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Sociedad

POLÍGRAFO

Y el polígrafo afirma... que dice la verdad

La aragonesa Conchita Pérez es la única mujer en España con titulación como poligrafista. Una técnica popularizada en la tele, pero con aplicaciones muy serias.

Conchita, con dos de sus aparatos: el antiguo y el moderno.
Y el polígrafo afirma... que dice la verdad
OLIVER DUCH

No es que ella sea pesimista, pero tiene una mala noticia: hay mucho embustero suelto. Sin embargo, Conchita cree que el refranero español es muy sabio y, por tanto, está convencida de que antes se pilla a un mentiroso... que a uno que no lo es. Ella, además, sabe detectarlos. "Cuando abro la puerta, ya sé quién dirá la verdad y quién no", afirma.

Y no es que tenga poderes paranormales ni visión con rayos X, sino la ayuda de una máquina de la que es experta: el polígrafo. Un aparato popularizado en los programas de cotilleo de la tele, pero cuyo fin, según Conchita, es muy distinto. "La tele ha desvirtuado este trabajo. Yo llevo unas semanas yendo a 'Sálvame', pero dejé claro cómo se iba a hacer. Hasta ahora, no se ha usado con las técnicas adecuadas ni el formato correcto. Dicen que someten al invitado a 200 preguntas y eso no hay quien lo resista. Hay que hacer un máximo de cuatro cuestiones, centradas en un solo tema", informa.

Y es que lo suyo es serio. Tanto, que se dedica a ello desde hace tres años. Entonces, esta empresaria tuvo un problema con una persona, y se veía impotente para hacerse oír. "Era su palabra contra la mía. Pensé que mucha gente se encontraría en mi misma situación, sin defensa. Y empecé a indagar en los países que usaban este mecanismo", recuerda. Con las mismas, se marchó a Estados Unidos, donde obtuvo su título en poligrafía en la Escuela Marston. "Soy todo lo que me he propuesto ser -reconoce-. Estudié Empresariales, he tenido negocios y me he sacado el título de directora de hotel y hasta el de instaladora de productos petrolíferos", cuenta. Con sus nuevos estudios, se convirtió en la única española polígrafa investigadora forense, reconocida además por las asociaciones profesionales de América y Europa. "Como en España no está reglado, solo somos tres personas en todo el país. Pero el ADN tampoco tenía validez hace diez años y ahora es la prueba fundamental en muchos juicios", indica Conchita.

Mientras tanto, esta zaragozana, nacida en Fuentes de Ebro, ha montado su propia empresa, poligrafiaprofesional.com. Y su radio de acción es más amplio del que en principio se pudiera pensar. Por ejemplo, robos en empresas. "El otro día, un chaval se había llevado 20 millones de su jefe. El dueño del negocio me llamó a las 10.00, a las 12.00 entrevisté al chico y, a las 16.00, lo estaba devolviendo todo". También se está empezando a aplicar en casos de infidelidad e, incluso, en selección de personal -"la gente miente mucho en los currículum", justifica-. Aunque hay ocasiones en las que la resolución está tan clara que no haría falta ni sacar los bártulos de la bolsa. "Hay comportamientos compartidos entre los delincuentes. Todos hacen cosas que les delatan, pero no las puedo contar...".

En cualquier caso, de la prueba final no se libran. Conchita lo tiene claro: no se puede engañar al polígrafo. "La gente se queda impresionada. Pero esto no es una máquina de la verdad o la mentira: simplemente, registra los cambios neuropsicológicos en una persona cuando piensa una cosa y dice otra", comenta. El artilugio de marras mide variables como la respiración, la sudoración o la presión sanguínea, algo difícil de enmascarar. "Si a alguien que ha robado se le interpela directamente, llega el momento en que puede soportar la respiración, pero suda o se le altera la sangre", comenta. Eso sí, entiende los nervios previos al examen. ella misma tuvo que pasar la prueba durante el curso en Estados Unidos. E impone. "Entiendo a la gente que me dice que se le va a salir el corazón antes de comenzar. Pero si no tienes nada que esconder, no hay que tenerle miedo. Todos somos sospechosos hasta que el polígrafo demuestra lo contrario", concluye.

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