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SALUD

"La terapia génica permitirá mejorar la calidad de vida, pero no alargarla"

El eminente científico Douglas Wallace habló ayer en Zaragoza sobre la relación de la mitocondria con diversas enfermedades. Sus estudios del ADN mitocondrial se centran también en la evolución humana

Los nuevos avances en terapias génicas y en terapias metabólicas hacen albergar fundadas esperanzas de un futuro en el que se podrá mejorar notablemente la calidad de vida durante la vejez, aunque la esperanza de vida no sobrepasará los límites que ya se han establecido en la actualidad. Ese fue uno de los mensajes que expresó ayer en Zaragoza el investigador Douglas C. Wallace, director del Centro para la Medicina Molecular y Mitocondrial y Genética de la Universidad de California en Irvine, considerado una autoridad mundial en el estudio de la variación genética del ADN mitocondrial, tanto desde el punto de vista poblacional como de patología.

"Aunque no hay respuesta efectiva sobre si se podrá prolongar la vida en el futuro, la idea fundamental no es prolongarla, sino que haya una mejor calidad de vida hasta el final de nuestros días", declaró a este periódico el doctor Wallace, que pronunció una conferencia en la Facultad de Veterinaria sobre el papel de las variaciones genéticas del ADN mitocondrial en las enfermedades degenerativas, en el cáncer y en otras relacionadas con el envejecimiento. Este investigador vino invitado por Julio Montoya, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Zaragoza, y por Eduardo Ruiz, investigador de este departamento que ha trabajado varios años con Wallace en Estados Unidos.

Las enfermedades mitocondriales incluyen un variado grupo de trastornos producidos por fallos en el sistema de fosforilación oxidativa, la ruta final del metabolismo energético mitocondrial. "Tenemos enfermedades mitocondriales muy concretas, pero creo que muchas enfermedades que existen en la actualidad están muy directamente relacionadas con la mitocondria, como las enfermedades degenerativas, el alzhéimer, el parkinson, enfermedades cardiovasculares, sordera, cegueras, cáncer, etcétera", señaló el doctor Wallace.

Varias terapias

Para abordar este amplio espectro de patologías hay básicamente tres tipos de terapias: la terapia génica -con genes mitocondriales-, la terapia metabólica -que sería más preventiva- y la de regeneración por medio de células madre. "La mejor terapia para las enfermedades que empeoran con la edad es la terapia preventiva. Lo que ocurre en estas enfermedades es que las células mueren porque falla la mitocondria a causa de que disminuye la producción de energía, porque hay un aumento en la producción de radicales libres y porque se activa un mecanismo de muerte celular muy específico. La terapia, en este caso, es utilizar células madre para recuperar los tejidos", señaló este experto. "Es probable que gracias a posibles terapias que ahora todavía no están desarrolladas estas enfermedades podrán atajarse. Quizás se pueda prolongar algo la vida, pero no mucho más de lo que ya se ha alcanzado hasta ahora", añadió.

Genes y razas

Respecto a los rasgos genéticos raciales, cuestión que ha sido objeto de debate entre distintos científicos, el doctor Wallace afirmó que, en efecto, "hay muchas diferencias genéticas entre los individuos" y que "es muy importante conocer cómo estas diferencias pueden afectar a la salud de las personas, ayuda a la ciencia conocer cómo esas características genéticas han permitido a los individuos adaptarse a diferentes ambientes". "Lo que ocurre es que no se pueden asociar características externas, como puede ser el color de la piel, con fondos genéticos particulares. Esto es una visión muy simplista, la cuestión es bastante más complicada. No hay compartimentos estancos a nivel genético. Las personas que tienen un color determinado de la piel no tienen unas características genéticas marcadas y totalmente diferentes de otros individuos", agregó.

Puso un ejemplo concreto, el de la anemia falciforme, que es una enfermedad que está producida por una mutación en la hemoglobina: "En África, esta mutación ha predominado mucho en las regiones en las que hay mucha malaria. Esta mutación previene de la malaria a las personas que habitan estas regiones africanas y también en países como Italia o España, en las que también puede haber malaria".

Los primeros pobladores

El doctor Wallace ha participado activamente en los estudios de la evolución humana a través del estudio del ADN mitocondrial, gracias a una de las características más importantes del sistema genético mitocondrial, que es que se hereda exclusivamente de la madre. Las mujeres pasan este DNA a todos sus hijos, pero solo las hijas lo volverán a pasar a la siguiente generación. En base a estos estudios se ha podido determinar que pudo haber hasta cinco migraciones que colonizaron el continente americano. "La colonización de todo el planeta partió de África, donde había muchas líneas genéticas mitocondriales, pero solo dos de ellas (llamadas "M" y "N") salieron y poblaron el mundo. La razón por la que estas líneas fueron capaces de dejar África es porque permitieron a las personas que las llevaban llegar hasta lugares con condiciones climáticas muy diferentes a las africanas".

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