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Sociedad
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TURISMO ECUESTRE

Matemáticas, Lengua... y Equitación

Alumnos del Instituto de Educación Secundaria Mar de Aragón, de Caspe, aprenden Equitación para convertirse en guías de turismo ecuestre.

Alumnos del IES Mar de Aragón, de Caspe, durante una clase de Equitación con el profesor Mauricio Silva.
Matemáticas, Lengua... y Equitación
MARI CARMEN RIBÓ

Desde Pinseque a Caspe. Cada miércoles, desde hace ya cuatro años, Mauricio Silva, monitor de equitación, monta en su camión a media docena de sus caballos y los lleva hasta el Instituto de Educación Secundaria Mar de Aragón. Allí le esperan un grupo de alumnos dispuestos a recibir clase de equitación en horario escolar.

Como si fueran Matemáticas, Lengua o Historia, y bajo el epígrafe de ‘Actividades físicas en el medio natural’, una docena de chavales estudian la asignatura de Conducción de Grupos a Caballo, con la que aprenden todo lo necesario para poder convertirse en futuros guías de turismo ecuestre.

El módulo de Grado Medio tiene una duración de nueve meses, más otros tres de prácticas. Además de la asignatura de Equitación, los alumnos del IES Mar de Aragón tienen la posibilidad de aprender bicicleta de montaña, senderismo y orientación, anatomía, primeros auxilios, dinámica de grupo, actividades para discapacitados... De forma independiente, todos los alumnos disfrutan al año de una jornada de vela y ‘wind surf’ que se organiza en mayo con la llegada del buen tiempo.

“La mayoría empieza de cero y, durante el primer año, enseñamos casi solo a montar. Luego, en las prácticas, aprenden a limpiar los caballos, las cuadras, a domarlos, a cómo ponerles las herraduras, a cuidar las heridas y, en general, todo acerca del cuidado de los animales”, cuenta Mauricio Silva, propietario de la escuela Sociedad Hípica Haras de Mundiel, situada cerca del polideportivo de la localidad zaragozana de Pinseque. “Desde pequeño ya me gustaban los caballos, pero cuando le dije a mi padre que quería dedicarme de forma profesional a este mundo, no daba un duro por mí. Sin embargo, aquí estoy”, dice el profesor.

A pesar de la crisis económica, Silva está convencido de que el caballo es, en estos momentos, un sector que oferta trabajo porque faltan profesionales. “La gente no compra caballos no tanto por el precio, sino por los 300 ó 400 euros que cuesta su mantenimiento mensual, pero para quienes estén dispuestos a dedicarse de forma exclusiva, la hípica es un área económica que tiene mucho futuro, con posibilidades”, asegura Silva.

Entre sus alumnos de este año, destaca la única chica, Yaiza, una apasionada del caballo. “Hace tres años que tengo una yegua y estoy convencida de que mi salida profesional está orientada al mundo de la equitación”, afirma la joven de Torre de Arcas, una pequeña población próxima a Caspe.

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