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HERALDO ABIERTO

"Pedimos civismo a los conductores de camiones"

Pese a los parches que se están colocando en la carretera que une a la localidad turolense de Castelnou con su central térmica, los vecinos creen que no se arreglará el problema si no se prohíbe el paso a vehículos pesados.

Un turismo trata de sortear un gran socavón que ocupa casi todo el ancho de la carretera.
"Pedimos civismo a los conductores de camiones"
GERMÁN LORENZ

Solo tiene poco más de tres años, pero la carretera que une la localidad turolense de Castelnou con la central de ciclo combinado de gas de la empresa Electrabel y el apeadero de Escatrón ha tenido que ser sometida a una operación de parcheo urgente tras la aparición de unos profundos socavones que la hizo intransitable para los vehículos.

"Llegó un punto en el que los habitantes del pueblo no podíamos circular por ahí con nuestros coches teniendo que dar un gran rodeo. Esta situación afectaba, sobre todo, a los que tienen que ir a trabajar a la central", explica Germán Lorenz, vecino de Castelnou.

Las irregularidades en el firme se hicieron notables tras una fuerte tormenta de verano que deterioró algunas partes del trazado, especialmente de las cunetas, aunque vecinos y Diputación coinciden en señalar al anormal tráfico de vehículos pesados como el principal responsable del destrozo.

Tráfico pesado

"El paso de camiones, tanto cargados como vacíos, no paraba de levantar el asfalto. Avisamos a la Guardia Civil pero ellos nos dijeron que no podían hacer nada al respecto puesto que no les podían prohibir el paso", afirma Lorenz. "El principal problema radica en que ellos -los camioneros- ven como se estropea y parece darles igual", asevera.

Las quejas vecinales llegaron hasta la Diputación Provincial de Teruel (DPT), que el pasado 29 de noviembre comenzó una operación de parcheo. Una solución temporal para, al menos, devolver la transitabilidad a la vía, que posee una longitud total de unos siete kilómetros. Aunque, tal y como subraya Lorenz, los problemas persistirán si no se frena el tráfico de vehículos de gran tonelaje. "Si tras las obras continúan pasando los camiones no habrá servido para nada", sentencia.

Una tesis que corroboran desde la propia DPT, que recuerda que la carretera se ideó sobre un viejo camino, de titularidad municipal, para dar un acceso cómodo a la estación, que emplea a unas 50 personas, y no para soportar el tráfico rodado de vehículos industriales, como el que sufre en la actualidad la zona.

En principio, esta circunstancia se debe a la concentración parcelaria que se está llevando a cabo en la localidad vecina de Samper de Calanda. Una actuación con fecha de caducidad, como lo es la solución elegida.

La medida definitiva, esto es la reconstrucción de la travesía, parece que deberá esperar. De momento, no se han cerrado los presupuestos de la Diputación para 2011 por lo que no se puede saber si el proyecto se ejecutará el próximo año o no. Se estima que el arreglo que necesita la carretera solo concierne al firme y no al trazado de la misma, por lo que se podría solucionar con una doble capa de aglomerado.

Sin embargo, mientras se decide si se lleva o no a cabo, en el pueblo se demanda que, al menos, se prohíba el tráfico pesado por la zona.

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