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CÁNCER

Un estudio revela el efecto cancerígeno de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki

La investigación publicada por la revista "Cancer Research", indicó que los sujetos que vivían cerca de los lugares de las explosiones eran jóvenes que desarrollaron el cáncer al llegar a la edad adulta.

Las bombas atómicas lanzadas por EE.UU. contra las ciudades de Hiroshima y Nagasaki en 1945 alteraron los cromosomas de algunos sobrevivientes que desarrollaron cáncer de la tiroides, según un estudio de científicos japoneses.

La investigación publicada por la revista "Cancer Research", indicó que los sujetos que vivían cerca de los lugares de las explosiones eran jóvenes que desarrollaron el cáncer al llegar a la edad adulta.

Según los científicos de la Fundación para la Investigación de Efectos de la Radiación, en Hiroshima, es probable que esos pacientes de cáncer hayan sufrido una "redistribución cromosomática" conocida RET/PTC, la cual no es frecuente en adultos que desarrollan la enfermedad.

Kiyohiro Hamatani, autor principal de la investigación, indica en el informe que los estudios sugieren que un solo factor genético puede ser suficiente para la transformación celular en la glándula tiroides y el desarrollo de tumores.

Según Hamatani, el cáncer de la tiroides está vinculado con la exposición interna y externa a la radiación y que ese efecto ha quedado demostrado con otras precipitaciones radiactivas como la registrada en la planta nuclear de Chernóbil en 1986.

El científico añade que luego de ese accidente los niños que desarrollaron el cáncer papilar de tiroides también sufrieron esa redistribución, aunque ésta fue levemente diferente a la de Hiroshima y Nagasaki.

Los investigadores llevaron a cabo un estudio comparativo de pacientes de cáncer con RET/PTC y otros con una mutación conocida como BRAF, la cual está vinculada a más de un 70 por ciento de los pacientes de esa enfermedad que no han estado expuestos a la radiación.

El análisis reveló que en los pacientes de RET/PTC se constató que la enfermedad se manifestó por efectos de una mayor dosis de radiación.

Además, la aparición del cáncer ocurrió en estrecha relación con la edad del paciente.

"Esto significa que cuando más joven era la persona que vivía cerca de los puntos donde estallaron las bombas más probabilidades tuvo de que se declarara el cáncer de tiroides en su edad adulta. Esta es la primera vez que se demuestra", dijo el científico.

Sin embargo, hasta el momento los investigadores desconocen cómo la radiación produce esta redistribución RET/PTC.

Podría ser por un daño directo del ADN o una inestabilidad genómica inducida por la radiación, añadió.

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