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Nueve de cada diez enfermos terminales prefieren morir en casa, según la OCU

El 38% de los pacientes tienen como principal preocupación ser una carga personal para la familia. Además, la asistencia prestada por el personal de los servicios paliativos es valorada con una nota entre el 7,5 y el 8 por los familiares.

Nueve de cada diez enfermos en fase terminal prefieren morir en casa, según un estudio de la OCU, que indica que cuando los pacientes fallecen con asistencia de cuidados paliativos, los familiares otorgan una calificación de ocho sobre diez al cumplimiento de sus deseos con respecto al tratamiento.

El informe, que la organización publica en su revista de salud, se basa en tres mil entrevistas a personas que han padecido la muerte de un familiar tras una larga enfermedad, junto a la opinión de 825 médicos y de medio centenar de enfermeros, para comprobar el funcionamiento de los cuidados que recibían los enfermos terminales en España.

Respecto a la principal preocupación del enfermo, el 38% aseguró que era ser una carga personal para la familia, el 26% sufrir dolor, el 14% perder las facultades mentales, un 5% separarse de la familia y amigos y un 3% dejar a la familia en una situación problemática y enfrentarse a lo desconocido tras la muerte.

Cuando se preguntó si es preferible morir en casa o en un hospital, el 93% de los familiares de los fallecidos dijo que el deseo de estos era morir en casa.

Además, en los casos en que el enfermo murió en casa con asistencia de cuidados paliativos, los familiares otorgaron una calificación de 8 sobre 10 al «cumplimiento de sus deseos con respecto al tratamiento médico».

El 21% de los familiares encuestados señaló que su enfermo «no recibió cuidados propiamente paliativos, sino simplemente los cuidados convencionales no especializados que se administran por defecto a un enfermo en fase terminal».

Otorgaron una mejor valoración a los profesionales que han atendido a los enfermos, los encuestados cuyo familiar fue atendido por equipos de cuidados paliativos.

Así, la asistencia prestada por el médico, los enfermeros y la información recibida en los casos de pacientes que han recibido cuidados paliativos hospitalarios reciben puntuaciones en torno al 7,5 y 8, mientras que en los casos donde se aplicaron cuidados convencionales, se sitúan entre el 4 y el 6.

El informe recuerda que aunque los enfermos prefieran morirse en casa, un tercio lo hizo en su hogar, otro tercio en un hospital, el 25% en una unidad de paliativos y el 5% en una residencia.

Señala que los familiares dan mejor puntuación a la atención hospitalaria, que a la recibida en casa.

«La familia encuentra la atención hospitalaria aún más positiva que al recibida en la propia casa», indica la OCU.

Cuando se preguntó al personal sanitario por las razones que conducen a la muerte en el hospital, la explicación mayoritaria fue la de que la familia no se siente capaz de mantener al enfermo en casa cuando avanza la enfermedad.

Según el estudio, casi la mitad de los enfermos terminales o sus familiares «hicieron una petición orientada a allanar el camino hacia la muerte», y el 61% de los médicos encuestados reconoce que se ha visto enfrentado a alguna petición en este sentido.

Los familiares relatan que en un 6 por ciento de los casos hubo una petición expresa de alcanzar la muerte mediante suicidio asistido y que el 7 por ciento solicitó la eutanasia activa.

A juicio del personal sanitario, las razones que empujan a los enfermos a hacer esa clase de peticiones son fundamentalmente el dolor insoportable o la pérdida del sentido de la vida, señala el estudio.

La OCU considera que "aún puede hacerse mucho por mejorar las condiciones en las que mueren los enfermos terminales en España" y muestra su deseo de que la Ley de Cuidados Paliativos "sea un progreso real, y no una mera declaración de buenas intenciones".

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