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Sociedad

SEGURIDAD VIAL

Una empresa zaragozana patenta las cajas negras para coche

Demostrar la inocencia en un accidente de tráfico puede resultar más sencillo si se cuenta con imágenes de vídeo. Una empresa zaragozana, Car Angel, pretende facilitar este aspecto a través de las nuevas cajas negras para coche.

Los distintos elementos del dispositivo
Una empresa zaragozana patenta las cajas negras para coche

Nació a mediados de los años 50 para registrar la actividad de los pilotos y las conversaciones en la cabina de los aviones, pero ha tardado más de medio siglo en llegar al automóvil. Se trata de la caja negra, un elemento clave para determinar las causas de un eventual percance en el aire. Ahora, también, en carretera.

Ricardo Mazo, director general de Car Angel -empresa zaragozana que tiene la patente española de este producto-, explica el origen de la aplicación de este dispositivo a las cuatro ruedas: "La idea nació hace algo más de tres años. Ignacio Guilló (presidente de la empresa) estuvo a punto de tener un accidente de tráfico por culpa de la acción temeraria de otro conductor. Fue en ese momento cuando pensó en la posibilidad de registrar las imágenes del accidente". Ignacio no solo salvó la vida, sino que, además, tuvo una idea pionera.

A principios de año, esta compañía zaragozana consiguió la patente industrial para España y ya lleva un par de meses comercializando la caja negra cuya carcasa, al contrario de sus precedesoras aéreas -de color naranja-, es tan oscura como su proprio nombre indica.

El dispositivo, que comparte nombre con la empresa que lo fabrica, cuenta con un tacógrafo digital con GPS (conectado con Google Maps) y un acelerómetro que controla los cambios bruscos de velocidad en cualquiera de los tres ejes. En el momento en que este detecta una anomalía, las cámaras instaladas comienzan a captar imágenes, que quedan registradas tanto en la memoria interna como en la tarjeta SD del aparato. También el conductor puede, motu propio, iniciar la grabación en cualquier momento.

Además de demostrar quién es el culpable en un conflicto vial, el Car Angel, que se ubica en la parte superior del parabrisas, detrás del retrovisor principal, es útil para controlar flotas comerciales. Tanto las imágenes como las referencias de conducción quedan encriptadas, y solo pueden ser consultadas con contraseña, respetando la intimidad del usuario. Su precio de venta ronda los 450 euros.

Pruebas para un juicio

Tal y como señala Mazo, "como cualquier otra imagen de vídeo, las imágenes captadas por el Car Angel son válidas como prueba" en un pleito. "Basta con demostrar que estas no han sido manipuladas". De hecho, las propias mutuas señalan que, en muchos casos, puede incluso evitar el mal trago de pasar por los juzgados.

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