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Muestra tus uñas y sabrás qué padeces

La piel es el espejo de nuestro cuerpo. Cualquier enfermedad que padezcamos tendrá su reflejo en ella, y las uñas son un elemento más de nuestra piel, el órgano más extenso del ser humano, conectado con el 75% de todas nuestras estructuras orgánicas. Los médicos en general, y los dermatólogos en particular, saben muy bien que las uñas hablan de nuestra salud y que a tenor de su estado es posible detectar afecciones como la diabetes, psoriasis, alopecia, insuficiencias cardíacas o renales, problemas hepáticos, hormonales, respiratorios y circulatorios. "Y así hasta 40 enfermedades muy distintas" según explica el dermatólogo y profesor Luis Olmos. Pero hay un afección específica de las uñas y mucho más común de lo que creemos. Es la infección por hongos, onicomicosis en su denominación científica, que causan dermatofitos, cándidas y mohos. La padecen más de 1,5 millones de españoles -se calcula que casi un 27% de la población europea- y prolifera con la llegada del calor y la temporada de baños.

Los hongos que la causan tienen su hábitat más favorable es lugares húmedos y calurosos, esto es, duchas comunes de piscinas, gimnasios e instalaciones deportivas y espacios laborales de humedad y calor persistentes, como cocinas o lavacoches. También son proclives a contraer hongos quienes practiquen deporte y sufran una sudoración intensa en los pies. La mala higiene es igualmente determinante y en algunos casos la onicomicosis aparece tras sufrir traumatismos. Deportistas, diabéticos, obesos, inmunodeprimidos y ancianos constituyen los principales grupos de riesgo. Las infecciones en los pies son más frecuentes en varones que en mujeres, mientras que las más habitual en las manos, las cándidas, son mucho más frecuentes en mujeres (70%) que trabajan con agua, se hacen la manicura o sufren oclusión y maceración por guantes de goma.

Campaña

Quienes la padecen no le conceden la importancia que debieran, esperando que se resuelva de forma espontánea. Dermatólogos, médicos de atención primara y un laboratorio farmacéutico han puesto en marcha la campaña 'No escondas tus uñas' para convencer a la población de que no se trata de una mera cuestión estética y que puede generar graves complicaciones.

Quieren combatir desde consultas y hospitales esta enfermedad contagiosa, generalmente indolora -salvo en las cándidas en las manos-, pero que pude llegar a ser crónica y causar deformidades en manos y pies. Una afección que tiene cura con varios tratamientos, es especial con amorolfina. Eso sí, necesita su tiempo. Al menos seis meses cuando los hongos se han fijado en las uñas de nuestras manos y hasta un año cuando afecta las uñas de los pies.

Luis Garavís, vicepresidente de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) y facultativo en ejercicio, confirma que las infecciones por hongos son una de las afecciones más comunes en la consulta de los médicos de familia.

Advierte que con la llegara del calor "las infecciones se disparan, ya que el calor y los baños favorecen su contagio y los restos de uñas y queratina, el material que las conforma, puede permanecer mucho tiempo en ambientes húmedos y cálidos".

La mejor manera de prevenir la infección por hongos es una escrupulosa higiene, lo que supone evitar manicuras inexpertas, practicar el buen corte de las uñas -de la manos en curva, rectas las de los pies-, usar calzado cómodo y amplio, seleccionar bien los cosméticos ungulares por sus posible irritaciones y oclusiones. Los expertos aconsejan demás acudir al médico cuando se perciban síntomas. "No es un problema estético" insiste el doctor Garavís. "Si dejamos evolucionar la infección sin un tratamiento adecuado, puede llegara a ser un problema importante para el paciente: puede ser dolorosa, alterar la manera de caminar, causar otras infecciones y necesitar incluso de la extirpación quirúrgica de unas uñas deformadas, con su espesor alterado, cóncavas, con pliegues o descascarilladas".

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