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Sociedad

MIGUEL CALVO, CATEDRÁTICO DE LA UNIVERSIDAD

"La patata transgénica no acabará en el plato; el arroz dorado sí"

La Comisión Europea ha autorizado esta semana el cultivo de la patata transgénica. Este bioquímico de la UZ ofrece su visión científica al respecto.

El catedrático Miguel Calvo, en la Facultad de Veterinaria
El catedrático Miguel Calvo, en la Facultad de Veterinaria
OLIVER DUCH

¿Qué le parece que la Comisión Europea haya dado el visto bueno a la patata transgénica 'Amflora'?

Me parece normal. Esta patata lleva más de diez años en estudio por parte de la Unión Europea y no hay ninguna razón, ni de seguridad ni de salud, para que no se haya autorizado antes, salvo las de carácter político.

¿Para qué sirve?

Produce almidón para uso industrial. El almidón se compone de amilosa y de amilopectina. En la industria, la estructura de la amilopectina viene muy bien para satinar el papel, por ejemplo, o para que el cemento se adhiera mejor a la pared. Es más valiosa cuanto más pura, porque da un mejor producto. Por eso la empresa alemana BASF ha ideado una patata que solo produce amilopectina.

¿Y cómo lo ha hecho?

Ha modificado el genoma de la patata para anular la vía metabólica que da lugar a la amilosa, introduciendo un gen antisentido, de manera que al unirse al ADN de la amilosa lo inutiliza.

¿Usted cree que no representa ningún riesgo para salud?

No. Esta patata es perfectamente comestible, aunque no se destine al consumo humano.

¿Cree que acabará en el plato?

No, no creo porque su fin es de uso industrial, y probablemente no quede bien si se fríe. Al modificarse el almidón, la textura de la patata no va a ser la misma.

Entonces esta autorización no significa que sea un paso para paliar el hambre en el mundo, o que vaya a cambiar el sector primario.

No, en absoluto, la aprobación de la patata transgénica va a permitir ganar dinero a algunos agricultores y a algunas empresas y va a abaratar un poco algunos procesos industriales, pero no tiene nada que ver con el hambre.

¿Llegaremos a ver algún tipo de cultivo transgénico que sí sea eficaz para combatir el hambre.

Creo que sí. Hay un producto que está bastante próximo al desarrollo final, el arroz dorado, que tiene niveles altos de vitamina A. La carencia de vitamina A es uno de los grandes problemas nutricionales de gran parte de la humanidad, porque provoca desde ceguera hasta deficiencias inmunológicas. Hasta ahora, todos los intentos de añadir vitamina A a la dieta han fracasado. Si un alimento tan fundamental como el arroz contuviera vitamina A, se podrían evitar muchos casos de ceguera en niños y la muerte de miles de mujeres embarazadas. Pero es un proceso difícil, la vitamina A está controlada por varios genes.

¿Quién lo está desarrollando?

Son varias fundaciones, de Suiza sobre todo, con el apoyo de alguna empresa de biotecnología que ha cedido sus patentes. Quedaría en manos de la FAO.

Volviendo a la patata transgénica, la Comisión Europea deja la puerta abierta a que sirva para alimentación animal.

No lo veo probable porque, que yo sepa, no tiene ninguna ventaja específica con respecto a las patatas normales.

Los ecologistas denuncian que la patata transgénica puede anular el efecto de determinados medicamentos contra la tuberculosis.

Eso es una barbaridad. Cuando se quiere colocar un gen en un vegetal, se incluye en este caso el ADN antisentido, así como promotores para que se exprese bien. Y para saber qué células han sido modificadas y cuales no, hay que colocar algún tipo de unidad de reconocimiento. En este caso se pone un gen de resistencia a antibióticos. Ese gen es muy común en la naturaleza, nosotros tenemos en nuestro tubo digestivo un montón de bacterias que lo tienen.

Pero en nuestro caso es de forma natural, y en el de la patata transgénica es artificial.

Sí, pero en la patata no se expresa, es decir, no produce ninguna enzima que destruya antibióticos. Y contra lo que dicen los ecologistas, no puede pasar de la patata a las bacterias, ni siquiera intentándolo en el laboratorio. El gen de resistencia a antibióticos que sí se puede pasar es el que tenemos en nuestras bacterias, que se transfieren de unos a otros con muchísima alegría.

¿Qué tipos de transgénicos hay?

Hay dos tipos: los que son resistentes a los insectos, como el maíz que se cultiva en Aragón, y el algodón; y los que son resistentes a herbicidas, como la soja y la colza. Los transgénicos resistentes a insectos contienen una proteína que es muy tóxica para algunos insectos, pero completamente inocua para el resto de seres vivos, al contrario de los insecticidas químicos.

¿Hay transgénicos que estén contribuyendo claramente a ayudar a la población?

Sí. En la India, hace seis años, estaba prohibido el algodón transgénico y ahora es el único que se cultiva. El Gobierno indio se dio cuenta de que se estaba cultivando clandestinamente cuando una infestación masiva del insecto del algodón desató una hambruna en toda la India, exceptuando en las zonas donde se cultivaba algodón transgénico, que era inmune a la plaga. La respuesta de los ecologistas fue quemar los campos de cultivos transgénicos. Pero el Gobierno indio autorizó desde entonces su cultivo al ver el buen resultado que daba. Además, también se beneficia el medio ambiente porque no hay que usar insecticidas, que son muy peligrosos y ocasionan intoxicaciones.

¿Y en España?

Si yo tuviera que tomar la decisión, haría obligatorio el algodón transgénico en el valle del Guadalquivir, porque es tremendo que junto a Doñana se empleen tal cantidad de insecticidas. Por eso este transgénico tiene ventajas enormes desde el punto de vista económico y ambiental. Pero la Junta de Andalucía no lo autoriza.

Habrá quien piense que le paga alguna empresa de transgénicos.

(Saca del cajón de su mesa un humilde abrecartas de madera) ¡Esto es lo único que he recibido de las multinacionales de transgénicos! Me lo envió Monsanto. Y tampoco espero más.

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