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Aísa, un destino imperdible para los amantes de las alturas

La estación de Candanchú en invierno y las rutas senderistas y ascenciones en verano convierten a la localidad de Aísa en un enclave único para disfrutar de la naturaleza.

La villa de Aísa se encuentra a orillas del río Estarrún, en el corazón del valle al que le da nombre. Ayuntamiento de Aísa

Torreón románico de Sinués. Ayuntamiento de Aísa

Área recreativa del Molino. Ayuntamiento de Aísa


La localidad de Aísa, en la comarca de La Jacetania, es sinónimo de naturaleza en estado puro, en un entorno tranquilo y recóndito que se configura como una zona imperdible para todos aquellos que se consideren apasionados de la montaña.

En invierno, la estación de esquí de Candanchú es la opción perfecta para disfrutar de este valle; mientras que en verano, la ascensión al pico de Esper o Garganta de Aísa, a 2.460 metros de altitud, o al de Las Blancas, a 2.131 metros, permiten descubrir esta zona en su máximo esplendor. Para los que acudan hasta esta localidad en busca de relax y desconexión, existen rutas senderistas de menor dificultad y zonas de picnic y merenderos, como la del Molino o la de Santa Juliana, donde disfrutar de una comida campestre en un entorno fluvial inmejorable.

Casonas y bordas

El municipio de Aísa destaca por la cuidada preservación de las viviendas, que conservan la arquitectura popular de la montaña, con mampostería para los muros y losas de piedra y pizarra para las cubiertas, muy empinadas para favorecer la caída del agua y la nieve.

A nivel religioso, destaca la iglesia parroquial de la Asúnción, obra del siglo XVIII, construida en sillarejo y con planta de cruz latina. En su interior destacan diversos retablos, siendo el más notorio el que preside el presbiterio, dedicado a la virgen que da nombre a la construcción.

Sinués y Esposa

Las pedanías de la localidad cuentan también con un rico patrimonio arquitectónico, tanto religioso como popular. En Sinués, destaca el recién restaurado torreón y la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol es una notable fábrica de cantería (poco usual en la zona), uno de los escasos templos góticos de la comarca levantado a finales del siglo XV.

En la localidad de Esposa, la iglesia parroquial de San Bartolomé, realizada en el siglo XVII, es un perfecto ejemplo de sillarejo y mampostería, albergando en su interior retablos barrocos y una hermosa talla de madera de la Virgen del Rosario.

Mucho más que una estación de esquí

Desde época romana, el puerto de Somport ha sido uno de los pasos pirenaicos más transitados, pues es el más accesible de todo el Pirineo central. Lo que fue una calzada romana fue aprovechada en el siglo XI como camino de peregrinación a Compostela. Así, donde hoy se encuentra una amplia oferta de hoteles y apartamentos destinados al turismo de invierno, se ubicaba en su día el Hospital de Santa Cristina, fundado a fines del siglo XI para acoger a los peregrinos y aliviarles de las penalidades del viaje y considerado uno de los tres hospitales para peregrinos más insignes, junto con los de Jerusalén y Mont-Joux; y el castillo de Candanchú, construido en el siglo XIII con fines defensivos y fronterizos. De ambas construcciones se conserva la integridad de su planta, y parte de la muralla en el caso del castillo.

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