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Aragón

Un robo en el comercio zaragozano cada 12 horas, 5 minutos y 58 segundos

Las aseguradoras desembolsan 1.745 euros diarios para cubrir los costes de las sustracciones.

Una vigilante se ocupa de observar las cámaras de seguridad en una superficie comercial.
Una vigilante se ocupa de observar las cámaras de seguridad en una superficie comercial.
Heraldo

Cada jornada se denuncian, de media, dos robos en los establecimientos comerciales de la provincia de Zaragoza. El pasado año, para ser más precisos, se registraba una sustracción cada vez que el reloj avanzaba 12 horas, 5 minutos y 58 segundos. Así lo certifican los datos de Unespa, la asociación empresarial del seguro, en su memoria social del seguro correspondiente a 2016.

El documento detalla que los 724 percances cubiertos por las aseguradoras en Zaragoza supusieron para estas un desembolso diario de 1.745 euros. Ese es el perjuicio económico que, de media, implican las sustracciones y los desperfectos que los cacos puedan provocar en el local, ya sea por un butrón, una luna destrozada u otro material roto durante el acto delictivo.

Según indican fuentes del sector del sector comercial, lo habitual es que los objetos sustraídos tengan un valor inferior a los 400 euros, ya que en ese caso no se carga con responsabilidad penal. Uno de los últimos ejemplos es el de un joven detenido el pasado jueves en Épila cuando abandonaba un local comercial con unas gafas, un reloj y un taladro robados... y 20 euros en monedas en sus zapatillas.

Lo que también se ha venido detectando es que los cacos realizan tandas en las que van cometiendo los hurtos, dejan el botín en un coche o en otro punto, y regresan al local.

Los comercios, sobre todo los de mayor tamaño, suelen tener una partida destinada a cubrir las pérdidas por robos -los que no son detectados y en los que, por tanto, no hay a quien denunciar-. Los negocios con unos márgenes de beneficio más pequeños no cuentan con esa ventaja ni tampoco cargan esas pérdidas en el precio final de los bienes que venden, sino que las acaban asumiendo.

Los ladrones son de todo tipo y condición. Fuentes policiales explican que resulta "complicado" establecer un patrón común entre los que cometen los pequeños hurtos. "Hay desde gente joven de poco más de 18 años, chicos y chicas, hasta personas de más de 50 años". No todos lo hacen por necesidad: "Hay quien simplemente buscar llevar un tren de vida que no puede permitirse con sus ingresos, lo que le lleva a robar ropa u otros productos de marca, que pueden ser desde gafas hasta botellas de vino".

También hay quien roba en las tiendas y departamentos de tecnología no para disfrutarlos o lucirlos, sino para lucrarse con una venta posterior a través de los portales de internet o de una tienda de compraventa de artículos de segunda mano.

Cámaras de vigilancia y 'trabajos' internos

Fruto de la presión delictiva, los propietarios han intensificado los mecanismos de vigilancia y control en sus establecimientos. Solo en Aragón, la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) tiene registrados 5.314 circuitos de videovigilancia privados, a los que hay que sumar los 177 que existen en la actualidad de titularidad pública. Son prácticamente el doble que en 2012, cuando en total había 2.859 registros, lo que refleja el interés por este tipo de medidas de protección.

En la Asociación Española de Codificación Comercial (AECOC) se calcula que el 60% de la 'perdida desconocida' de los comercios corresponde a los hurtos de menos de 400 euros, mientras que el 30% es por hurto interno y un 10% por fallos de almacenaje.

Huesca y Teruel

El ritmo de los robos es muy inferior en las provincias de Huesca y Teruel. En la provincia altoaragonesa se recurrió al seguro por este motivo en 134 ocasiones el año pasado (recordemos que en Zaragoza fueron 724), mientras en Teruel la cifra de avisos fue de apenas 81.

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