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Sociedad
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EXORCISMO

Satanás habla alemán

Los exorcistas vuelven a actuar en el país treinta años después de ser proscritos al morir una joven epiléptica a la que trataron.

Anneliese Michel tenía 16 años cuando escuchó, por primera vez, la voz que retumbaba dentro de su cabeza. Aunque los médicos le diagnosticaron epilepsia, la joven creyó que estaba poseída por el diablo. Cuando tenía 23 años, se sometió a 67 sesiones de exorcismo que acabaron con su vida. Cuando Anneliese murió, el 1 de julio de 1976, pesaba 31 kilos.

Dos años después de su muerte, sus padres y los dos sacerdotes exorcistas que la trataron fueron condenados a seis meses de cárcel bajo el régimen de libertad condicional. A pesar de las evidencias médicas, uno de los exorcistas mantuvo que el cuerpo de la joven había sido poseído sucesivamente por Lucifer, Judas, Caín, Nerón y Hitler.

El escándalo causó un grave daño al obispado de Würzburg, que había autorizado las sesiones de exorcismo. La Conferencia Episcopal alemana, para evitar nuevos daños, modificó su postura oficial y, además de condenar el rito medieval al olvido y al silencio, declaró a la joven enferma mental. Pero, aunque la práctica del exorcismo fue considerada un tema tabú desde la muerte de Anneliese, la Iglesia católica siguió activa en su eterna lucha contra Satanás. Gracias a dos años de investigación para la radio WDR, el periodista Marcus Wegner descubrió que el arzobispado de Padeborn había autorizado tres prácticas de exorcismo en los últimos nueve años y que otros 18 casos habían llegado a manos de los obispos para su aprobación.

Los tres casos fueron confirmados por el arzobispado, que declinó dar mayores detalles. En cambio, el sacerdote de Freising Jörg Müller reveló que sólo en el último año había recibido 350 peticiones de personas que aseguraban estar poseídas por el diablo. "Las terapias médicas no les ayudaron y por eso querían ser exorcizados", admitió el religioso, que dirige un grupo de sacerdotes, médicos y terapeutas dedicados a tratar los casos donde la medicina tradicional ha fracasado.

A causa del silencio oficial de la iglesia alemana, nadie conoce el número de exorcistas que siguen en activo ni los casos en los que la Iglesia se ha involucrado. Pero un cura de Polonia, el padre Wiktorm, revela que sólo el año pasado se habían realizado más de 300 conjuros en el país.

¿Está Alemania asediada por Satanás? Por lo que parece, casi. La experiencia ha demostrado al padre Jörg Müller que uno de cada diez casos que han llegado a su escritorio no tiene explicación terrenal. "No se puede explicar todo en este mundo. Por eso, no podemos demostrar que el demonio existe, pero tampoco que no existe", dijo el religioso, quien admitió que teme una maldición diabólica: "Quien lucha contra el diablo, tarde o temprano tendrá que enfrentarse personalmente a él".

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