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SANIDAD

Sus señorías también tienen corazón

Los diputados aragoneses se sometieron ayer a un chequeo para medir su salud cardiovascular. No sufran: están bien

Los políticos tienden a subir la tensión. La de los demás, sí, y también la suya propia. Así que, ayer, los diputados aragoneses se sometieron a un chequeo para ver cómo está su corazón, una iniciativa de la Sociedad Española de Cardiología y la Fundación Española del Corazón que ya ha pasado por otros parlamentos regionales. ¿El resultado? Bastante bueno. Sorprendido se mostró Jaime Gimeno, cardiólogo del Clínico. "En general, están bien, aunque tienen una ligera tendencia al sobrepeso. Si perdieran dos o tres kilos...", contó el doctor. "La mayoría no hace mucho ejercicio -añadió-, aunque pensé que habría más fumadores, por eso del estrés".

 

Con este diagnóstico, la mayoría de los diputados salía como unas castañuelas de la consulta. "¡Estoy de maravilla! -reveló Javier Allué, del PAR-. Todos los números me han salido bien". Se refería a los análisis, no a nada relacionado con presupuestos? Y eso, aun reconociendo que, en algún pleno, "alguna intervención me ha hecho subir la bilirrubina". Y contó su secreto: "Voy a un gimnasio desde hace un año".

 

También salió exultante Chesús Bernal, de CHA: "Estoy como un toro". No es para menos. Por no tener, ni colesterol. "La máquina ni me lo localiza", comentó. A pesar de definirse como "nervioso", su tensión arterial es baja. "Eso me ha debido de venir bien en política", apuntó entre risas. Por su parte, Adolfo Barrena, de IU, reconoció haberse hecho los análisis por prevención. Su salud cardiovascular estaba perfecta. "A mi trabajo le pongo corazón -dijo al respecto-, pero sobre todo razón. Y entusiasmo". Sobre sus compañeros, declaró que ninguno le pone cardiaco, ni siquiera los de signo contrario. "Nunca llevo el tema político a lo personal", sostuvo.

 

Otro que no se exalta es el popular Gustavo Alcalde, sobre todo, según dijo, desde que no preside el partido. Alcalde confiaba en su salud antes de ser auscultado, y más desde que dejó de fumar. Eso sí, reconoció que, en ocasiones, se pone nervioso, "en especial con Marcelino Iglesias, que vive en un mundo irreal".

 

Quién sí debe cambiar algún hábito es el presidente de las Cortes, el socialista Francisco Pina. "El colesterol tengo que vigilarlo. Y eliminar el tabaco", manifestó. Aunque tanto él como el resto de sus compañeros reconocieron haber vivido sesiones de infarto, Pina se muestra orgulloso de la calma que reina en su parlamento. "Los estrambotes no son frecuentes -matizó-. Pero, al fin y al cabo, representamos a los ciudadanos, con sus virtudes y con sus vicios". Unos vicios que tendrán que olvidar, sobre todo los que no recibieron un buen diagnóstico. Eso sí, la campaña siempre les servirá a los señores diputados para vigilar sus parámetros. Y, a los demás, para darnos cuenta de que sus señorías también tienen corazón.

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