicato. Por eso quiero construir unas CC. OO. con capacidad de intimidación para poder condicionar las políticas de los gobiernos y de las empresas.

Sin duda habrá un antes y un después en CC. OO.

Yo no soy muy partidario de pensar que se va a inventar la rueda. Tenemos un bagaje como sindicato muy ejemplar y decisivo en la historia del país, pero creo que tenemos que dar un salto adelante en la nueva adaptación del sindicato a la nueva realidad laboral y social e insertar al sindicato en el siglo XXI, porque el paradigma del mundo del trabajo es radicalmente distinto al que había hace 25 años e incluso antes de la crisis. Han cambiado muchas cosas: la negociación colectiva, la garantía de los derechos... Las exigencias son distintas, porque la gente pone otra cosa en valor: el salario sí, pero para los jóvenes la compatibilidad del trabajo y su vida personal es una prioridad absoluta.

La afiliación al sindicato ha caído ¿cuáles cree que son las causas?

La pérdida de empleo. Y también se ha producido un fenómeno de rotación. Hay gente que viene al sindicato para la utilización de un servicio y cuando ha resuelto el tema se da de baja. Uno de los retos es convertir esa afiliación en permanente. Hacerles entender la importancia de que los derechos no se van a regalar.

¿También les ha pasado factura la corrupción?

Hay una frase que dice mucho Ignacio: "No somos como nos vemos sino como nos ven". Y, evidentemente, aunque creo que el sindicato reaccionó bien, esos casos han lastrado su reputación.

La negociación colectiva parece el cuento de nunca acabar

Suena un poco a broma, sí. Sería bueno un acuerdo salarial que desatascara los convenios colectivos, que permitiera recuperar la tasa de cobertura y ganar poder adquisitivo. Recuperar salarios es una necesidad de justicia social pero incluso una cuestión de eficacia económica, porque activaría la demanda interna y generaría actividad y empleo. Y eso requiere una patronal con un mínimo de altura de miras y una acción ofensiva por parte de los sindicatos.

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