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Sociedad
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LEY ANTITABACO

Los hosteleros creen que la actual norma crea agravios y es demasiado ambigua

El presidente de HORECA Restaurantes apoya el endurecimiento, pero los dueños de los bares de copas son más recelosos.

Tal y como está redactada ahora mismo, la ley no gusta a casi nadie, ni a los fumadores, ni a los no fumadores, ni, en especial, a los hosteleros. Demasiada ambigüedad, demasiadas excepciones, demasiados matices. Por eso, sorprendentemente, los hosteleros aragoneses que han participado en el grupo de trabajo del que ha salido el documento 'Garantizar espacios sin humo en todos los espacios públicos' esperan que el Gobierno de Aragón "tenga el valor suficiente" y dé el paso de endurecer la ley, pues consideran que en la actualidad crea agravios comparativos entre los profesionales del gremio.

"Esta ley es un cachondeo -dice José Luis Izuel, presidente de la Asociación Profesional de Empresarios de Hoteles y Restaurantes de Zaragoza y Provincia (Horeca Restaurantes)-. Para que una norma sea efectiva, tiene que ser igual para todos. Café para todos, eso es lo que pedimos".

Izuel es partidario de que la ley se equipare a las normativas antitabaco de países como Francia o Italia, donde está terminantemente prohibido fumar en bares y restaurantes. "Así no habría empresarios perjudicados -razona el representante de los hosteleros-. La paradoja de esta ley es que castiga a quienes quieren cumplirla: solo el 20% de los restaurantes prohíbe fumar. ¿Qué Ley Antitabaco es esta, que permite que el 80% de los restaurantes, y prácticamente la totalidad de los bares de copas, sigan exactamente igual que antes?".

Confusión

A juicio de HORECA, los dueños de restaurantes piden, sobre todo, "claridad" y "unidad de criterios" en la aplicación de la norma: "Que se mande un mensaje claro y que todo el mundo la cumpla por igual. Se ha generado mucha confusión en los empresarios y en los administrados. Ninguno sabemos a qué carta quedarnos", concluye Izuel, quien, además, pide que se tenga en cuenta a los empleados del sector de la hostelería, "que también tienen derecho a trabajar en un espacio saludable y libre de humo, que sus pulmones son como los de todos".

Si los restaurantes tienen clara su postura -al menos, según se desprende de las palabras del presidente de su asociación provincial-, no se puede decir lo mismo del sector de los bares de copas. Ahí, la cosa va por barrios.

Chema Ruiz, que tiene varios locales de copas en Zaragoza con un grupo de socios, no lo termina de ver claro: "No sé si el camino es endurecerlo -duda-. Nosotros hemos hecho un esfuerzo en uno de nuestros locales más grandes y hemos invertido mucho en separar la zona de fumadores del resto, con barras separadas y cuidando los accesos a los baños. En el resto de locales, al ser de menos de cien metros cuadrados, no hemos hecho obra. ¿Me van a decir ahora, tres años después de aprobar la ley, que el dinero que invertí no sirve para nada? ¿Me van a devolver lo que me gasté en cumplir la ley?".

Otros propietarios de cafeterías y bares de copas consultados prefieren esperar a ver en qué queda ese endurecimiento de la normativa antes de pronunciarse sobre ella, pero, 'sotto voce', reconocen que no les termina de hacer gracia la perspectiva, al contrario de lo que pasa con los restaurantes. "En cualquier caso -admite uno-, si se ha de prohibir, que lo prohíban sin excepciones, para no crear agravios como los que hay ahora".

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