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Sociedad

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Un niño de 13 años pone en un brete a la NASA

¿Cuántas probabilidades hay de que el asteriode Apophis choque contra la Tierra el 13 de abril de 2036? Según la agencia espacial estadounidense, una entre 45.000. Pero los cálculos exhaustivos de Nico Marquard, de 13 años, indican que hay dos posibilidades entre 1.000.

El 13 de abril de 2036 podría llegar el fin del mundo. Hay dos posibilidades entre mil de que así sea. Así lo ha calculado Nico Marquardt, un niño de 13 años de Postdam (Alemania) que ha puesto en cuestión las previsiones de la NASA respecto a la trayectoria del asteroide Apophis, descubierto en 2004, y que dentro de 28 años podría pasar a una distancia de nuestro planeta menor a la que existe entre la Tierra y la Luna. La prensa alemana anunció que el adolescente trasladó sus cálculos a la NASA y ésta los dio por buenos. Sin embargo, tras el revuelo, la agencia espacial estadounidense ha negado haber entrado en contacto con Marquardt y mantiene sus cálculos de riesgo de impacto de Apophis con la Tierra en 1 de 45.000.

Marquardt ha observado y fotografiado el asteroide Apophis con el telescopio del Instituto de Astrofísica de Postdam y ha podido calcular la trayectoria que sigue este asteroide descubierto en 2004. Con un diámetro que oscila entre los 270 y los 415 metros y una masa de 200.000 millones de toneladas, Apophis sigue una órbita elíptica alrededor del Sol y, al menos en dos ocasiones, pasará muy cerca de la Tierra, a una distancia menor que la que existe entre nuestro planeta y la Luna (384.000 kilómetros).

En 2029, el asteroide pasará a unos 32.500 kilómetros de la Tierra, lo que, según Marquardt, podría provocar que Apophis, que recibe su nombre del dios egipcio de la destrucción, chocase con uno de los 35.880 satélites artificiales que el hombre ha puesto en el espacio, según informaciones de la agencia de noticias rusa Novosti. A juicio de Marquardt, si el asteroide choca contra uno de esos satélites, que orbitan a unos 36.000 kilómetros de distancia, su trayectoria podría verse modificada.

Así, siete años más tarde, en abril de 2036, Apophis podría chocar contra la Tierra, una probabilidad que la NASA había calculado como dos entre 100.000 (0,002%). Marquardt cuestiona a la agencia estadounidense y establece que la posibilidad de que el asteroide choque contra nuestro planeta es de dos entre 1.000. "En el choque contra la Tierra se liberaría una energía de 65 bombas nucleares como la que destruyó Hiroshima en 1945. Morirían millones de personas y una nube de polvo cubriría el cielo durante años", acabando con todo tipo de vida, señala el adolescente alemán. Además, "un gigantesco tsunami surgido en el oceáno atlántico inundaría parte de la Tierra", añade Marquardt.

La prensa alemana anunció que los cálculos de Marquardt habían sido asumidos por la NASA. Tras el revuelo, la agencia espacial estadounidense se ha visto obligada a precisar en un comunicado que nunca entró en contacto con el adolescente alemán y que mantiene su hipótesis de que Apophis tiene solo una posibilidad entre 45.000 de colisionar con la Tierra. La NASA considera muy remota la posibilidad del choque previo con un satélite artificial en 2029, ya que el asteroide pasará lejos de la zona donde se concentran todos ellos.

Primer satélite "ecologista"

Por otro lado, la Agencia Espacial Europea (ESA) y la empresa Astrium firmaron ayer un contrato de 195 millones de euros para la fabricación del Sentinelle-2, el primer satélite de observación de la Tierra que proporcionará datos esenciales sobre el medio ambiente.

El director de programas de observación de la Tierra en la ESA, Volker Liebig, destacó la importancia de esta misión para Europa y recordó que el satélite "permitirá a Europa observar de forma continua las evoluciones de su medio ambiente".

El Sentinelle-2, cuyo lanzamiento está previsto para 2012, ofrecerá mapas de la corteza terrestre, de la ocupación del suelo y su evolución, y de las variables geofísicas del planeta. Estos servicios serán utilizados en el estudio del cambio climático, el desarrollo sostenible, las políticas medioambientales, la protección civil europea, la política agrícola común, la ayuda al desarrollo, las acciones humanitarias y la política exterior y de seguridad común, precisó la ESA en un comunicado.

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