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Sociedad
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SHANGÁI 2010 CIERRA este domingo SUS PUERTAS

Termina la Expo que batió todos los récords

Shangái 2010, la Expo que tomó el testigo de Zaragoza 2008, cierra tras haber sido la que ha contado con mayor participación, recinto y visitantes de la historia.

Aspecto de la Expo de Shangái, en vísperas de su clausura
Termina la Expo que batió todos los récords
EPA

La aventura de la Expo Shanghái 2010 empieza en las colas de espera. Masas de personas se acumulan ante los mostradores, los controles de seguridad y en los pasillos de los pabellones. En el de Arabia Saudí, uno de los más populares y también el más caro, la espera puede durar hasta nueve horas. Por eso, no soprende que cuando este domingo cierre sus puertas después de medio año, la Expo de Shanghái haya batido el récord de visitantes.

En total, 70 millones de curiosos se desplazaron a la metrópolis china, un récord al que aspiraban los organizadores desde el principio. En aquel entonces, ese objetivo parecía muy cuestionable, pero luego las masas se movilizaron. Y no es de extrañar: la gente sentía curiosidad por la que estaba llamada a ser la mayor exposición universal de todos los tiempos y la primera que tenía lugar en un país emergente.

"Han batido muchos récords", dice el secretario general de la organización responsable de las exposiciones (BIE), el español Vicente González Loscertales. "Un récord de participantes, un récord de visitantes y el mayor recinto para una Expo construido hasta la fecha", añadió.

Bajo el lema "Una ciudad mejor, una vida mejor", esta edición de la Expo ha girado en torno al desarrollo sostenible de las ciudades. Dos años después de la Expo de Zaragoza, España se presentó ante el gigante asiático con un edificio bautizado como el "pabellón cesto", ya que está cubierto de paneles de mimbre de distintos colores. A principios de esta semana, la ministra de Economía, Elena Salgado, donó a la organización a Miguelín, el bebé gigante diseñado por la cineasta Isabel Coixet para el pabellón.

Para la china Chen Yun, la Expo ha constituido "una oportunidad para viajar por el mundo", que de otra forma no habría tenido. Sin embargo, no todos sus compatriotas comparten su entusiasmo. "La vedad es que no me apetece esperar tres horas para pasar diez minutos dentro (de un pabellón), pero no hay otra forma", critica Yong Peng, que aguardaba este sábado en una de las largas filas de espera.

Yong tampoco sabría explicar muy bien qué lo llevó hasta la Expo. "Bueno, todo el mundo viene", señala. Y duda que a largo plazo la Expo vaya a suponer algo para su país, aunque haya sido calificada de "exitosa, espléndida e inolvidable" por el presidente del Comité Popular Nacional, Wu Bangguo.

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