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Sociedad
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CATÁSTROFE EN EL CARIBE

Una familia aragonesa en Puerto Príncipe

Siete aragoneses viajaron con Bomberos Unidos Sin Fronteras para prestar su ayuda en Haití los primeros días tras el seísmo.

Esther Fajardo, Kike Mur, Marta Pellicer, Michel García e Inmaculada Molina, parte del grupo aragonés que acaba de volver de Haití.
Una familia aragonesa en Puerto Príncipe
OLIVER DUCH

Acuden a la cita abrigados. Normal. Nieva afuera y acaban de volver de un lugar muy cálido. En lo que se refiere a temperaturas... y a la solidaridad que ha despertado, también desde aquí. De Zaragoza partió el 17 de enero un contingente de siete aragoneses que, junto a otros dos compañeros de Cáceres y Sevilla, formaron un equipo de Bomberos Unidos sin Fronteras que ha trabajado en el Hospital General de Puerto Príncipe durante 20 días, con el apoyo de la Asociación de Enfermeras de Urgencias de Aragón.

 

Aún tienen muy presentes sus primeros momentos en Haití. Como para no. "Lo primero que vivimos fue una réplica del terremoto", cuenta Kike Mur. La llegada al hospital también les impactó. "Nos encontramos un lugar lleno de camas por todos sitios, con pacientes por la calle?", cuenta la enfermera Esther Fajardo. Tres semanas después, la imagen había mejorado. "Cuando nos fuimos, todo el mundo estaba bajo una tienda y tenía una cama", se felicita su compañera Marta Pellicer.

 

A pesar del caos en el país, coinciden en que la organización entre las oenegés ha sido perfecta. Gracias a ello, este contingente ha podido realizar más de 400 asistencias. "Parecen pocas, pero muchas eran intervenciones quirúrgicas", apunta la médico Inmaculada Molina. Esto respecto a temas sanitarios, porque Michel García y Kike Mur, los dos bomberos aragoneses de la expedición, también se ocuparon de la potabilización del agua y de distribuir comida.

 

Este tiempo juntos los ha convertido en una pequeña familia. En el centro sanitario y en la casa que compartían, cedida por una mujer que había sido rescatada, tras 90 horas sepultada, por el primer equipo de BUSF que llegó a la zona, al que los aragoneses relevaron.

 

Algunos de ellos, como Kike e Inmaculada, tenían experiencia previa en catástrofes. De hecho, la médico viajó precisamente a Haití en 2008, tras los huracanes. "Las calles, las carreteras, las he visto parecidas. Ya estaba muy mal entonces", lamenta. Por eso, su preocupación se centra en el futuro, ya que, en su opinión, "la respuesta inicial ha sido tremenda".

 

Todos se hubieran quedado más, aunque reconocen que el cansancio se fue acumulando. "Si volvemos, tendría que ser con un plan concreto, no a crear problemas", señala Kike. Cada uno se ha llevado algo del país. Marta no puede dejar de recordar a la gente a la que mandaban a casa: "Muchos contestaban que ya no tenían". Esther aún se sorprende de que no pierdan la esperanza, "de que sean tan conformados". Y Michel recuerda especialmente el adiós. "En la cocina, lloraban cuando nos íbamos", dice con pena. Tantas vivencias les llevan a concluir que Haití les ha dado más a ellos que al revés. Por eso, Kike ya avisa: "Permanecemos operativos para salir de forma inmediata si se necesita".

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