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Sociedad

SOLIDARIDAD

María José Gascón: "Hay organismos internacionales que tratan de condicionar su ayuda a la privatización del agua"

Con el tema "Ven, es una emergencia" en primer plano, Intermón Oxfam celebra hoy en la plaza del Pilar una nueva edición del Día para la Esperanza.

¿Cuál es el objetivo de estas jornadas?

Básicamente, acercar a los visitantes la realidad de los países más empobrecidos. También aprovechamos para mostrar nuestro trabajo e instar a la gente a que haga algo, que se movilice. El tema de la fiesta de este año es la acción humanitaria, es decir, garantizar una respuesta rápida y eficaz en situaciones de emergencia, y nuestro trabajo será visualizado en tres grandes proyectos: Burundi, que se centra en la recuperación del tejido productivo después de guerra civil de 2005; Mozambique, víctima de inundaciones de gran envergadura durante dos años seguidos, y Guatemala, escenario del paso del huracán Stan.

¿En qué consisten estos planes de acción humanitaria?

En una emergencia, detectamos las principales necesidades y tomamos decisiones en las primeras 24 horas. En el mundo se producen muchas situaciones de crisis en las que es necesario actuar con rapidez: conflictos bélicos, desastres naturales... Miles de personas lo pierden todo, pero siguen teniendo derecho a la asistencia, a la protección y a recuperar sus vidas. Nos centramos, sobre todo, en el abastecimiento de agua potable y en la creación de sistemas de saneamiento, como letrinas, para evitar enfermedades.

¿Cree que la gente de la calle se da cuenta realmente del drama que es abrir un grifo y que no salga agua? ¿O que directamente no haya grifo?

No. Estamos tan acostumbrados a ello que no nos damos cuenta. En los campos de refugiados se intenta garantizar 15 litros de agua por persona y día, cuanto el gasto medio en España es de 150 litros diarios para cada uno. Solo en lavarnos los dientes gastamos más de esos 15 litros.

¿No nos entra en la cabeza el consumo responsable del agua?

Para nada. Además, está el tema de las facturas del agua. España, de lo malo, es un país con las facturas más bajas, pero en muchos países más pobres se está gastando el 15% de los ingresos familiares en pagar el consumo del agua. Hablamos de ingresos de, por ejemplo, 600 euros mensuales, de los que más de 100 son para esta factura.

En Latinoamérica se libran, incluso, guerras por el agua. ¿Tan acuciante es la necesidad?

Sí, en Bolivia, Guatemala, Nicaragua, Ecuador... Por ejemplo, en Nicaragua hemos apoyado proyectos para sacar adelante una ley que evite la privatización del agua. Hay organismos internacionales que tratan de condicionar la ayuda a estos países a cambio de la privatización del agua. Esto ya es el colmo. Intentamos que sea un derecho constitucional, que por cierto, ya lo es según Naciones Unidas. En estos países hay auténticas movilizaciones populares para evitar que los Gobiernos privaticen este bien.

Parece que asociamos siempre el problema del agua con su escasez, pero también es un problema cuando hay demasiada, como en el caso de las inundaciones.

Las inundaciones, la desertización y la sequía son efectos directos del cambio climático. A nivel general, el problema fundamental no es la escasez de agua, sino la falta de acceso al agua potable. En Etiopía, el 85% del caudal del Nilo pasa por el país, pero solamente el 25 % de la población tiene acceso al agua. No es una cuestión de escasez, sino de falta de inversión. Hay personas que llegan a caminar cuatro horas cada día para conseguir agua, que muchas veces está en condiciones insalubres que generan muchísimas enfermedades. En el fondo es una cuestión de voluntad política.

¿Se ha notado algún cambio positivo en esta voluntad política en los últimos tiempos?

Queda mucho por hacer y ni siquiera se están cumpliendo los compromisos internacionales. Por ejemplo, los Objetivos del Milenio de Naciones Unidas en lo referente al agua. La meta siete pasa por reducir a la mitad el porcentaje de personas sin acceso al agua potable antes de 2015. Estamos ya en 2008 y, mirando los informes hasta la fecha, deducimos que la comunidad internacional firma acuerdos que luego no cumple. En Latinoamérica no van tan mal para conseguir este objetivo, pero en África están incluso retrocediendo. Así que una cosa por la otra.

¿Cuánto costaría, en términos económicos, cumplir esta meta siete?

Unos 4.000 millones de dólares durante 10 años. Esto es, aproximadamente, el gasto mensual en botellas de agua mineral que se consumen en Estados Unidos y Europa en un mes. En esta época tenemos medios, sabemos cómo solucionar las cosas y hay dinero. Pero no se hace nada.

¿En qué momento derrochamos más agua?

Momentos, no. Sectores. Los mayores problemas del consumo a saco de agua pasan por la agricultura y la industria. El principal problema viene de la mala gestión para el regadío del agua que hay.

Dice esto en pleno debate, de nuevo, sobre el trasvase del Ebro.

Aquí gestionamos mal nuestros propios recursos. No hace falta irse a Mozambique. Hay que mirar por la eficiencia y que, medioambientalmente, sea un desarrollo sostenible. No es necesario meterse en temas locales. El problema es que el agua ha sido un recurso que siempre ha estado ahí y valoramos poco.

¿Las nuevas generaciones se conciencian?

Intermón también tiene programas en Aragón para inculcar el uso del agua. Cualquier niño ahora sabe que tiene que cerrar el grifo. Pero es que las personas somos así y hasta que no vemos el problema directamente en nuestra piel no nos movemos.

Intermón Oxfam participa en el Pabellón Faro de la Expo 2008. ¿Qué va a mostrar?

En el Faro participan 220 organizaciones y es un hecho histórico que se vaya a transmitir un mensaje único y consensuado. Hemos definido ocho ejes temáticos sobre los que girarán las actividades del pabellón: derecho humano al agua, degradación de sistemas acuáticos, agua y cambio climático, usos y abusos del agua, presas e infraestructuras, gestión público-participativa del agua, agua y conflicto y desastres naturales. Las organizaciones participantes tenemos previsto denunciar, pero también proponer alternativas. En el pabellón se impartirán conferencias, habrá debates, se organizarán talleres, teatro, cuentacuentos, exposiciones... De todo.

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