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MODA

Miguel Adrover vuelve a Nueva York para reinventar la "moda verde"

Miguel Adrover, uno de los diseñadores españoles de mayor reconocimiento internacional en los años noventa, regresó ayer a Nueva York, ciudad donde llegó a la cumbre de la fama, con un nueva colección con la que quiere reinventar la "moda verde".

Tras casi cuatro años de silencio, Adrover, considerado por muchos el mejor modisto español de su generación, ha decidido unirse a la firma alemana Hess Natur y diseñar una colección que presenta ayer en la Gran Manzana y que supone, además de su vuelta a la primera línea de la moda, su debut en el diseño ecológico.

"Intento poner una cara nueva a la ecología en la ropa. La gente ve todo lo orgánico o ecológico como algo aburrido, viejo, de hippy. Con mis diseños voy a dar una salida nueva a ese tipo de ropa", explicó el creador mallorquín, cuyo nombre dio la vuelta al mundo gracias a una ropa original y rebelde.

Adrover sorprendió en su día a los amantes de la moda con unas colecciones vanguardistas, en las que se atrevió a reinterpretar, por ejemplo, las camisetas de "I love New York", y ahora vuelve a sorprender al convertirse en director creativo de una compañía de venta por catálogo que, durante más de treinta años, ha seguido un modelo de producción ecológica y compromiso social. "No es algo difícil de entender: hoy en día la ecología está en la mesa de todo el mundo y mi objetivo es que la industria de los textiles se dé cuenta del daño que hace al planeta entre pesticidas, insecticidas y abonos. Se pueden cambiar muchas cosas", aseguró el diseñador sobre su nueva aventura.

El español, que recibió el galardón Perry Ellis como mejor diseñador emergente en el 2000, disfrutó hace casi una década de un éxito abrumador gracias a sus primeras colecciones, pero acabó saboreando el fracaso con unos diseños de inspiración árabe, por los que, con la sombra de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, le llegaron a acusar de promocionar al régimen talibán.

Su colaboración con Hess Natur supone así un revulsivo en una carrera que estuvo por un tiempo en punto muerto y que ahora espera ver despegar con su unión a una empresa innovadora que rechaza trabajar con productores que utilicen elementos químicos para cultivar algodón o lino, y que huye de cualquier tejido sintético.

La oferta de la firma alemana no fue, sin embargo, la única que Adrover recibió hace un año, cuando se permitió el lujo de rechazar "el contrato que todo diseñador quiere tener" con Tommy Hilfiger. "La oferta de Tommy fue al mismo tiempo, pero me incliné por Hess Nature. Para mí, la realidad de las cosas es otra y era más importante que, por ejemplo, una familia en Burkina Faso se pueda mantener a través de mi trabajo, que lo que me podía ofrecer Hilfiger", argumentó.

Hess Nature asegura que con la compra de una de sus prendas se ayuda a que en siete metros del planeta no haya pesticidas, al tiempo que colabora activamente con el Premio Nobel de la Paz bangladeshí Mohamed Yunus en su proyecto de microcréditos.

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