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IGLESIA

Rouco no descarta movilizaciones contra la reforma de la ley del aborto

El presidente de los obispos lamenta que "no haya voluntad de negociar" la asignatura de Educación para la Ciudadanía y defiende el derecho de los padres a objetar

El presidente de la Conferencia Episcopal, Antonio María Rouco Varela, no descarta movilizaciones contra la reforma de la ley del aborto que estudia el Gobierno. "El principio del derecho a la vida no se puede someter a criterio de mayorías y minorías, está por encima de la opinión pública", subrayó el prelado, que abogó por una "laicidad positiva" en las relaciones Iglesia-Estado y defendió el derecho de los padres a objetar Educación para la Ciudadanía.

"Es posible el acuerdo si se modifica el programa", puntualizó sobre la polémica asignatura. En un tono algo más conciliador del que acostumbra, Rouco Varela participó este miércoles en Madrid en un desayuno informativo organizado por Europa Press en el que abordó los principales asuntos que preocupan al estamento eclesiástico. Entre ellos, la reforma de la ley del aborto que planea el Ejecutivo. Sobre este espinoso tema insistió en la defensa del derecho a la vida del no nacido y precisó que éste no tiene «nada que ver» con respetar «el derecho de la madre». A su juicio, la formación del no nacido «no depende de elementos cuantitativos», en alusión a la ley de plazos, ya que «desde el momento que hay código genético hay que hablar de quién y no de qué».

«La Iglesia es indispensable en la formación de las conciencias», subrayó el arzobispo de Madrid, que aunque sugirió que los obispos no tomarán la iniciativa en una posible movilización sí subrayó que «los ciudadanos católicos tiene todo el derecho a hacerlo». «La Iglesia es una realidad constituida por católicos con vocación de hacer presente su posición y su forma de ver el mundo. Los católicos, en un estado democrático, pueden hacer uso de instrumentos como el derecho de manifestación, de expresión y de reunión de modo legítimo» agregó. Por eso «ni descarto ni dejo de descartar que haya movilizaciones» zanjó. «Si se da el fenómeno, serán los seglares los que lo hagan».

Respeto y objeción

El presidente de los obispos lamentó que «no haya voluntad de negociar» sobre Educación para la Ciudadanía. «Tengo esperanza de que la haya, porque es un asunto muy sencillo de resolver con una modificación del programa que aceptaría cualquiera» dijo, para añadir que «no hay rebelión alguna contra la asignatura».

«La Ley se va a respetar, aunque otra cosa es que se haga objeción de conciencia» dijo el prelado. Defendió su derecho a criticar la ley y apeló de nuevo al derecho de los padres a decidir sobre la educación religiosa y moral de sus hijos y a que «usen todos los medios legítimos» para lograrlo.

Rouco calificó de «innecesaria» la Ley de la Memoria Histórica ya que, a su juicio, las heridas de la Guerra Civil están cerradas y sería erróneo trasladar un debate "agotado" a las nuevas generaciones. «Soy de la generación que nació en la guerra, no de la generación de la guerra; hemos vivido la reconciliación con una normalidad y una positividad suficientes. No debemos trasladar esta polémica a generaciones posteriores» insistió. Además, aseguró que las parroquias no han facilitado información alguna al juez Garzón «porque no tienen ningún escrito» que la reclame.

Moderación y diálogo

Cuestionado sobre si todos estos asuntos «suponen que el Gobierno hace una política de confrontación con la Iglesia», el máximo responsable de los obispos utilizó un discurso contemporizador. «No creo que haya confrontación ni política de choque, que es una palabra muy dramática. Lo que hay es diálogo, que es la respuesta de la Iglesia. Hay divergencias y tesis opuestas, que es lo normal», añadió.

En este punto, recurrió al concepto de «laicidad positiva» sobre el que disertó largo y tendido. Precisó que la tan alabada laicidad francesa no es el espejo en el que le gusta mirarse. «No tengo envidia de Francia, que tiene otros problemas. En un contexto global, estoy mejor en España que en Francia. Si siento envidia por alguna situación, sería por la que se da en Alemania» afirmó.

Con este discurso, Rouco Varela negó ser un «duro» dentro de un episcopado. Allí «no existen las corrientes dura y blanda que se quieren trasladar a la opinión pública». «Como pinta de boxeador, no tengo» bromeó.

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