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Historias personales

Una atleta 'eterna', un 'lesionado crónico' y una bici de madera

El lema olímpico: "Citius, altius, fortius" -más rápido, más alto, más fuerte- se queda corto para las historias de superación personal que encontramos en Londres.

J.D. Mora. Zaragoza Actualizada 07/08/2012 a las 20:30
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Historias personales de los atletasEFE

Entrenar muchas horas diarias no asegura medallas, pero la fuerza de voluntad si que puede acercar la gloria. Las historias de la superación desde el inicio de las olimpiadas han sido múltiples. He aquí las de Londres 2012:

Keiran Behan, o como levantarse mil y una veces

En la vida del irlandés Keiran Behan las lesiones han sido más importantes que sus entrenamientos. Su tesón y aspiración por ser olímpico ha hecho que los traspiés del destino hayan fortalecido más todavía su sueño olímpico.

La historia de este gimnasta comienza cuando era un niño que intentaba piruetas en una colchoneta.  Los médicos le diagnosticaron un tumor en una pierna -benigno por fortuna-, y en la operación una negligencia médica le dejaba sin sensibilidad y con fuertes dolores. A pesar de la predicción de los doctores de que no volvería a caminar, Behan trabajó duro para que no fuese así y a los 15 meses ya estaba practicando la gimnasia de nuevo.

Tras la recuperación y después de ocho meses entrenando, un golpe accidental en la nuca durante un entrenamiento le provocaba un traumatismo cerebral y daños en el oído interno que afectaron a su equilibrio. Esta lesión le ocasionaba desmayos habitualmente. Pero dos años después y con la ayuda de un fisioterapeuta recuperaba la coordinación visual y motora y volvía a los entrenamientos.

Benham había vuelto una y otra vez y cada barrera que le ponía el caprichoso destino la superaba con mayor o menor dificultad. Sin embargo, en 2009, cuando por fin estaba preparado para una gran competición – el europeo celebrado en Azerbaiyán - una lesión en el cruzado de su pierna derecha le dejó fuera de su primera oportunidad. Otro manotazo de la diosa fortuna.

Con todo, lo volvió a hacer. Se volvió a levantar. Y sí, de nuevo volvió a lesionarse, esta vez de la rodilla izquierda. Seis meses más en el dique seco que le plantearon dejarlo todo.

Luchó contra las inclemencias del destino y Keiran Behan volvió a entrenar para por fin, de una vez por todas, conseguir su sueño. Ser olímpico en Londres 2012.

Competir con 11 años

A la edad en la que las niñas están jugando con sus amigas, la polaca Natalia Partyca estaba compitiendo en las paraolimpiadas de Sidney 2000... con 11 años.

Con el paso del tiempo, esta mujer ha seguido derribando obstáculos y con 23 años está compitiendo por segunda vez en unos Juegos Olímpicos junto a otros deportistas sin discapacidad.

Partyca nació sin su mano derecha, pero eso no le ha impedido ser la segunda mejor palista de Polonia y llegar a la tercera ronda de unos Juegos. Sin embargo, su viaje a Londres todavía no ha terminado. Quiere revalidar el oro en las paraolimpiadas y seguir aumentado su historia.

El ciclista de la bici de madera

El exciclista americano Jonathan Boyer viajó a Ruanda para llevar bicicletas en el marco de un proyecto solidario. Llegó para quedarse y ser el entrenador del equipo nacional de ciclismo. Allí conoció a Adrien Niyonshuti, un joven ruandés que destacaba por su velocidad... con una bicicleta de madera. Su talento no pasó desapercibido y el entrenador americano explotó las posibilidades del ciclista hasta convertirlo en profesional.

Esta sería otra historia de los talentos surgidos del África negra si no fuera por el trágico pasado del protagonista. Adrien Niyonshuti vio cómo el genocidio de 1994 devastaba a su familia llevándose a seis de sus hermanos. Él pudo huir y ahora honra a los suyos con su esfuerzo y resultados deportivos.

En Ruanda los niños quieren ser ciclistas, y Hiyonshuti anhela correr un Tour de Francia.

Mamá estuvo en las olimpiadas.. y tú también

Esto contará la tiradora Nur Suryani cuando dentro de unos días nazca su bebé. La malaya compitió en Londres en la prueba de la carabina a diez metros embarazada de ocho meses.

A pesar de la circunstancia, su única preocupación era que la niña le diese patadas a la hora de disparar, sin embargo, aseguraba que el peso del embarazo la hacía ganar en estabilidad. “No hay mal que por bien no venga”, como dice el refrán.

La enésima juventud

Oksana Chusovitina ha competido en seis olimpiadas y con tres naciones distintas. Esta uzbeca de nacimiento sigue sorprendiendo a propios extraños con sus elegantes movimientos en los aparatos de la gimnasia artística. Con dos medallas en su casillero, Chusovitina sigue compitiendo... a sus 37 años.

Cuando las gimnastas se retiran en el momento que su edad se acerca a los 30 años, la alemana -último país al que ha defendido en unos juegos olímpicos tras competir con la URSS y con su país de nacimiento- sigue al pie del cañón.







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