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Prohibido el paso después de dos siglos

Prohibido el paso después de dos siglos
Prohibido el paso después de dos siglos
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Los vecinos del barrio de La Cartuja Baja (Zaragoza) se han rebelado contra la instalación de unas verjas en uno de los arcos de la antigua portería del monasterio por el que desde hace 174 años se permitía el paso. Su malestar por esta actuación patrimonial, que forma parte de las obras de rehabilitación que ejecuta el Ayuntamiento, quedó patente en una asamblea vecinal celebrada hace unos días. Ya se están recogiendo firmas y el alcalde del barrio mantiene hoy una reunión con responsables de Urbanismo para intentar dar marcha atrás a esta decisión.

El edificio de la portería forma parte de las antiguas dependencias del monasterio, inaugurado en 1767. Tras la Desamortización de Mendizábal, en 1835, pasó a manos de particulares. Desde entonces, se permitía la circulación por debajo del arco principal -ahora de dirección única (hacia la calle de Juan de las Viñas)- y “nunca ha afectado a la estructura ni ha originado problemas”, recuerda Rafael Urchaga, vicepresidente de la asociación de vecinos Jerónima Zaporta.

Este acceso es “la salida natural de la parte vieja del recinto a la vía perimetral que rodea el barrio” y “a la gente mayor se le condena a dar un rodeo a pie”. De la misma opinión se muestra Pilar Navarro, miembro de la asociación cultural El Chiflete que está recogiendo firmas para que el paso no se bloquee. “En esta zona –cuenta- viven muchos ancianos y entrar y salir de La Cartuja con la portería cerrada será como una excursión”. “Simplemente el hecho de ir a comprar se convertirá en una odisea”, afirma, porque el supermercado se encuentra tan solo a unos metros de este edificio protegido.

Este colectivo ha recogido hasta ahora 700 firmas para que se permita la circulación de viandantes, aunque “viendo el sentir de la población, ampliaremos la petición para que vuelva a estar como antes”.

 

Asamblea vecinal

Más de un centenar de personas acudieron a la asamblea convocada por la asociación de vecinos esta semana y decidieron solicitar, por unanimidad, que “se respete el tránsito de vehículos y peatones a través de la portería”.

Este colectivo ha enviado una carta a la alcaldía de barrio y a Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Zaragoza en la que exponen que las puertas metálicas, que se colocaron el pasado viernes, impedirán la “única salida al norte de La Cartuja Baja” y “su cierre provocará graves perjuicios a los vecinos”. Históricamente la portería ha sido la entrada y salida del barrio y, en particular, “al antiguo monasterio de la Inmaculada Concepción, donde viven más de ochocientas personas”.

La portería, cuyas obras de rehabilitación se están ejecutando con cargo al fondo estatal de inversión local, albergará la sede de la alcaldía y un museo, explicó el alcalde del barrio rural, José Ramón Gracia. Según afirma, “los vecinos piden que se quede como estaba y yo apoyo lo que digan”. “No vemos lógico -argumenta- que de un plumazo se nos cierre el acceso. Entiendo que si existe algún riesgo se restrinja al tráfico rodado, pero nunca a las personas”.

Desde Urbanismo aclararon que la utilización de estas verjas estará condicionada al uso que le quieran dar los vecinos y podrían estar abiertas si así lo desean. Sin embargo, añadieron que resulta difícil conciliar la situación actual con la defensa y el cuidado del patrimonio artístico. Fuentes municipales indicaron que este paso no es la única salida por la zona norte y que se crea un espacio nuevo en la portería pero no se les obligará a cerrar el arco.


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