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Sociedad

LOS LUNES AL SOL

"Necesito trabajar, pero tengo claro que no quiero renunciar a ver a mi hijo"

Ana Isabel González, zaragozana de 38 años, es luchadora y reivindicativa. Está en el paro desde septiembre de 2009, tras un despido improcedente.

Ana Isabel González, en paro desde septiembre de 2009.
"Necesito trabajar, pero tengo claro que no quiero renunciar a ver a mi hijo"
LAURA URANGA

Ana Isabel González, zaragozana de 38 años, es luchadora y reivindicativa. Dispara sus argumentos y no se calla: "Muchas empresas han utilizado la crisis como excusa para mandar a gente a la calle", sostiene. Ella está en el paro desde septiembre de 2009, tras un despido improcedente, después de estar tres meses sin cobrar en una empresa que vendía uniformes de trabajo. Y tiene muy claras sus prioridades: "Quiero trabajar, pero no quiero renunciar a ver a mi hijo", asegura.

Ana está casada, tiene un hijo de 5 años y vive en Utebo. Estudió Formación Profesional de Peluquería y Estética. Y después ha hecho cursos de confección e informática. Empezó a trabajar con 18 años y ha tenido numerosos empleos, casi siempre de vendedora. "He vendido de todo: frutos secos, empanadas, líquido para gafas, trajes? Nunca he estado mucho tiempo en el paro, tras un trabajo me salía otro", cuenta.

En 2005, montó su propia empresa: una tienda de regalos y chucherías en Utebo. "Al poco de abrir, me quedé embarazada, tuve que guardar reposo todo el embarazo y cerré la tienda. Mi hijo es mi prioridad. Antes, cogía trabajos de 12 horas al día. Estuve varios años trabajando de 10 a 22. Pero ahora no quiero", afirma.

Su último empleo fue de dependienta y administrativa en una empresa de Zaragoza que vendía uniformes de trabajo. Hasta que la empresa se fue a pique. "Creo que el problema fue una mala gestión, porque seguíamos vendiendo mucho. Dejaron de pagarnos los sueldos en julio de 2009 y en septiembre me despidieron. Gané el juicio, al que ni se presentaron, y aún no he cobrado. Me deben 7.000 euros", comenta. Su marido, que trabajaba en una inmobiliaria, pasó por un proceso parecido en 2008. Ahora trabaja de informático.

Ana está en paro desde el pasado mes de septiembre, pero hasta que no se ha resuelto el juicio de su anterior empleo no ha empezado a buscar trabajo. Le salió una oportunidad para una empresa de helados, con horario de 7.00 a 19.00, pero la rechazó. "Busco un empleo que me facilite la conciliación de la vida familiar y laboral. Puedo renunciar a irme de vacaciones y a otras cosas, pero no a estar con mi hijo. Necesito trabajar, porque siempre he sido muy independiente, pero no a cualquier coste", explica.

Ana sabe que no todo el mundo comparte su punto de vista. Que hay personas que, por sus circunstancias personales, necesitan un trabajo, cualquier trabajo. Pero ella reivindica que la conciliación sea una realidad y no solo una promesa en un papel.

Su última entrevista de trabajo, hace unos días, fue para una tienda de ropa. "Fui porque había leído en su página web que era una empresa que favorecía la conciliación de la vida familiar y laboral, y tenía flexibilidad horaria. Me ofrecieron trabajar de lunes a sábado, siempre en horario de tarde (hasta las 21.00 o 22.00), hasta el 30 de septiembre. Yo estoy abierta a trabajar alguna tarde, entiendo que el comercio es así, pero no todo el verano sin ver a mi hijo. Les dije que no. La siguiente cogió el trabajo", cuenta.

Este mes ha sido el último que ha cobrado la prestación por desempleo. Ahora está haciendo las prácticas de un curso de monitora de tiempo libre en un colegio de Utebo. Y después, seguirá buscando un empleo compatible con sus intereses y su vida personal.

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