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Sociedad
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TERCER PREMIO: 75.931

"Repartir tanto dinero es genial"

El 75913, número anticrisis y a prueba de supersticiosos, cayó íntegramente en una administración madrileña, cuyo dueño resultó agraciado con el tercer premio.

El responsable de la Administración número 187 de Madrid, Juan Ángel González, muestra su décimo premiado.
"Repartir tanto dinero es genial"
VíCTOR LERENA/EFE

Abrumado pero "encantado de la vida". Así recibió Juan Ángel González, lotero de la Administración número 187 de Madrid, la noticia de que el tercer premio del Sorteo Extraordinario de Navidad recaía en su establecimiento. La diosa Fortuna hacía que a las 11.56 los niños Marisel Carvajal y Alfredo R. Grande cantaran el número 75913. Una cifra que desataba la locura en el establecimiento de la avenida de la Ciudad de Barcelona, enclavado en un barrio céntrico de Madrid.

El lotero, con un tranquilidad pasmosa, aseguró que el premio estaba muy repartido. Muchas empresas vecinas a la administración están abonadas a ese número desde hace tiempo. "Tan solo nos devolvieron ayer dos décimos. Todo lo demás se había vendido", explicó. Todo el lote se vendía de manera íntegra en este punto de venta. "Estoy fuera de órbita. Repartir tanto dinero es genial", explicó Juan Ángel, que además de lotero fue uno de los agraciados.

"Siempre compro un número de los que están abonados, así que sabía que si tocaba por aquí yo mismo podía tener mucha suerte", comentó. Casado, con dos hijas, Juan Ángel tiene claro lo que hará con el dinero: "Parte de esa cantidad la dedicaré a echar una mano a una de mis hijas, que está en paro. Lo demás servirá para tapar agujeros".

Hasta el lugar se acercaron poco a poco algunos de los agraciados. Ana Mari, de 76 años, llegaba con su carro de la compra para comprobar su fortuna. Le habían comentado en un mercado cercano que el tercer premio había caído en el barrio. Y efectivamente. El tercer premio tampoco la había dejado de lado. "No me lo puedo creer. Hace cuatro años también me tocó el tercer premio", explicó nerviosa. Al parecer, la casualidad hizo que el martes por la mañana pasara por la administración y se quedara prendada del 75913.

El caso de Ariel y Moriel es más particular. Compraron el número en la cafetería para los empleados de Renfe situada en la cercana estación de Atocha. El primero, natural de Ecuador, tuvo que convencer al segundo para que se sumara a él en la compra del décimo. "El 13 me atraía muchísimo e intuía que podía tocar, pero no quita que esto sea un milagro", comentó Ariel. Casado y con cuatro hijos, dedicará el dinero a la manutención de su familia. Mientras, a Moriel le vendrán muy bien los 50.000 euros para ayudar a su madre, enferma.

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