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"Tras 16 años trabajando solo tenemos 300 euros de paro"

Juani Álvarez y su hija Andrea juegan con un gato.
"Tras 16 años trabajando solo tenemos 300 euros de paro"
ESTHER CASAS

Con la crisis se venden menos pisos, por lo que se frena la construcción de nuevas viviendas y ya no hacen falta encofradores. Con la crisis, también, se venden menos muebles. Y sobra personal en las tiendas que se dedicaban a ello. La familia de Gabriel Sánchez y Juani Álvarez se ha visto afectada de pleno por el parón en el sector de la construcción. Tienen una niña de dos años y una hipoteca que pagar.

 

Gabriel tiene 32 años, es encofrador autónomo, con otros tres familiares como socios. Ahora llevan mes y medio sin trabajar, pero tienen que seguir pagando la cuota de autónomos y las deudas a los bancos. Juani, de 33 años, es costurera y llevaba 16 trabajando en una pequeña empresa de tapicería de sofás. Con el descenso de ventas, los dueños de la empresa han despedido a todos los trabajadores. Lleva seis meses en paro y solo cobra 300 euros, porque en el momento del despido estaba con jornada reducida para poder cuidar de su hija.

 

"Empecé a trabajar a los 14 años, cuando iba al instituto. En esta empresa llevaba 16 años y ahora solo me han quedado 300 euros de paro, es muy injusto. Además, me han quitado la ayuda de 100 euros de madre trabajadora. Tengo contacto con mis jefes y me han dicho que cuando las cosas vayan bien me volverán a llamar. Pero, mientras tanto, llegamos muy justos a final de mes. Las cuentas no salen", afirma Juani.

 

Su marido, como es autónomo, solo cobra cuando trabaja y últimamente salen muy pocas obras. Y, como autónomo, no tiene derecho a recibir el subsidio de desempleo. Gabriel, un hermano, un primo y un tío suyos decidieron montar una empresa de encofradores hace cinco años. "Al principio, las cosas iban muy bien. Había mucho trabajo, hasta tenían que rechazar obras a las que no llegaban. Hace dos años empezaron a notar la crisis y ahora apenas les llaman. En una obra no les quisieron pagar y tuvieron que dar el dinero por perdido, porque económicamente no les salía a cuenta ir a juicio", narra la mujer.

 

Las cuentas, como dice Juani, no cuadran: pagan al mes 500 euros de hipoteca (hasta hace un año eran 1.200, pero renegociaron con el banco la ampliación del plazo), 300 de autónomos, más los gastos de la casa y la comida. Sus únicos ingresos fijos son los 300 del paro de Juani. Y deben 48.000 euros al banco que tuvieron que invertir para poner en marcha la empresa de Gabriel.

 

"Vamos tirando gracias a los ahorros de los años buenos, pero ya se están terminando, y a la ayuda familiar. Muchos días comemos en casa de mi madre o mi suegra, que también viven en el barrio. Toda la ropa de Andrea es de una sobrina. Miramos mucho los gastos. Nuestras vacaciones fueron ir a la piscina de Valdefierro", cuenta Juani.

 

Otros vecinos están viviendo una situación similar. "Aquí en el barrio vivíamos mucha gente de la construcción, familias enteras de encofradores, albañiles, yesaires? Mi hermano, mi cuñado y mi suegro también están en el paro, todos de la construcción. Mi madre, con 65 años, sigue trabajando en casas para ayudarnos a los hijos", señala.

 

Pese a todo, Juani no pierde la sonrisa. "Hay que salir adelante. Yo aguanto mucho e intento ser positiva. Las cosas mejorarán. Mi marido está buscando algo para salir de la construcción", apunta.

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